EEUU: rechazado proyecto de ley contra el etiquetado obligatorio

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Arend

En la Unión Europea, los productores de alimentos tienen la obligación de indicar en la etiqueta de los productos si alguno de los ingredientes utilizados incluye más de un 0,9% de OMG. Sin embargo, en EEUU esta legislación no existe, por lo que los alimentos transgénicos no se etiquetan. Varios estados han intentado promover iniciativas para hacer que el etiquetado de OMG sea obligatorio, entre ellos Vermont. Esto ha suscitado una fuerte respuesta por parte de las empresas agroalimentarias estadounidenses.

Es por esto que se ha llevado al Senado un proyecto de ley que prevé el etiquetado no obligatorio de OMG, una medida que los grupos pro-etiquetado consideran no serviría para nada, por lo que la han bautizado como DARK Act (Deny Americans Right to Know). Además, esta ley tendría prioridad sobre leyes estatales como la de Vermont, haciendo que el etiquetado de OMG allí tampoco fuera obligatorio.

Sin embargo, la DARK Act no ha sido aprobada por el Senado en su votación del pasado miércoles, por lo que será necesario que se presenten nuevas propuestas. Quienes se oponen al etiquetado se enfrentan una fecha límite, el 1 de julio, para encontrar una propuesta viable, dado que en esa fecha será cuando entre en vigor la legislación estatal de Vermont.

Más información sobre las propuestas de etiquetado en EEUU aquí, y sobre empresas que ya han empezado a tomar cartas en el asunto aquí.

Título: 
El Senado bloquea el proyecto de ley que habría anulado las normativas estatales de etiquetado de OMG
Origen: 
Reuters
Fecha: 
Miércoles, 16 Marzo, 2016

El Senado de EEUU rechazó el pasado miércoles un proyecto de ley que habría anulado las iniciativas locales y estatales para exigir a las empresas alimentarias que etiquetasen los productos que contuviesen organismos modificados genéticamente, u OMG, mientras que la industria sigue intentando evitar que la ley del estado de Vermont entre en vigor el 1 de julio.

La legislación propuesta por el Senador republicano Pat Roberts de Kansas llega en un momento en el que la población estadounidense cada vez exige una transparencia mayor sobre los alimentos que consume. Los defensores del etiquetado han críticado esta propuesta de ley por considerarla demasiado blanda, dado que deja la decisión sobre si etiquetar o no los productos transgénicos a las propias empresas alimentarias.

El proyecto de ley del Senado 2609 es denominada Biotech Labeling Solutions Act (Ley de Soluciones de Etiquetado para la Biotecnología) por sus defensores, y Deny Americans Right to Know (Niega a los estadounidenses su derecho a saber), o Ley DARK por sus detractores. La votación del miércoles no consiguió reunir los 60 votos necesarios para que la ley avanzase en el Senado, con 49 votos a favor y 48 votos en contra.

Roberts se ha comprometido a seguir luchando, dado que cada vez está más cerca la fecha límite del 1 de julio, en la que la legislación del estado de Vermont exigiendo este etiquetado entrará en vigor.

"Sigo dispuesto a trabajar para encontrar una solución", declaró Roberts.

Estados Unidos es el principal mercado de productos que contienen ingredientes transgénicos a nivel global. Muchos alimentos procesados contienen soja, maíz u otros productos cuyos rasgos genéticos han sido manipulados, a menudo para hacerlos resistentes a insectos y pesticidas.

Las principales empresas alimentarias, agrícolas y biotecnológicas invirtieron el año pasado más de 100 millones de dólares en su lucha contra estas iniciativas pro-etiquetado, según un análisis de las estrategias de lobby llevado a cabo por el Environmental Working Group, que se opone a la medida del Senado.

Entre los que se oponen al etiquetado se incluyen asociaciones de comercio como la Grocery Manufacturers Association, entre cuyos miembros han estado PepsiCo Inc, Kellogg Co o BIO, entre cuyos miembros están Monsanto Co, Dow AgroSciences, una unidad de Dow Chemical Co y otras empresas productoras de semilla transgénica.

Dicen que el etiquetado restringiría la libertad de expresión de los distribuidores, impondría mayores costes a los consumidores y crearía diferencias de legislación entre unos estados y otros que no tienen "base en la salud, la seguridad o la ciencia".

Sin embargo, empresas como Whole Foods Market Inc, Chipotle Mexican Grill Inc y Campbell Soup Co ya han empezado a etiquetar o abandonar el uso de transgénicos, en lugar de esperar a que el gobierno actúe.

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