"Deja de hacer como que eres independiente" - Europarlamentario al director de la EFSA, Bernhard Url

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European Parliament

Los estudios científicos utilizados para justificar la autorización de nuevos productos como los pesticidas o las variedades transgénicas tienen unos costes muy altos, incluso cuando hay aspectos importantes que no miden (por ejemplo, los impactos sobre la salud a largo plazo en el caso de los transgénicos o el llamado "efecto cóctel" en los pesticidas).

El funcionamiento hasta ahora es el siguiente: la empresa interesada en autorizar un producto realiza o encarga un estudio que mida las variables estipuladas por ley, y con los datos obtenidos elabora un dossier que entrega a la EFSA (Autoridad Europea en Seguridad Alimentaria). La EFSA no dispone de recursos propios para realizar ni replicar estos experimentos, sino que extrae conclusiones basándose en el dossier que le entregan. Sólo parte de estos datos están disponibles públicamente, lo cual lleva a situaciones como la propuesta de una "sala secreta" a lo TTIP para poder consultar los datos sobre seguridad del glifosato.

En el caso del maíz MON810 cultivado en España, por ejemplo, cuando la organización francesa Inf'OGM intentó en 2011 acceder al análisis histopatológico de las ratas utilizadas en los ensayos de alimentación de 3 meses, tanto ANSES (autoridad francesa) como la EFSA respondieron que sus propios expertos no habían considerado necesario examinar directamente los resultados (las fotografías de las preparaciones de tejidos al microscopio), sino las tablas de conclusiones incluidas en el dossier (más información en la sección 4.3 de este informe). 

Como señala Url, la decisión de cuánto dinero destinar para obtener la mejor información científica posible es una decisión política (que supone no destinar ese mismo dinero a otros fines). También lo es el decidir si, a falta de recursos suficientes para evaluar el impacto de una tecnología es preferible restringir su uso o autorizarla igualmente. La decisión de permitir que la investigación dependa de la empresa interesada en autorizar el producto ha planteado en el pasado problemas por los evidentes conflictos de intereses y posibles sesgos y manipulación de datos. Sin embargo, el dotar con impuestos de recursos propios a la EFSA para realizar estos ensayos no es la única alternativa.

Varias organizaciones vienen planteando desde hace años la creación de un fondo financiado por las empresas a partir del cual sean las agencias públicas quienes realicen o encarguen los ensayos pertinentes. Además, todos los datos obtenidos deberían estar públicamente disponibles para poder ser evaluados por otros expertos. 

Esto no eliminaría todos los problemas (por ejemplo, seguiría habiendo que vigilar los casos de puertas giratorias entre todos estos organismos y las empresas privadas; o seguiría habiendo que cuestionar si los análisis exigidos son suficientes para garantizar la seguridad de los productos) pero podría al menos garantizar una mayor independencia y fiabilidad de los datos que sí se obtuvieran.

 

Título: 
Deja de hacer como que eres independiente - Europarlamentario al director de la EFSA, Bernhard Url
Origen: 
EU Food Policy, vía GMWatch
Autor/a: 
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Fecha: 
Miércoles, 19 Abril, 2017

Bernhard Url, director ejecutivo de la Autoridad Europea en Seguridad Alimentaria (EFSA), se ha visto obligado a defender a la agencia frente a las acusaciones en el Parlamento Europeo de que sus conclusiones están sesgadas porque al evaluar la seguridad de los pesticidas y otros productos utiliza fundamentalmente estudios financiados por la industria.

Según EU Food Policy,1 el Europarlamentario alemán de los Verdes, Martin Hausling, lanzó un virulento ataque contra la EFSA al decirle a URL: "Tú nunca vas a ser independiente. Dependes de estudios de la industria. No tienes los medios para encargar estudios independientes. Ni tienes el personal ni tienes el dinero. Deja de hacer como que vienes de una institución independiente. Es importante que reconozcas tus limitaciones."

Url respondió que el Parlamento Europeo se había mostrado de acuerdo con la ley que requiere que las solicitudes de la industria incluyan un dossier con sus estudios para que la EFSA los evalúe. La única forma de cambiar este procedimiento es cambiar la ley, añadió Url.

Durante el debate en el Comité de Agricultura varios europarlamentarios defendieron que los estudios sobre el glifosato financiados por Monsanto y la Glyphosate Task Force - un grupo de empresas agroquímicas unidas para conseguir que se reapruebe el herbicida glifosato en Europa - estaban sesgados.

Añadieron que esto implicaba que las conclusiones de la EFSA no eran independientes. Sus acusaciones reflejaban las preocupaciones planteadas en la carta que treinta europarlamentarios enviaron al Presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, a principios de este mes, exponiendo que Monsanto había manipulado algunos de sus estudios y revisiones.

El Europarlamentario francés de Los Verdes José Bové pidió a la EFSA que "prohiba los documentos aportados por la industria."

Url respondió que modificar la legislación actual requeriría una importante iniciativa política, ya que supondría aumentar el presupuesto para dotar de más fondos a la EFSA. Dijo que en EEUU los contribuyentes habían gastado 30 millones de dólares en un estudio multigeneracional sobre el bisfenol A, un compuesto presente en multitud de envases plásticos de comida y bebida.

No sería una cuestión de aumentar el presupuesto de la EFSA en unos cuantos millones de euros, dijo - se necesitarían cientos de millones. Añadió, "El que la sociedad los pague o no es una cuestión política."

Url alegó que el sistema utilizado por la EFSA se utilizaba en todo el mundo, y que las empresas tenían que llevar a cabo estudios que cumplieran las guías de la OCDE, y utilizar laboratorios independientes que operaran siguiendo las Buenas Prácticas de Laboratorio.

"Confío totalmente en este sistema, utilizado a nivel global,".

GMWatch aboga por un sistema más independiente

GMWatch y muchas otras ONGs, sin embargo, defienden que los organismos asesores reguladores como la EFSA no deberían confiar en estudios financiados directamente por la industria - pero insisten en que tampoco debería ser la población quien pagase por ellos.

Estos grupos abogan desde hace tiempo por un sistema en el que el dinero para los estudios de seguridad sea aportado por la industria que quiere comercializar un producto; el dinero iría a un fondo administrado públicamente, que se utilizaría para encargar estudios a laboratorios independientes para que llevasen a cabo ensayos de seguridad.

Los resultados deberían ser publicados en internet antes de que el producto llegase al mercado, acabando así con el sistema actual por el cual los estudios son propiedad de la industria y se mantienen en secreto.

Tanto la legislación europea como los acuerdos internacionales alcanzados bajo el auspicio de la OCDE deberían cambiar para que este nuevo sistema pudiera ponerse en marcha. Pero estas reformas son lo mínimo que se necesitaría para restaurar la confianza de la población en el marco de regulación de productos que entrañan riesgos, como los pesticidas o los organismos modificados genéticamente.

La EFSA, acusada de sesgo y corrupción

Según EU Food Policy, Url esperaba claramente las críticas respecto al glifosato, y alegó que las críticas de los resultados científicos de la EFSA respondían a una agenda política.

Url afirmó, "Un europarlamentario ha dicho públicamente que la EFSA está asesinando a la gente. Eso es elegir los datos como mejor le conviene." Url añadió que algunos políticos apoyaban las conclusiones de la EFSA cuando coincidían con su agenda política y los criticaban cuando no lo hacían.

La EFSA ha sido acusada de sesgada, corrupta y "cosas peores", dijo, añadiendo que un pequeño número de Opiniones de la EFSA habían sido cuestionadas y esto había tenido un efecto desproporcionado sobre la reputación de la institución.

Otra europarlamentaria de Los Verdes alemanes, Maria Heubuch, respondió que utilizar estudios de Monsanto no era la manera de hacer que la gente confiara en la EFSA.

El socialista francés Marc Tarabella mencionó el traspaso de Diana Banati, expresidenta del Comité administrativo de la EFSA, al Instituto Internacional de Ciencias de la Vida (ILSI), un lobby financiado por empresas como Monsanto y Dow.

También cuestionó el que la EFSA tuviera la financiación adecuada para contratar a expertos independientes.

Url subrayó el sistema de declaración de intereses de la EFSA y el hecho de que se consideraban a cientos de personas para un puesto.

Expuso que para conseguir a los mejores científicos la EFSA tenía que adoptar una posición pragmática respecto a la financiación de su investigación, y que el mecanismo de financiación Horizon 2020 requería que las instituciones públicas colaborasen con la industria en materia de investigación.

Añadió que los estados miembros habían indicado que no podían enviar a la EFSA a sus mejores expertos.

"Nos has pedido a nuestros mejores expertos. Queremos 1.000€ al día," habían respondido algunos. "No tenemos tanto dinero", dijo a los europarlamentarios.

  • 1. EU Food Policy (2017). Stop pretending to be independent, MEP tells EFSA boss Url. 12 de abril de 2017 Acceso directo no disponible, sólo accesible mediante suscripción.

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