El gobierno brasileño niega la relación entre pesticidas y microcefalia

Imagen:
Agência Brasil Fotografias

La semana pasada informábamos sobre un documento de Médicos de Pueblos Fumigados que planteaba que el aumento de casos de microcefalia observados recientemente en Brasil podría no deberse al virus Zika, sino a la presencia en el agua potable de un larvicida que podría estar actuando como disruptor endocrino, provocando las malformaciones.

Este documento se ha difundido rápidamente, llevando a uno de los estados brasileños a suspender el tratamiento con el larvicida hasta obtener más información por parte del gobierno.

El gobierno brasileño ha reafirmado su postura, descartando la relación entre esta afección y el larvicida utilizado y señalando de nuevo como culpable al virus Zika.

Título: 
Virus Zika: Brasil desecha la relación entre larvicida y microcefalia
Origen: 
The Telegraph (más información en el artículo original)
Autor/a: 
Fecha: 
Lunes, 15 Febrero, 2016

En Brasil ha comenzado la disputa sobre si el virus del Zika es responsable del aumento de los casos de microcefalia, tras un informe escrito por médicos argentinos que culpaba a un larvicida utilizado en el agua potable.

Los funcionarios de la sanidad brasileña se vieron obligados el pasado lunes a enfrentarse a estas afirmaciones de que el larvicida piriproxifeno, utilizado para controlar el mosquito Aedes aegypti, podría estar relacionado con el aumento de bebés nacidos con la enfermedad, después de que uno de los estados declarase que iba a suspender la utilización del producto.

Un informe publicado la semana pasada por el grupo argentino Médicos de los Pueblos Fumigados sugería que el piriproxifeno podría estar causando esta deformidad, que impide el desarrollo neurológico del feto.

La organización sostenía que la sustancia había sido introducida en el suministro de agua potable desde 2014 en áreas afectadas en Brasil.

"En la región en la que más gente enferma hay se ha aplicado durante 18 meses un larvicida que produce malformaciones en mosquitos, y este veneno (piriproxifeno) ha sido aplicado por el Estado al agua potable que utiliza la población afectada", decía el informe.

Añadía que los casos de microcefalia hallados en áreas en las que se utilizaba el piriproxifeno "no eran una coincidencia" y que el Ministerio Brasileño de Sanidad estaba ignorando su responsabilidad".

El informe también señalaba que no había habido casos de microcefalia en otros países afectados por el Zika, como Colombia, que tiene la mayor incidencia del virus después de Brasil.

Como respuesta, el gobierno local de Rio Grande do Sul, un estado del sur de Brasil, suspendió el pasado sábado el uso de piriproxifeno.

"Hemos decidido suspender el uso del producto en el agua potable hasta que el Ministerio de Sanidad se pronuncie, y es por esto que reforzamos aún más el llamamiento a la población de eliminar cualquier posible sitio de cría del mosquito," dijo Joao Gabbardo dos Reis, ministerio de sanidad del estado de Rio Grande do Sul.

Sin embargo, el gobierno federal descartó rápidamente estos temores, al insistir en que ningún estudio científico relacionaba el piriproxifeno con la microcefalia.

"A diferencia de la relación entre el virus del Zika y la microcefalia, que ha sido confirmada en ensayos que indicaban la presencia del virus en muestras de sangre, tejidos y líquido amniótico, la asociación entre el uso de piriproxifeno y microcefalia no tiene una base científica," decía el comunicado.

"Resulta importante afirmar que algunas localidades que no utilizan piriproxifeno también han tenido casos de microcefalia."

El gobierno añadió que sólo utilizaba larvicidas recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Algunos expertos han planteado sus dudas sobre qué es lo que hay detrás del brote brasileño de microcefalia, en especial debido a la ausencia de brotes similares en otras regiones en las que el virus está presente. Otros han sugerido que su incidencia en Brasil se ha exagerado enormemente. El país ha registrado un total de 3.852 casos sospechosos, pero de los aproximadamente 1.200 investigados hasta la fecha sólo se han confirmado 462. Sólo 41 de los bebés afectados presentaban evidencias de infección por el Zika.

La semana pasada, un informe redactado por investigadores de Paraiba, una de las áreas más afectadas, hallaba que los casos de microcefalia venían dándose en el estado desde 2012, y que la incidencia había sido mayor en 2014 que en 2015, año en el que se detectó por primera vez el virus del Zika en Brasil.

Sin embargo, la OMS dice que en unas semanas se podrá establecer un vínculo definitivo entre la enfermedad y esta afección. Dos estudios encontraron la semana pasada evidencias del virus del Zika en el tejido cerebral de fetos abortados o bebés que murieron poco después del parto, y que sufrían microcefalia.

Científicos de todo el mundo compiten en este momento por desarrollar una vacuna para el virus, y se espera que los ensayos clínicos comiencen dentro de un año o año y medio.

Marcelo Castro, ministro de Sanidad, declaró ante los periodistas en Brasil que no existía "ninguna duda" de que había una relación directa entre el Zika y la microcefalia.

"Para nosotros no existe ninguna duda de que la epidemia de microcefalia es consecuencia de la epidemia del virus del Zika, que no existía anteriormente en América," dijo, en comentarios publicados por O Globo.

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