EEUU: Otro profesor "independiente" que también recibía dinero de Monsanto

Imagen:
Thomas Hawk

Las grandes empresas tienen sus propios investigadores, y cuando realizan declaraciones todo el mundo puede tener en cuenta ese sesgo a la hora de considerar los nuevos datos. Sin embargo, cuando un científico se presenta como independiente, suponemos que no tiene un interés económico en presentar unas interpretaciones u otras. Los llamados "spin doctors" son investigadores supuestamente independientes que diferentes industrias han utilizado para mejorar la reputación de productos problemáticos, con casos tan sonados como el del tabaco o el amianto.

El año pasado, la ONG estadounidense US Right to Know consiguió tener acceso a una serie de emails entre profesores de la universidad pública estadounidense, grandes empresas agroquímicas y sus agencias de relaciones públicas, en las que se veía reflejado el trabajo estratégico conjunto para promover los transgénicos en EEUU (y a nivel global) y se constataba la realización de pagos a estos investigadores y sus universidades. Simultáneamente, estos investigadores se presentaban en sus intervenciones como independientes y, en algunos casos, negaron estar cobrando de estas empresas cuando se les preguntó directamente.

Hace unos meses relatábamos el caso de Kevin Folta, que fue el más sonado debido a su prominencia mediática. En este artículo de US Right to Know se analiza el papel de Bruce Chassy, cuyos emails revelan pagos recurrentes para sus campañas de divulgación, y donaciones de al menos 1,9 millones de dólares a su universidad por parte de Monsanto en los últimos cinco años.

¿Son Folta y Chassy spin doctors, o profesionales convencidos que han utilizado todos los medios a su alcance para difundir una causa? En este último caso, habrían hecho bien en, al menos, poner las cartas boca arriba desde el principio.

Título: 
Siguiendo el rastro de emails: Cómo un profesor de la universidad pública colaboró en una campaña corporativa de relaciones públicas
Origen: 
U.S. Right to Know
Autor/a: 
Fecha: 
Viernes, 29 Enero, 2016

El ex-profesor universitario de ciencias alimentarias Bruce Chassy es conocido por su rigor académico. Retirado desde hace casi cuatro años, Chassy sigue escribiendo y hablando en público a menudo sobre cuestiones relacionadas con la seguridad alimentaria, y se ha ganado el que se le identifique con décadas de experiencia en la universidad pública y como investigador del Instituto Nacional de Salud (NIH). Chassy dice a su audiencia que, antes de retirarse en 2012, trabajaba "a tiempo completo" como investigador y docente.

De lo que Chassy no habla mucho es del otro trabajo que hacía mientras estaba en la Universidad de Illinois - promover los intereses de Monsanto Co., que ha estado intentando sobreponerse a las cada vez mayores preocupaciones de la población sobre los cultivos transgénicos y los productos químicos que comercializa. Tampoco habla mucho de los cientos de miles de dólares que Monsanto donó a la universidad mientras que Chassy ayudaba a promover los OMG, o el discreto papel de Monsanto a la hora de ayudar a Chassy a montar una organización sin ánimo de lucro y una página web que se dedicase a criticar a individuos y organizaciones que manifiestan sus dudas sobre estos.

Sin embargo, los emails publicados mediante solicitudes de la Ley de Derecho a la Información muestran que Chassy era un miembro activo del grupo de académicos estadounidenses que ha estado colaborando en secreto con Monsanto en estrategias dirigidas no sólo a promover los productos de la industria biotecnológica, sino también a tratar de refrenar la regulación de estos productos y espantar a sus críticos. Los emails muestran cómo el dinero fluía de Monsanto a la universidad, mientras que Chassy colaboraba en múltiples proyectos con Monsanto para contrarrestar las dudas del público sobre los cultivos transgénicos - mientras se presentaba a sí mismo como un investigador independiente trabajando para una institución pública.

Un artículo de Eric Lipton en el New York Times publicado el pasado septiembre dejaba al descubierto la campaña diseñada por Monsanto y otros agentes de la industria para utilizar la credibilidad de investigadores de prestigio para avanzar la agenda política del sector. El artículo del Times se centraba principalmente en el investigador Kevin Folta, de la universidad de Florida, director del departamento de Horticultura de la universidad, y su trabajo para Monsanto. Sin embargo, al examinar los recientemente publicados emails entre Monsanto y Chassy se descubren nuevos niveles de profundidad en la estrategia de estas empresas.

Estas colaboraciones aparecen en un momento crítico en cuanto a la regulación de los OMG en Estados Unidos. Se espera que el etiquetado obligatorio de OMG se ponga en marcha en Vermont el 1 de julio; el Congreso está peleándose por una ley federal de etiquetado de OMG, y varios estados más buscan sus propias soluciones ante la creciente demanda de transparencia a este respecto por parte de los consumidores.

Grupos ecologistas y de consumidores desean que haya mayores restricciones y regulación sobre los cultivos transgénicos y los herbicidas basados en glifosato, como el Roundup, que se usa con muchos de estos OMG. Sin embargo, las empresas que los comercializan sostienen que sus productos son seguros y que debería haber menos regulación, no más. La práctica totalidad de los 15.000 millones de dólares que Monsanto ingresa al año vienen de los cultivos transgénicos y los productos químicos relacionados.

En medio de este furor, las revelaciones sobre la colaboración entre grandes empresas y científicos de universidades públicas para promover los OMG han encendido un nuevo debate sobre la falta de transparencia en la relación entre la academia y la industria.

Chassy ha declarado que no ha hecho nada inadecuado o poco ético al apoyar a Monsanto y la industria biotecnológica. "Como investigador público, se esperaba de mí... que colaborase con y solicitase la colaboración de quienes trabajaban en mi campo," afirmaba Chassy.

Aun así, lo que uno ve cuando lee las cadenas de emails es un acuerdo que permitía a la industria disfrazar mensajes pro-transgénicos tras un velo de experto independiente, con poca o ninguna transparencia de las relaciones que se daban entre bambalinas.

Colaboraciones críticas

  • En un email de noviembre de 2010, el director global de asuntos científicos de Monsanto Eric Sachs comunica a Chassy que Monsanto acaba de enviar un "regalo de 10.000$" a la universidad, "así que los fondos deberían estar ahí". Después le dice a Chassy que está trabajando en un plan para que Monsanto y otros agentes de la industria agraria apoyen una web llamada Academics Review, que Chassy puede utilizar para contraatacar las dudas y alegaciones presentadas por los críticos de los OMG. "Desde mi punto de vista, este es un problema de compromiso de los expertos, y eso puede resolverse pagando a expertos para que den respuestas," escribía Sachs. "La clave está en mantener a Monsanto en segundo plano, para no afectar a la credibilidad de la información."

  • En otro intercambio de emails en 2010 Jay Byrne, presidente de la agencia de relaciones públicas V-Fluence y anterior director de comunicaciones corporativas de Monsanto escribe a Chassy contándole que está intentando avanzar con el proyecto Academics Review. Sugiere que "trabajemos el tema del dinero (para todos nosotros)." Byrne dice que tiene una lista de críticos de los OMG para que Academics Review hable sobre ellos. También le dice a Chassy que las áreas sobre las que se hablará "supondrán más dinero para una serie de corporaciones bien posicionadas."

  • En 2011, varios emails muestran a Chassy y Eric Sachs (director global de asuntos científicos de Monsanto), junto con otros, debatiendo cómo presionar a la Agencia de Protección Ambiental respecto a la expansión de la regulación de los cultivos transgénicos.

  • En un intercambio de emails de septiembre de 2011, Chassy sugiere formas para que la industria biotecnológica le dé la vuelta a un estudio del gobierno que encontró niveles significativos de glifosato, el ingrediente clave del herbicida Roundup de Monsanto, en muestras de agua y aire.

  • En emails de 2012, Chassy, Sachs y John Swarthout (también trabajador de Monsanto, que dirige la "gestión de divulgación y asuntos científicos"), debaten una presentación que Chassy se está preparando para dar en China. Hablan de la revisión de la presentación por parte de Monsanto, y los cambios que se le hacen. Sachs pide a Swarthout que envíe diapositivas a Chassy como material para su charla.

  • En abril de 2012, el toxicólogo de Monsanto Bruce Hammond pregunta en un email si podrían crearse algunos vídeos cortos sobre "la seguridad de los cultivos transgénicos". Chassy dice que pedirá financiación al Departamento de Estado y "buscará otras fuentes de apoyo", y que también puede usar material de la universidad para hacer los vídeos. Chassy le pide a Hammond una lista de vídeos que "crea que pueden ser de ayuda." Chassy también le dice a Hammond que el grupo de Byrne, V-fluence, ha ayudado a crear y editar los escenarios para los vídeos.

  • En otro email, Sachs, de Monsanto, le dice a Chassy que la empresa está grabando sus propios vídeos, pero añade "Obviamente, es mejor enfocarlo como un contenido independiente que provenga de la U de I [Nota: Universidad de Illinois] y sea apoyado por las agencias del gobierno de EEUU". Sachs también dice que Monsanto estará encantado de ayudar "dando consejos o enfoques para vídeos adicionales."

Emails sobre dinero

En los emails también se habla de dinero.

  • En un email de octubre de 2010, Chassy dice a sus compañeros de universidad que Monsanto le ha dicho que va a hacer una "contribución sustancial a su cuenta de la universidad.

  • En un intercambio de octubre de 2011, Chassy le pregunta a Sachs sobre la contribución al fondo de la fundación biotecnológica de la universidad. El ejecutivo de Monsanto respondía que "haría una donación a la fundación de inmediato" si no se hubiera hecho ya. Chassy le explica a Monsanto que deben enviar el cheque al director del departamento de ciencias alimentarias de la universidad, adjuntando una carta que diga que el cheque es "una beca sin restricciones... para apoyar las actividades de divulgación y educación sobre biotecnología del profesor Bruce M. Chassy."

  • Y en abril y mayo de 2012 Chassy pregunta directamente a Monsanto sobre una "transferencia" que esperaba. En uno de ellos, el 31 de mayo de 2012, cuando se preparaba para jubilarse el 30 de junio, Chassy escribía a Sachs de nuevo preguntando "¿Hay forma de saber si se ha enviado un cheque a la U de I para mí? Todavía no lo veo en mi cuenta..."

  • También en mayo de 2012, Monsanto concedió una beca de 250.000$ a la universidad para ayudar a poner en marcha una cátedra sobre comunicación agrícola. Esa donación era sólo una gota en el océano de donaciones de Monsanto - al menos 1,9 millones de dólares en los últimos cinco años, según la universidad, - para proyectos relacionados con agricultura.

Una relación estrecha

La estrecha relación entre Monsanto y Chassy continuó después de que este se jubilara en junio de 2012. Durante 2013 y 2014 Chassy apareció con frecuencia como "experto independiente" en la página web de GMO Answers, una página pro-transgénicos financiada por Monsanto y otros gigantes del agronegocio. En ese papel, respondía a preguntas y preocupaciones en relación a los OMG.

Chassy también ha continuado gestionando Academics Review, publicando artículos críticos sobre individuos y organizaciones, incluyendo los expertos en cáncer de la Organización Mundial de la Salud,que publiquen información poco favorable a la industria de cultivos transgénicos. (Yo fui objeto de al menos dos ataques de este tipo en 2014. Chassy se opuso a mi presentación de los dos lados del debate sobre seguridad de los transgénicos en un artículo de Reuters, y a un segundo artículo de Reuters en el que se detallaban los datos obtenidos por un informe de la USDA que describía tanto beneficios como posibles daños asociados a los OMG.)

Al preguntársele por su interacción con Chassy, Monsanto ha declarado que no hay nada inadecuado en su "contacto" con "expertos del sector público", y que este tipo de colaboraciones ayudan a educar a la población sobre asuntos importantes. La universidad también ha afirmado no encontrar ningún problema en esta relación. Una portavoz de la universidad declaraba que Chassy tiene "una fuerte credibilidad científica." Añadió que Monsanto ha donado a la universidad al menos 1,9 millones de dólares en los últimos cinco años.

Otras personas cercanas a estos temas sí encuentran un problema en la falta de transparencia.

"Los datos relativos a estas conexiones revisten gran importancia," según George Kimbrell, abogado sénior del Center for Food Safety, una asociación de defensa del consumidor. "Tan sólo decir que algunos académicos y otros comentaristas "neutrales" de la esfera pública están en realidad a sueldo de, o directamente trabajan para la industria química resulta alarmante para el público y con razón, ya que se les está enviando información engañosa."

Revelaciones similares a estas, pero en este caso relacionadas con el profesor de la Universidad de Florida Kevin Folta y sus conexiones con Monsanto sí que originaron una fuerte respuesta por parte del público, tras la aparición de emails que mostraban que Folta había recibido una donación de 25.000$ de Monsanto y les hubiera dicho que "escribiría cualquier cosa que quisieran." Folta escribió en su blog el 18 de enero que ya no trabaja con Monsanto, a raíz de estas protestas.

Tanto Chassy como Folta han escrito numerosos artículos, o han sido citado en otros, sin revelar sus conexiones con Monsanto y la industria de los OMG. Un ejemplo reciente sería el de la co-autoría de Chassy en una serie de artículos que argumentan que el etiquetado de OMG es un "desastre en ciernes," de nuevo sin revelar su colaboración con el desarrollador de OMG, Monsanto. Su co-autor es Jon Entine, fundador de la agencia de relaciones públicas ESG MediaMetrics, entre cuyos clientes ha estado Monsanto, una conexión que Entine tampoco incluye en el artículo.

Lo que estos emails revelan sobre Chassy, Folta y otra serie de académicos hace surgir nuevos interrogantes sobre de quién fiarse y cómo, en lo relativo a información que resulta crítica para entender la evolución de nuestro sistema alimentario. Estando la cuestión del etiquetado de alimentos en la primera línea del debate en este momento, es hora de una mayor transparencia.

 

Carey Gillam ha trabajado como periodista, investigadora y escritora especializada en la industria agroalimentaria desde hace 20 años, y ha sido reconocida como una de las principales periodistas en agricultura y alimentación de Estados Unidos, habiendo siendo galardonada con varios premios por su cobertura de este sector. Recientemente ha dejado su puesto como corresponsal séniro en la agencia internacional de noticias Reuters para convertirse en Directora de Investigación en U.S. Right to Know, una ONG que trabaja para informar al público sobre la industria alimentaria estadounidense y su rol, a menudo oculto, en las políticas públicas.

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