Ecuador: Justo antes de irse, Correa aprueba el cultivo de transgénicos experimentales en campo abierto

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Mauricio Torres

Al igual que en Bolivia, en Ecuador el rechazo a los cultivos y alimentos transgénicos está incluido en la propia Constitución aprobada en el año 2008, así como en la Ley Orgánica del Régimen de la Soberanía Alimentaria (LORSA) de 2009. Existe además una Propuesta de Ley de Agrobiodiversidad, Semillas y Fomento Agroecológico (aún no aprobada), donde participaron decenas de organizaciones campesinas de todo el  país, consiguiendo crear las herramientas jurídicas para penalizar a quien introdujese, comercializase o cultivase transgénicos en el territorio nacional.  Una de las organizaciones más implicadas en asegurar todos estos logros ha sido Acción Ecológica, la cual Correa intentó disolver a finales de 2016.

El interés de las empresas biotecnológicas en que se pasasen a aceptar los cultivos transgénicos en Ecuador queda reflejado en algunos de los cables de Wikileaks, por ejemplo:

“La Oficina (Embajada EE UU) solicita financiamiento para apoyar los viajes de cinco periodistas ecuatorianos a los Estados Unidos para participar en un tour sobre biotecnología (transgénicos) de una semana. El propósito de la gira es instruir a los formadores de opinión acerca de la biotecnología ... en consonancia con la posición del Gobierno de los Estados Unidos sobre ella”.

“Dado que el Ecuador es un mercado comercial para estos productos (en 2008, Estados Unidos exportó al Ecuador más de US$33 millones en harina de soja y más de US$44 millones en cereales secundarios), es de interés del Gobierno de Estados Unidos obtener apoyo público para la biotecnología (transgénicos). La cobertura de los medios de comunicación ecuatorianos respetados, en favor de los transgénicos ayudará a cambiar la opinión pública... sentará las bases para una opinión positiva y ayudará a prevenir protestas públicas si el Presidente, o la Asamblea Nacional permiten la aprobación e implantación de transgénicos”.

Y también: “La excepción presidencial contemplada en la Constitución  (art. 401) fue añadida solo como resultado del cabildeo de los influyentes agro-negocios del Ecuador... es de esperarse que la Asamblea Nacional apruebe una legislación que  afecte a la biotecnología, al uso y comercialización de semillas transgénicas y a asuntos sobre la protección a consumidores respecto de los transgénicos”
 
Ahora, en el último minuto antes de dejar la Presidencia, Rafael Correa envía a la Asamblea Nacional un veto a la antes mencionada Ley de Agrobiodiversidad, incluyendo la posibilidad de cultivo de transgénicos experimentales en campo abierto (es decir, con la capacidad de interactuar con otros organismos) en territorio ecuatoriano (Nota: esta experimentación no tiene que ver con el uso confinado de organismos transgénicos en biomedicina, etc).
 
A continuación reproducimos la nota de prensa que Acción Ecológica ha publicado al respecto.

Actualización: podéis apoyar enviando un email al Presidente de la Asamblea Nacional Ecuatoriana. Instrucciones aquí.

Título: 
Antes de irse, Correa abre la puerta a las semillas transgénicas
Origen: 
Acción Ecológica
Autor/a: 
Autor
Fecha: 
Lunes, 22 Mayo, 2017

Luego de varios años de debate y desacuerdos, la Asamblea Nacional aprobó a inicios de mayo una “Ley de Agrobiodiversidad, Semillas y Fomento de la Agricultura Sustentable”. Con fecha 19 de mayo, cuando su permanencia en el poder está a punto de acabar, el presidente Correa envía a la Asamblea Nacional un veto a dicha ley que dice:

Se permite el ingreso de semillas y cultivos transgénicos al territorio nacional, únicamente para ser utilizados con fines de investigación.

 Esta pretendida legalización de las semillas y cultivos transgénicos se inserta en una ley que tiene como objetivos “proteger, revitalizar, multiplicar y dinamizar la agrobiodiversidad”. Nada más alejado de estos propósitos que permitir las semillas transgénicas en el país, aun cuando se lo presente exclusivamente con fines de investigación.

 En países como México, los “campos piloto” de cultivos transgénicos pueden ocupar vastas áreas, y su cosecha puede ser comercializada. La “experimentación” con cultivos transgénicos son, claramente, una puerta abierta para su legalización.

 La sociedad internacional saludó a la nueva Constitución del Ecuador cuando declaró al país “libre de cultivos y semillas transgénicas”. Este fue el primer país que acogió una aspiración del movimiento campesino, ambiental y de consumidores de todo el mundo. Diez años después, el Ejecutivo interpreta el texto constitucional argumentando que se puede abrir el ingreso de semillas transgénicas exclusivamente para la investigación. Esta es sin duda una mala interpretación del Art. 401 cuando dice que

 El Estado regulará bajo estrictas normas de bioseguridad, el uso y el desarrollo de la biotecnología moderna y sus productos, así como su experimentación, uso y comercialización.

 El texto no habla de semillas y cultivos transgénicos, porque sería una contradicción que, por un lado prohíba las semillas y cultivos transgénicos, y por otro permita, vía regulación, su “experimentación, uso y comercialización”.

 El texto se refiere de manera genérica a la “biotecnología moderna”, que cubre una amplia gama de procesos (como el uso de anticuerpos monoclonales, marcadores moleculares, cultivos de células y de tejidos, elaboración de vacunas, etc.). Toda una serie de nuevas biotecnologías deben estar reguladas por el Estado.

Además, es preocupante que se quiera permitir el establecimiento de cultivos transgénicos con fines investigativos, pues independientemente del uso final que tengan, la presencia de plantas transgénicas en el agro constituye un peligro para la biodiversidad y los sistemas productivos campesinos. No se puede impedir que una abeja se acerque a tomar polen de una planta transgénica, ni al viento que esparza el polen transgénico y contamine cultivos aledaños.

Está muy bien documentado que la contaminación genética a través del viento y de otros polinizadores es muy frecuente. La contaminación genética ha permitido a la empresa Monsanto (que tiene el monopolio de las semillas transgénicas) interponer casos legales a productores convencionales, cuyos cultivos contenían “sus rasgos transgénicos”, con el argumento de que éstos habían “infringido las patentes de la empresa”.

¿Para qué se quiere hacer investigación científica con unos cultivos y unas semillas que están prohibidas constitucionalmente?. En el pequeño grupo de países que han adoptado de manera masiva los cultivos transgénicos, éstos favorecen exclusivamente al poderosísimo sector del agronegocio.

En un wikileak que se filtró poco después de adoptada la nueva Constitución del Ecuador, la embajadora de Estados Unidos explica al Departamento de Estado de su país que

La excepción presidencial contemplada en (el artículo 401 de) la Constitución fue añadida solo como resultado del cabildeo de los influyentes agronegocios del Ecuador.

Correa ha reconocido que tiene una deuda con el campo. La sola pretensión de abrir una línea experimental con semillas y cultivos transgénicos, hace que esta deuda aumente.

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