¿Por qué unos científicos dicen que el glifosato podría ser cancerígeno y otros que no?

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Clement127

En marzo del año 2015, la IARC (Agencia Internacional de Investigación del Cáncer de la OMS) publicó un polémico documento en el que incluía el glifosato en su lista de productos "probablemente carcinogénicos para los humanos". Esta declaración ha supuesto una gran ola de actividad que ha llevado a prohibiciones, a su sustitución por otros productos en muchos municipios y a que la población se muestre más cauta respecto a este producto, que muchos habían tratado durante años como totalmente inocuo.

Sin embargo, en este otoño, un nuevo informe de la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) y el BfR (Instituto Federal Alemán de Evaluación de Riesgos) lanzaba la información contraria: consideraban "poco probable" que el glifosato causase cáncer en humanos.

¿Qué ha llevado a organismos científicos de tanto prestigio a alcanzar conclusiones tan distintas? La organización Corporate Europe Observatory ha realizado varios análisis sobre este tema, señalando las diferencias en el proceso que siguieron los dos grupos: estas radican fundamentalmente en el secretismo (la EFSA y el BfR han utilizado estudios de la industria, no publicados en revistas científicas y no consultables por científicos independientes o la población general) y el objeto de evaluación (la IARC consideraba estudios con el herbicida completo, es decir, glifosato con sus aditivos, mientras que la EFSA consideraba únicamente el glifosato).

Un aspecto importante que han considerado ha sido la relación con la industria de los participantes en uno y en otro informe. En este artículo detallan los últimos datos que han recabado, gracias a la solicitud de información que realizaron a la EFSA. Tan sólo un 5,5% de los científicos que participaron en el informe han querido publicar su declaración de intereses, y muchos de los participantes ni siquiera han revelado su nombre.

 

Título: 
Revisión del glifosato en la UE: el secretismo aviva aún más la polémica
Origen: 
Corporate Europe Observatory
Autor/a: 
CEO
Fecha: 
Jueves, 14 Enero, 2016

Más del 80 por ciento de los expertos nacionales implicados en la evaluación oficial del glifosato por parte de la Unión Europea se negaron a publicar sus nombres. Su revisión concluía, a diferencia de la de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer de la OMS, que era "improbable" que el herbicida más utilizado en el mundo provocase cáncer en humanos. Casi un 95 por ciento se negó a desvelar si tenían un conflicto de intereses. Sí existe una lista de las organizaciones nacionales de seguridad alimentaria que han participado, así como del número de expertos que las representan. Por el momento, y a consecuencia de esto, sólo se conocen las agencias gubernamentales que han participado en el informe, pero no los nombres de los científicos implicados. La Comisión Europea y los Estados miembros deben decidir si renovar o no la autorización del glifosato en el mercado europeo antes de junio de 2016.

(Este artículo supone una breve continuación a los informes previos de Csobre la evaluación del glifosato por parte de la UE: ver "The Glyphosate Saga” y “EFSA and Member States vs. IARC on Glyphosate: Has Science Won?”)

De esta forma ha surgido un conflicto entre, por una parte, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) y, por la otra, la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y el Instituto Federal Alemán de Evaluación de Riesgos (BfR) debido a sus evaluaciones opuestas respecto a los riesgos del glifosato. Poco después de que la EFSA y el BfR publicaran su conclusión en noviembre de 2015, varios miembros del grupo de trabajo de la IARC y docenas de científicos enviaron una carta abierta muy crítica a la Comisión Europea, como queja sobre la forma en la que ambas agencias habían tratado su trabajo. Las dos agencias respondieron a principios de enero de 2016, insistiendo en que el documento de la IARC suponía sólo un "primer análisis" y que su informe representaba una "evaluación de daños más exhaustiva". Lo mismo hizo el Comisario Europeo de Salud Pública, V. Andriukaitis, al reconocer que "las opiniones científicas divergentes respecto a un producto tan ampliamente utilizado resultan efectivamente desconcertantes" e instando a ambos grupos a trabajar juntos para "resolver o al menos aclarar las cuestiones científicas relevantes". Parece que se ha acordado una reunión entre la EFSA y el IARC en febrero de 2016, para debatir en mayor profundidad.

Averiguar quién tiene razón en este conflicto y quién no resulta difícil para los no toxicólogos, pero las diferencias entre ambos procesos, en cualquier caso, resultan interesantes. Nuestro análisis demostró que la IARC sólo utilizó datos disponibles públicamente, reuniéndose de forma accesible a agentes externos (incluida la industria) y con un comité formado por especialistas de primer nivel en el que sin embargo se excluía todo conflicto de interés. Por otra parte, el BfR y la EFSA utilizaron también estudios patrocinados por la industria, a los que otorgaron una gran importancia a la hora de explicar sus diferencias con la IARC. Estos estudios no están disponibles para quienes no pertenezcan al BfR, la EFSA o la propia industria1. Su informe fue realizado por oficiales de sus respectivos departamentos de pesticidas, así como por varias agencias nacionales, y la mayoría del trabajo se llevó a cabo en teleconferencias sin testigos externos.

¿Podían estos oficiales mantenerse independientes de la industria de los pesticidas y de las presiones políticas de sus respectivos gobiernos? La política de independencia de la EFSA está lejos de ser perfecta, pero al menos prohibe a su personal el tener conflictos de intereses obvios con la industria durante el tiempo en el que estén empleados, y se supone que la agencia es independiente tanto de los Estados Miembros como de la Comisión Europea - aclarar si realmente es independiente de la Comisión sería una historia muy larga. Evaluar la independencia de los expertos nacionales que han participado es aún más difícil.

Cuando desde CEO solicitamos a la EFSA el acceso a sus documentos descubrimos que: de entre los 73 expertos nacionales que participaron en la revisión por pares de la EFSA en relación al glifosato, sólo 14 permitieron que se revelara su nombre como representante de su país durante el proceso. Al menos la EFSA reveló el nombre de las organizaciones nacionales a las que pertenecían estos expertos. Ver la tabla aportada por la EFSA, y la nuestra que incluye enlaces a las declaraciones de intereses. De entre los 14 que aceptaron publicar su nombre, sólo cinco rellenaron una declaración de intereses, y sólo cuatro aceptaron que esta se publicara. Esto supone un 5,5% de los expertos que participaron en el informe.

Lo más sorprendente al acceder a estos documentos quizás fue el descubrir que no se nombraba ni un sólo experto del Estado ponente, Alemania. Esto resulta aún más problemático si tenemos en cuenta que la política del BfR permite que empleados de la industria participen en sus comités (en su comité de pesticidas actual, por ejemplo, participan empleados de gigantes de la industria química como Bayer y BASF). La BfR no ha querido hacer comentarios sobre la identidad de los cinco oficiales que contribuyeron a la revisión por pares de la EFSA (una fuente anónima nos había enviado una lista con cinco nombres, todos oficiales del BfR), afirmando que "los informes del BfR son realizados por lo general por el personal de BfR" y que "los expertos externos de los comités del BfR actúan simplemente como asesores [...] y no estuvieron implicados en ninguna etapa de la reevaluación de la sustancia activa glifosato".

¿Por qué tanto secretismo? No se dio ninguna razón. Hasta donde saben los otros países, la EFSA declaró que, dado que estos individuos no eran personal de la EFSA, la agencia no podía obligarles a rellenar una declaración de intereses. La EFSA no revelaría el nombre de los miembros de su propio personal que participasen, alegando que la autoría era de la institución y la necesidad de proteger a sus empleados de influencias indebidas. Este último argumento puede tener sentido durante el proceso (no tanto cuando este ya ha terminado), pero el secretismo permite precisamente que las influencias indebidas no lleguen a detectarse...

La Comisión Europea y el Estado miembro (cuyos representantes en el Comité Permanente probablemente coincidan con algunos de nuestros expertos desconocidos) deben decidir si renovarán o no la autorización del glifosato en el mercado de la UE antes de junio de 2016.

  • 1. La EFSA ya ha publicado resúmenes. CEO realizó una solicitud de acceso a los documentos de los estudios completos, aún en curso

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