¿Produce menos la agricultura ecológica que la convencional?

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CIAT

Un artículo publicado recientemente en la revista científica PLOS ONE (la traducción del abstract se puede ver más abajo) analiza los datos recogidos por el Departamento de Agricultura de EEUU en casi 800.000 hectáreas de cultivo en ecológico en EEUU, comparándolos con la producción convencional. Aunque existe mucha variabilidad entre unos cultivos y otros, las explotaciones analizadas producían, de media, un 20% menos en ecológico que sus homólogas convencionales, lo que coincide con otros estudios realizados con anterioridad. Las diferencias de producción se achacan principalmente a la no disponibilidad de fertilizantes ni de pesticidas de síntesis.

Esto contrasta con otros análisis, como el realizado por el Organismo de la ONU para el Desarrollo, que analizaba 114 explotaciones en 24 países africanos y observaba que en todos los casos la producción en ecológico era significativamente superior (un aumento de más del 100% de media), concluyendo que "la agricultura ecológica puede aumentar la productividad agrícola con el uso de tecnologías de bajo coste, apropiadas y fácilmente disponibles, y sin provocar daños ambientales. Es más, los datos muestran que la agricultura ecológica puede llevar a la acumulación de recursos naturales, fortalecer las comunidades y mejorar las capacidades humanas, mejorando por tanto la seguridad alimentaria al considerar simultáneamente varios factores causales."

En realidad estas diferencias no son de extrañar, dado que la diferencia fundamental entre el primer grupo (agricultores estadounidenses) y el segundo (agricultores africanos) es la disponibilidad de recursos: un agricultor estadounidense que produce en convencional tiene a su alcance todo aquello que puede producirse en el planeta para aumentar la productividad de un cultivo; su equivalente africano, aunque utilice fertilizantes o pesticidas de síntesis, no podrá permitirse utilizar los mismos o las mismas cantidades, ni podrá tener los mismos sistemas de irrigación o maquinaria: sin embargo, sí que compartirán inconvenientes (por ejemplo, la pérdida de materia orgánica del suelo). Aunque algunas de estas diferencias también existen entre el agricultor ecológico norteamericano y el africano, en general serán menores (ninguno de los dos podrá utilizar fertilizantes de síntesis, y el estiércol es estiércol); sin embargo, los beneficios que se derivan de la diversificación de cultivos, la conservación de la fauna beneficiosa, etc, serán extensibles a ambos. Es decir, los beneficios de utilizar prácticas de agricultura ecológica podrían apreciarse mejor en condiciones de escasez de recursos.

Volviendo a la cifra del 80%, un argumento esgrimido a menudo es que, si la agricultura convencional es un 20% más productiva, entonces es también mejor para el medio ambiente, dado que puede producirse lo mismo utilizando menos superficie y utilizar el otro 20% como área de conservación de la naturaleza (en lugar de como superficie agrícola). Este argumento es erróneo por dos razones: por una parte, como señala el artículo de PLOS ONE, el aumento de la productividad nunca ha conducido a un aumento del área de superficie destinada a la conservación, sino que se aumenta la superficie cultivada para obtener a su vez un mayor beneficio económico. Por otra parte, este argumento supone que el único impacto derivado de una explotación agrícola es el de ocupar la superficie que ocupa: no considera los recursos empleados para producir los insumos que esa explotación necesita (las grandes cantidades de petróleo y gas natural necesarias para producir fertilizantes y pesticidas de síntesis, por poner un ejemplo), ni los recursos destruidos por los residuos que genera (pérdida de biodiversidad, contaminación de acuíferos, etc).

Aunque algunos de estos problemas no han sido atajados de raíz en la agricultura ecológica practicada en o para los países enriquecidos (por ejemplo, por la utilización de rocas de fosfato, que la hace casi tan vulnerable como la agricultura convencional al pico del fósforo), la resiliencia en caso de disminución de la energía y recursos no renovables disponibles es indudablemente mayor, como vemos en el ejemplo africano.

Según el artículo de PLOS ONE, sería "poco sensato" realizar una transición inmediata hacia la agricultura ecológica, dado que una disminución repentina del 20% de la producción podría tener consecuencias nefastas sobre la seguridad alimentaria. Sin embargo, señala también otros problemas sobre los que podríamos trabajar para poder hacer posible esa transición: el desperdicio de alimentos, los problemas logísticos o el excesivo consumo de carne (del que ya hablábamos en un artículo anterior esta semana).

Otra medida que ayudase a disminuir ese "gap" del 20% podría ser el aumento de la investigación destinada a mejorar la producción en condiciones de escasez de recursos, utilizando y mejorando los métodos y tecnologías fácilmente disponibles para las personas productoras y recuperando los recursos y conocimientos específicos de cada zona. 

Título: 
Los niveles de producción comerciales revelan las fortalezas y debilidades de la agricultura ecológica en Estados Unidos
Autores: 
Andrew R. Kniss,
Steven D. Savage,
Randa Jabbour
Revista: 
PLOS ONE
Fecha: 
Viernes, 9 Septiembre, 2016
Disponibilidad: 
Acceso gratuito
Idioma: 
Inglés

La superficie agrícola dedicada a la agricultura ecológica ha aumentado de forma constante en los últimos 20 años en EEUU, así como en el resto del mundo. Una crítica frecuente a la agricultura ecológica es su menor producción en comparación con sistemas no ecológicos. Algunos análisis previos que documentaban estas deficiencias en la producción ecológica se basaban fundamentalmente en datos obtenidos en condiciones experimentales, los cuales no reflejan necesariamente la variabilidad existente en cuanto a innovación o limitaciones prácticas que forman parte de la agricultura comercial. El análisis que presentamos en este documento ofrece una nueva perspectiva, basada en datos de explotaciones ecológicas recopiladas de más de 10.000 agricultores, que representan casi 800.000 hectáreas de cultivo. Hemos utilizado datos disponibles públicamente, procedentes del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, para estimar las diferencias de producción entre explotaciones ecológicas y convencionales en la temporada de 2014. De forma similar a trabajos anteriores, la producción de los cultivos ecológicos en nuestro análisis era menor a la de los cultivos convencionales para la mayoría de los cultivos. Al hacer la media de todos ellos, la cantidad producida en ecológico era de media un 80% de la producida en convencional. Sin embargo, en varios cultivos no existía una diferencia significativa entre la cantidad producida en ecológico o en convencional, y la producción en ecológico superaba a la convencional en algunos cultivos para heno. El ratio entre orgánico y convencional variaba enormemente entre unos cultivos y otros, y en algunos casos entre distintos lugares para un mismo cultivo. En el caso de la soja (Glycine max) y la patata (Solanum tuberosum), la producción en ecológico se acercaba más a la convencional en los estados en los que la producción convencional era mayor. Lo contrario ocurría en el caso de la cebada (Hordeum vulgare), el trigo (Triticum aestivum) y los cultivos para heno, lo que sugiere que el potencial de producción de la zona tiene un efecto variable sobre la diferencia de producción entre explotaciones ecológicas y convencionales.

 

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