Escocia prohibirá el cultivo de transgénicos para proteger a su industria

Imagen:
John O'Brien

El Ministro de Medio Ambiente escocés ha declarado recientemente que, haciendo uso de la nueva Directiva de la UE, Escocia rechazará el cultivo de los nuevos OMG que sean aprobados por la UE. La visión de la industria alimentaria nacional, apoyada por Lochhead, que busca mantener una imagen "limpia y verde" para sus productos, choca con la de algunos sectores de la comunidad científica escocesa.

Distintos artículos en la prensa nacional han publicado comentarios al respecto, apoyando o atacando la decisión del ministro Lochhead. A continuación reproducimos dos de ellos, publicados por The National y The Scotsman.

Título: 
La defensa de los cultivos transgénicos en Escocia, "como una cruzada religiosa"
Origen: 
The Scotsman
Autor/a: 
Ilona Amos
Fecha: 
Miércoles, 19 Agosto, 2015

La decisión del gobierno escocés de prohibir el cultivo de variedades transgénicas al norte de la Frontera ha dividido a la comunidad científica.
La pasada noche, la presión para que el gobierno escocés repensara la prohibición aumentaba, después de que un grupo de casi 30 de las principales organizaciones científicas advirtieran del posible "impacto negativo" que podría tener sobre la alimentación, la sanidad y la investigación científica.

Esta preocupación fue expresada en una carta abierta al secretario de alimentación, medio ambiente y medio rural, Richard Lochhead, quien anunciaba la semana pasada su decisión de prohibir los cultivos transgénicos en Escocia, para así proteger la imagen "limpia y verde" de su sector alimentario, con un tamaño de 14.000 millones de libras.

Entre sus firmantes se encontraban el Roslin Institute, donde fue desarrollada la oveja Dolly, el European Academies Science Advisory Council y la Royal Society de Edinburgo.

Encabezados por la ONG Sense About Science, esta carta llegaba justo después de las predicciones del anterior director científico escocés, Muffy Calder, quien afirmaba que la prohibición del cultivo de transgénicos podría tener consecuencias "apocalípticas" para el país y el planeta.

Por otra parte, un profesor especializado en la percepción del riesgo medioambiental ha comparado la campaña pro-transgénicos de sus compañeros con una "cruzada religiosa" que amenaza con "la condenación".

Brian Wynne, Profesor emérito de la Universidad de Lancaster, declaraba: "El debate sobre OMG no es blanco y negro.. No es una opción binaria - o cultivamos transgénicos, o no. Es mucho más complicado.

"El tipo de lenguaje utilizado en los últimos días, no sólo por Muffy Calder, sino también en la carta de Sense About Science, transmite una especie de obsesión por los transgénicos.

“Es un poco como una cruzada religiosa. Esta idea de que si no cultivamos transgénicos de alguna manera todo será catástrofes y el infierno y la condenación y morirnos de hambre es una chorrada”

Él afirma que la comunidad científica es la menos cualificada para "comprender los límites de su propio conocimiento", ya que su criterio se ve a menudo influido por otros intereses relacionados con su labor investigadora.

“Durante nuestra formación científica no se nos enseña a hacer eso de una forma sistemática. Vamos adquiriendo compromisos de todo tipo, incluido el comprometernos con determinadas creencias o paradigmas científicos, para los cuales existen alternativas.”

Según él, sus compañeros investigadores son "tan emocionales como cualquiera".

La semana pasada, el Professor Wynne participó con distintas organizaciones, incluido Amigos de la Tierra Escocia, en una carta de apoyo a la prohibición organizada por Nourish Scotland, una ONG que trabaja por la mejora de la alimentación en Escocia.

Las normas de la UE dictaminan que los cultivos transgénicos deben ser autorizados de forma oficial antes de poder ser cultivados. Sin embargo, la nueva Directiva aprobada a principios de este año permite a los Estados miembros y sus instituciones descentralizadas restringir o prohibir estas prácticas dentro de su territorio.

“Sólo porque puedan cultivarse transgénicos en Escocia no significa que deba hacerse," declaró Lochhead.

"Respetamos la opinión de aquellos que dentro de la comunidad científica apoyan el desarrollo de las tecnologías de modificación genética, y el debate sobre el futuro de esta sin duda continuará.

“Sin embargo, el sector alimentario escocés, de 14.000 millones de libras, mantiene la imagen de lo limpio y ecológico en todo el mundo, y permitir el cultivo de transgénicos podría afectar a esta ventaja comercial tan singular.”

Título: 
Pete Ritchie: Dar más poder a los productores es la mejor forma de alimentar al mundo, no la utilización de OMG
Origen: 
The National
Autor/a: 
Pete Ritchie
Fecha: 
Miércoles, 19 Agosto, 2015

Ha habido un predecible coro de protestas por parte de científicos pro-transgénicos en Escocia y más allá, ante la decisión del gobierno escocés de convertir la moratoria de cultivo de variedades transgénicas en una prohibición.

Nourish Scotland apoya esta prohibición, y he aquí el porqué. La transgénesis, y la forma en la que ha sido aplicada en las últimas décadas, ha prometido más de lo que podía cumplir.

Ha prometido de más al afirmar que esta tecnología "alimentaría al mundo" o "reduciría el uso de pesticidas".

Sigue habiendo 800 millones de personas que pasan hambre en el mundo, no porque no haya suficiente comida, sino porque no pueden pagarla.

La mayoría de los cereales cosechados se destinan a la alimentación animal o a la producción de biocombustibles, no a alimentar directamente a las personas.

La mejor manera de alimentar al mundo es dar más poder a los pequeños productores, especialmente a las mujeres, con créditos, medios de almacenaje, diversidad de semillas locales, infraestructuras para el comercio y técnicas para trabajar con la naturaleza y cuidar del suelo.

Las explotaciones pequeñas producen más por hectárea que las grandes, igual que un huerto bien cuidado es más productivo por hectárea que una granja.

Por supuesto, el agronegocio ha conseguido ingresos y beneficios - haciendo que la semilla vaya en un pack con el glifosato se ha conseguido multiplicar su utilización por cuatro en los últimos 20 años. En torno al 45% de este aumento se debe a los cultivos transgénicos, cultivados en el 12% de la superficie agrícola mundial.

Estamos usando 100 g por persona al año - y no es que se deshaga por arte de magia - es detectable en nuestros alimentos y nuestros cuerpos. La Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer ha clasificado recientemente el glifosato como "probablemente carcinogénico".

Ya estamos acostumbrados a los anuncios habituales de la próxima revolución transgénica que va a traer la solución técnica a un supuesto problema de alimentación. Esta semana se nos ha hablado de insertar genes de algas en plantas de camelina para que produzcan más ácidos grasos para la producción piscícola.

Dada la sobreabundancia de agua en Escocia, en vez de eso podríamos cultivar las algas (que es de donde obtienen normalmente los peces estos ácidos grasos en la naturaleza).

Y ya hemos oído hablar de la patata resistente a la roya: pero es poco probable que consiga espacio en los estantes del supermercado entre las docenas de patatas resistentes a la roya que ya se están comercializando.

Se ha oído hablar menos del trigo modificado genéticamente que finalmente no fue capaz de repeler a los áfidos, mientras que el supertrigo obtenido en el National Institute of Agricultural Botany mediante métodos de meojra vegetal convencional podría aumentar la productividad de forma significativa.

Pero además, la decisión del gobierno escocés es científica en un sentido mucho más amplio que "funciona esta tecnología en concreto dentro de un marco de referencia limitado".

En lugar de esto, mira los datos desde una perspectiva más general. ¿Quiere el público escocés y británico consumir alimentos transgénicos? No, con una mayoría de 4 a 1 - con lo que no existe un mercado local. ¿Quieren nuestros mercados externos whisky transgénico, patata de semilla transgénica, o salmón transgénico? No. ¿Existe una ventaja competitiva al comercializar los productos escoceses en todo el mundo como libres de transgénicos? Sí. ¿Podrían los productores escoceses adaptarse en 10 o 20 años a cultivar transgénicos si la tecnología fuese de código abierto y existiesen beneficios ambientales y comerciales aceptados de forma universal? Sí. Por ahora, ¿son los transgénicos en Escocia un martillo en busca de un clavo?

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