¿Qué consecuencias puede tener para otros países africanos la retirada del algodón Bt en Burkina Faso?

Imagen:
CIFOR

En noticias anteriores hemos hablado ya de los problemas que Burkina Faso ha tenido con el algodón transgénico, llegando incluso a solicitar indemnizaciones a Monsanto por la pérdida de calidad de su producto.

En este artículo Brian Dowd-Uribe y Matthew Schnurr, dos investigadores estadounidenses, comentan de nuevo el caso de Burkina Faso y las posibles implicaciones que su abandono del algodón Bt podría tener para otros países vecinos.

Título: 
Retirada del algodón Bt en Burkina Faso: Por qué el principal productor de algodón transgénico africano está abandonando su producción, y qué significa esto para el cultivo de transgénicos en África
Origen: 
Field Questions
Autor/a: 
Brian Dowd-Uribe
Matthew A. Schnurr
Fecha: 
Sábado, 6 Agosto, 2016

En el año 2003 Burkina Faso, en colaboración con Monsanto, comenzó un programa de desarrollo de algodón Bt. A petición de las autoridades burkinesas del sector del algodón Monsanto accedió a retrocruzar el gen Bt en las variedades locales, que pasaron a estar disponibles para los agricultores a partir del año 2008.

Esta introducción fue celebrada en principio, y los agricultores adoptaron la nueva tecnología con entusiasmo. Sin embargo, a pesar de las muchas afirmaciones sobre el supuesto éxito agronómico y económico para estos productores, al fijarse mejor en los datos empíricos reales de la situación de Burkina Faso surgen los problemas. Las principales evidencias sobre los resultados del algodón Bt en Burkina Faso vienen de un grupo de estudios financiados por Monsanto y llevados a cabo por un mismo equipo de investigación. Sus primeros ensayos, en 2009, mostraban aumentos de la producción del 18.2% en el algodón Bt, con lo que el beneficio económico aumentaba considerablemente a pesar del mayor coste de la semilla transgénica. Sin embargo, los estudios no detallaban cómo se había calculado este aumento de la producción. Estudios posteriores basados en las mismas encuestas a familias concluían que una familia que se dedicase al cultivo de algodón Bt ganaba en promedio un 50% más que quienes cultivaban algodón convencional. Glenn Stone descubrió que los autores de estos estudios calculaban las diferencias de producción comparando el algodón Bt con los refugios cultivados con algodón convencional. La comparación con las zonas de refugio es problemática, dado que los agricultores no suelen prestarle mucha atención; su propósito es que en ellas crezcan orugas no resistentes al Bt. Por otra parte, los agricultores no cosechan las zonas de refugio de forma separada al resto de la parcela, con lo que sigue siendo un misterio de dónde salieron los números para el cálculo de la producción en convencional.

A pesar de todo, la mayoría de los agricultores estaban entusiasmados con el Bt, principalmente como herramienta para ahorrarles tiempo de trabajo. El algodón Bt necesita una menor cantidad de pesticida, lo que reduce la necesidad de mano de obra en momentos críticos de la temporada de cultivo. Para el año 2014 más de 140.000 pequeños agricultores estaban cultivando algodón Bt, lo que representaba el 70% de la producción total de algodón en uno de los países africanos con mayor producción de este cultivo.

Sin embargo, la historia de éxito de la adopción del algodón Bt terminó de forma repentina. En 2016, las autoridades burkinesas afirmaban que las variedades de algodón Bt producían hilas de calidad inferior, lo que suponía una pérdida de ingresos de decenas de millones de dólares. El algodón Bt no conseguía precios tan altos en el mercado mundial, lo que destruía la reputación global de alta calidad del algodón burkinés.

Desde entonces el sector del algodón burkinés ha ido virando lentamente para reducir su utilización de algodón Bt. En la temporada de cultivo actual, 2016/2017, en torno al 10% de la producción total procede de algodón Bt. Se espera que para la próxima temporada se haya retirado por completo.

¿Qué es lo que ha salido mal en lo que se suponía que iba a ser un ejemplo de los posibles beneficios de los cultivos transgénicos para los agricultores africanos con pocos recursos?

Calidad de la fibra

La primera parte de la explicación tiene que ver con la calidad de las hilas, que supone la principal ventaja competitiva de Burkina Faso en el mercado algodonero global. La mayoría del algodón del mundo se cosecha a máquina, lo que da lugar a fibras más cortas y de menor calidad. La cosecha a mano que se lleva a cabo por toda África mantiene las fibras intactas, lo que les mantiene su longitud y resistencia; esto diferencia a la mayoría de algodones africanos de países competidores como EEUU o Australia.

Tanto la calidad de las fibras de algodón como su eficiencia (medida de la cantidad de hilas que pueden extraerse por libra de algodón) son el producto de un programa de mejora vegetal que ha durado décadas y que comenzó en la época colonial. Es gracias a este programa de mejora que la fibra de algodón procedente de países africanos francófonos se ha ganado una reputación de alta calidad y eficiencia. - a mediados de los años 2000 Burkina Faso conseguía tasas de eficiencia del algodón que se encontraban entre las más altas del mundo. Debido a estas características los funcionarios burkineses solicitaron que el gen Bt se retrocruzara con sus reconocidas variedades locales de algodón.

Por desgracia, las características de calidad de las variedades burkinesas originales no se mantuvieron al cruzarse con el gen Bt. Se intentaron hacer algunos arreglos, pero no se consiguió revertir el problema. En el año 2016 las empresas algodoneras burkinesas cancelaron el programa en su conjunto, después de soportar pérdidas económicas significativas.

Sin embargo, esta disminución de la calidad no perjudicaba directamente a los productores de algodón, que seguían obteniendo mejores producciones e ingresos con una menor necesidad de mano de obra. Las pérdidas eran soportadas más bien por las empresas algodoneras. ¿Por qué iban entonces los productores de algodón, a los que aparentemente les gustaba la tecnología y que querían continuar cultivando algodón Bt, a dejar de hacerlo? La respuesta es que no tienen elección.

La falta de elección de los agricultores

A diferencia de otros países productores de transgénicos, en Burkina Faso la semilla de algodón está controlada por completo por las empresas algodoneras, lo que significa que los productores sólo pueden cultivar las semillas que les entrega la empresa. En Burkina Faso no se guarda la semilla de algodón, porque a los agricultores les pagan por peso y extraer las semillas reduciría este peso.

Ante la presión para liberalizar su sector del algodón en los años 90, Burkina Faso dividió su territorio en tres zonas exclusivas para tres empresas algodoneras, evitando la privatización rápida y exhaustiva del sector algodonero de sus vecinos africanos anglófonos. En cada una de las tres zonas exclusivas hay una empresa algodonera que suministra a los agricultores semilla y otros insumos a crédito al principio de la temporada de cultivo, y que compra posteriormente el algodón a un precio fijo a final de la temporada. Estos sistemas de integración vertical, producto de la era colonial francesa, han sido celebrados como un importante factor para el aumento de la productividad agrícola en una parte importante de la África francófona. A día de hoy la principal empresa algodonera, SOFITEX, de propiedad fundamentalmente estatal, controla más del 80% de la producción total de algodón en Burkina Faso.

Implicaciones para África de la retirada del algodón Bt en Burkina Faso

Entonces, ¿qué significa esta vuelta atrás para el futuro de los transgénicos en Burkina Faso y, a un nivel más general, en África? A corto plazo parece que el algodón transgénico ya no será una opción para los agricultores burkineses, dado que las empresas algodoneras siguen controlando el suministro de semilla. No parece, sin embargo, que esto haya reducido el interés de Burkina Faso en los cultivos transgénicos a nivel general o en el algodón transgénico específicamente. Burkina Faso continúa investigando variedades transgénicas de caupí. Funcionarios del sector del algodón han indicado también su voluntad de continuar investigando variedades transgénicas que sí retengan las características de calidad de deseada, y se han dirigido recientemente a Bayer CropScience como un posible aliado para desarrollarlas. Sin embargo, está claro que cualquier reintroducción de algodón transgénico en Burkina Faso será examinada con mucha más atención, lo que podría retrasar el proceso.

Un efecto de la retirada en Burkina Faso podría ser la pérdida de imagen de los cultivos transgénicos como precisos y universalmente beneficiosos. La mejora de cultivos por transgénesis, como otras formas de mejora, sigue pudiendo dar lugar a consecuencias imprevistas que deben ser cuidadosamente analizadas y mitigadas. En este caso la introducción de transgénicos ha transformado el programa de mejora de algodón de Burkina Faso principalmente de dos formas. Por una parte, ha cambiado el enfoque de los programas de mejora, de producir cultivares con distintas características de calidad y adaptación a las condiciones locales a un enfoque más centrado en la resistencia a plagas. Aunque la resistencia a plagas es un rasgo beneficioso, ni las empresas algodoneras ni los agricultores la consideran probablemente el rasgo más importante a conseguir mediante un proceso de mejora. También se han redirigido los esfuerzos de mejora de exclusivamente públicos a iniciativas más relacionadas con el sector privado. La naturaleza privada de la investigación en transgénicos ha hecho que se tenga más prisa a la hora de tratar de comercializar los cultivares obtenidos. En lugar de invertir dinero y tiempo en asegurar que se mantenían las características de calidad adecuadas, Monsanto y la empresa algodonera con la que colaboraba distribuyeron los cultivares de algodón Bt entre los agricultores. Es probable que esta dinámica de buscar un rápido retorno en las inversiones se mantenga en otras introducciones de cultivos transgénicos en África.

La controversia respecto a la calidad de la fibra pone de relieve los distintos intereses de los agricultores burkineses y las empresas algodoneras. La retirada del algodón Bt muestra el poder de las empresas algodoneras controladas por el Estado, algo que el Banco Mundial lleva tiempo intentando combatir. También abre una grieta entre las empresas algodoneras y los tipos de agricultores "profesionales", con explotaciones más mecanizadas, a los que llevan décadas dando formay que quieren seguir cultivando algodón Bt, un conflicto que no está claro cómo se resolverá. Los agricultores que hasta ahora han cultivado algodón Bt seguirán cultivando probablemente algodón convencional. Sin embargo, según las entrevistas con los agricultores, seguramente reduzcan el tamaño de sus plantaciones, dado que el algodón convencional requiere más mano de obra. Esto podría disminuir la producción de algodón de Burkina Faso, no sólo por la menor producción de los cultivares convencionales, sino también por la menor superficie cultivada.

A los defensores de los cultivos transgénicos les gustaría reducir la retirada del algodón Bt en Burkina Faso a un problema puntual que probablemente no se repita en otros lugares. Sin embargo, el caso de Burkina Faso podría paralizar los procesos de otros grandes productores africanos de algodón - países como Mali, Costa de Marfil, Camerún, Benin, Zambia y Zimbabwe - para los que la alta calidad del algodón es una ventaja de mercado significativa. En cualquier caso, la reciente aprobación del algodón Bt en Nigeria podría ser una señal de que los países africanos siguen queriendo seguir adelante con esta tecnología, a pesar de los problemas en Burkina Faso. Está por ver cómo afectará esta controversia a la adopción del algodón transgénico en los próximos años en otros países como Uganda, Ghana o Kenya.

*Brian Dowd-Uribe es Profesor Asociado en el Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad de San Francisco. Su área de investigación actual se centra en las dimensiones sociales, agroecológicas y económicas de las políticas relacionadas con la alimentación, la agricultura y el agua en el África subsahariana y América central. El área geográfica en la que está especializado el Dr. Dowd-Uribe es Burkina Faso, donde ha llevado a cabo investigación de campo en cuestiones relacionadas con el desarrollo agrícola desde el año 2005.

Matthew A. Schnurr es Profesor Asociado en el Departamento de Estudios Internacionales y Desarrollo en la Universidad Dalhousie en Halifax, Nueva Escocia, Canadá. Su área de investigación actual se centra en el potencial de los cultivos transgénicos para mejorar la producción y las condiciones de vida de pequeños agricultores en África. Ha realizado estudios de campo en Uganda, Kenya, Sudáfrica, Burkina Faso y Ghana.

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