El problema está en que los genes no funcionan de forma aislada

Imagen:
Simon Cockell

Desde que los primeros transgénicos comenzaron a comercializarse, el conocimiento sobre la célula y los sistemas vivos ha avanzado enormemente; paradójicamente, esto hace cada vez más patente lo poco que aún sabemos en realidad. La aceptación de esta idea tiene implicaciones respecto a las aplicaciones de ciertas biotecnologías, entre ellas las técnicas de ingeniería genética. 

Hace unos meses recordábamos algunas reflexiones a este respecto tras la conclusión del Proyecto Genoma Humano. Hoy queremos trasladaros otro artículo en esta línea, en este caso escrito en el año 2001 por el Dr. Richard Strohman, profesor emérito de biología celular y molecular en la Universidad de Berkeley, California. Aunque quince años después no sabemos si el término "crisis" sigue siendo el más adecuado, la esencia de este artículo continúa estando de plena actualidad.

Título: 
Situación de crisis
Origen: 
Safe Food News
Autor/a: 
Richard Strohman
Fecha: 
Domingo, 18 Marzo, 2001

Si insertas un gen aislado en una planta o un animal, la tecnología funciona. Es posible mover el gen del organismo A al organismo B. Es posible saber que la transferencia se ha realizado correctamente. Es posible saber que el gen se está expresando, y que está realizando su función. La característica de interés estará ahí. Pero también estarán otros efectos que no podrías haber previsto mediante tus predicciones originales. También habrás producido cambios en la célula o el organismo completo, cambios impredecibles. Y esto es a lo que se está enfrentando la ciencia.

La razón por la que Monsanto puede hablar de corrección científica es que sólo están respondiendo las preguntas técnicas, "¿Puedo mover este gen y esta característica de A a B?" Pero no las preguntas que requiere lo que actualmente se sabe de biología celular. Puedes hacer la pregunta técnica y obtener la respuesta que estás buscando. Puedes coger un gen de A y meterlo en B. Eso lo sabemos. Pero esa es la única pregunta que podemos responder con certeza. Ahora sabemos que hay toda una serie de preguntas adicionales.

Los genes existen en redes, redes interactivas con una lógica propia. El punto de vista tecnológico no considera estas redes, sino que trata los genes como elementos aislados. Pero un gen no existe de forma aislada. Y el hecho de que la gente de la industria no considere estas redes es lo que hace que sus conclusiones científicas sean incompletas y peligrosas. Si envías estas nuevas estructuras genéticas ahí fuera, a cientos de miles de hectáreas, las estás sacando al mundo aplicando un principio científico de forma prematura.

Nos encontramos en una situación de crisis, en la que sabemos que el concepto de genética que teníamos se ha resentido, pero no sabemos cómo incorporarlo en un paradigma nuevo más completo. Monsanto lo sabe. DuPont lo sabe. Novartis lo sabe. Todos saben lo que yo sé. Pero no quieren verlo, porque es demasiado complicado y va a costar mucho solucionarlo.

El número de interrogantes, el número de posibilidades de lo que le pasa a una célula o a un organismo completo cuando insertas un gen foráneo es casi incalculable. Y el tiempo que llevaría evaluar las infinitas posibilidades que surgen está más allá de las posibilidades de la informática. Pero cuando estás tratando con organismos vivos, es lo que hay. 

Dr. Richard Strohman, Profesor Emérito, Departamento de Biología Celular y Molecular, Universidad de California en Berkeley

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