La Comisión Europea quiere permitir el cultivo de tres nuevos maíces transgénicos antes de que empiece la siembra en 2017. Se están considerando tres tipos de maíz transgénico, registrados como MON810, Maíz 1507 y Bt11, que producen toxinas insecticidas. Las multinacionales Monsanto, Dupont/Pioneer y Syngenta están presionando para conseguir introducirlos en el mercado. El 9 de diciembre votarán los Estados miembros de la UE.

Desde que empezó a hablarse de organismos modificados genéticamente, todos los que se han comercializado para su utilización en agricultura y alimentación han sido organismos transgénicos: organismos en los que se introducía un gen de una especie diferente, en la mayor parte de los casos para conseguir que produjeran una toxina insecticida o que resistieran la aplicación de un determinado herbicida (más información sobre este proceso aquí).

Por lo general cuando hablamos de organismos transgénicos nos centramos en su papel en agricultura y alimentación. Sin embargo, existen OMG no comestibles, como es el caso de los destinados a la silvicultura. En este caso, un tipo de álamo modificado para reducir la expresión de una enzima relacionada con el contenido en lignina.

La controversia en torno al glifosato estalló en marzo de 2015, cuando la IARC (agencia de la OMS para la investigación del cáncer) decidió clasificarlo como 2B (probablemente cancerígeno para los seres humanos).

Damián Verzeñassi, profesor de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Rosario (Argentina), lleva 6 años desarrollando un proyecto de campamentos sanitarios que realizan censos por pueblos y ciudades argentinas, recogiendo los efectos del modelo agropecuario sobre la población.