Europarlamentarios protestan por la "sala secreta" para los estudios sobre glifosato, similar a la del TTIP

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Leila Paul

Varios miembros del Parlamento Europeo han participado hoy en una protesta por la opacidad de la industria respecto a los estudios de carcinogenicidad del glifosato. La polémica entre el IARC y la EFSA que se desató hace ya más de un año está lejos de resolverse: el IARC, que concluía que el glifosato era probablemente carcinogénico para los seres humanos, se basaba en la información científica publicada y revisada por pares, mientras que la EFSA se basaba además en información secreta procedente de la industria (no accesible para nadie, ni siquiera los expertos de la OMS).

Ante la presión para la publicación de estos estudios, la industria (amparándose en sus derechos de propiedad intelectual) ha permitido el acceso a los documentos únicamente dentro de una sala custodiada, lo que ha provocado la indignación y protestas de los parlamentarios (ya habíamos comentado esta situación hace unos meses, cuando se propuso por primera vez).

Este tipo de sala, similar a la que ya veíamos para el acceso a los documentos referentes al TTIP, corre el riesgo de convertirse en una situación habitual que sustituya al derecho a la información de la ciudadanía, en aquellos casos en los que las preocupaciones por las condiciones sanitarias o ambientales puedan resultar molestas para determinados sectores empresariales. Esta es una situación que no puede consentirse, especialmente cuando existe un largo historial de industrias capaces de manipular los datos en su propio beneficio (como ha ocurrido con el tabaco o el cambio climático, pero también con productos de las mismas empresas protagonistas de este caso).

En este artículo de GMWatch se hace un repaso a las fechas más importantes de estos intercambios de información con la EFSA, y se recoge la postura de los miembros del Parlamento Europeo (EPs) que han decidido oponerse a esta situación.

Actualización: durante la tarde que siguió a esta protesta, la EFSA publicó en un comunicado que sí permitiría el acceso de estos miembros del Parlamento Europeo a los datos brutos sobre glifosato.

Título: 
Europarlamentarios protestan contra la "sala de lectura" para los estudios sobre el glifosato
Origen: 
GMWatch
Autor/a: 
Autor
Fecha: 
Miércoles, 28 Septiembre, 2016

Sin dejarse intimidar por las estrictas condiciones impuestas por las empresas comercializadoras de glifosato para el acceso a sus estudios toxicológicos, Michèle Rivasi y otros Europarlamentarios están dispuestos a demandar a la EFSA para conseguir que se publiquen los datos

El 28 de septiembre, Día Internacional del Derecho a Saber, los Europarlamentarios Verdes se reunieron delante de la "sala de lectura" de Monsanto en Bruselas, según relata en un artículo del Huffington Post la EP Michèle Rivasi. Es en esta sala donde Monsanto ha permitido el acceso a los estudios sobre glifosato, el principio activo del herbicida más utilizado del mundo.

Sin embargo, Monsanto ha impuesto unas condiciones estrictas para el acceso a estos estudios: los visitantes deberán ser acompañados por un guarda, y está prohibido hacer fotos, acceder a internet o descargar información a un pendrive.

Los EPs, entre ellos Rivasi, han protestado contra estas condiciones.

El contexto en que se sitúa esta protesta se remonta a marzo de 2015, cuando la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) de la Organización Mundial de la Salud concluía que el glifosato era "probablemente carcinogénico". En noviembre de ese mismo año, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) afirmaba lo contrario: que era "improbable" que el glifosato fuese carcinogénico.

El problema con la postura de la EFSA es que se basa en estudios no publicados, custodiados por la industria. No se permite a ningún experto ajeno a la EFSA el leer estos estudios. Rivasi ha calificado esto de "opacidad que nosotros y otros compañeros ecologistas del Parlamento Europeo no podíamos tolerar".

Es por esto que Rivasi y otros EPs como Benedek Jávor, Heidi Hautala y Bart Staes han pedido, en consonancia con la legislación europea, que estos estudios secretos pasen a estar completamente disponibles para la población.

Algunas fechas para comprender mejor lo que Rivasi ha denominado "una saga tragicómica cuyo resultado aún no conocemos":

15 de marzo de 2016: Basándose en el Artículo 4 del Reglamento 1049/2001, los EPs consideran que existe un interés público de primer orden en cuanto a la revelación de los estudios considerados para la reautorización del glifosato. Solicitan formalmente a la EFSA que permita el acceso a todos los estudios enviados por las 24 empresas, incluida Monsanto, para la reautorización del glifosato. También solicitan a la EFSA que aporte los nombres de los 76 expertos que participaron en la reevaluación del glifosato, así como sus declaraciones de intereses.

11 de abril de 2016: La EFSA comunica a los EPs que su solicitud, de concederse, supondría la publicación de casi 1500 estudios y que la Autoridad debía asegurar que ninguna de esas publicaciones violase los derechos de las empresas que comercializan el glifosato. Estos intereses, en algunos casos, no están protegidos por la legislación europea.

Respecto a la publicación de los nombres de los expertos y sus declaraciones de intereses, la EFSA sólo publica 14 porque el resto se negó a revelar su identidad. Es decir que estos expertos decidieron por sí mismos si hacer o no públicas sus declaraciones.

Además, en lugar de tomar la decisión por sí misma, la EFSA dejó claro que consultaría en primer lugar a las empresas para averiguar si estaban dispuestas a publicar los estudios.

25 de abril de 2016: Al darse cuenta de que una solicitud tan abierta podría no tener éxito, los EPs deciden concretar más. Solicitan a la EFSA que publique los estudios que evalúan la carcinogenicidad o no-carcinogenicidad del glifosato, así como estudios sobre el glifosato y sus coadyuvantes. Concretamente solicitan la publicación de 14 estudios en roedores y varios estudios en ratones.

31 de mayo de 2016: La EFSA responde que la solicitud de los EPs abarca 182 estudios, 100 de los cuales ya están disponibles en la literatura científica. 82 permanecen por tanto en secreto. Estos estudios pertenecen a la industria del glifosato, con la que la EFSA debería debatir para asegurar que su publicación no daña sus intereses comerciales y derechos de propiedad intelectual.

10 de junio de 2016: Los EPs confirman a la EFSA que demandan la publicación de los 82 estudios, aunque ocupan más de 200.000 páginas, según la Autoridad. Esto resultaba sorprendente dado que la misma Autoridad había afirmado en abril que la publicación de 1500 estudios ocupaba 700.000 páginas.

20 de junio de 2016: Según la EFSA, analizar 82 estudios para decidir si pueden ser publicados o no requiere 1600 horas de trabajo.

Al alegar que no se estaban cumpliendo las condiciones del Artículo 8 del Reglamento 45/2001 sobre datos personales, la EFSA se niega a publicar los nombres de todos los expertos y sus declaraciones de intereses, para proteger así sus datos personales.

12 de julio de 2016: La EFSA envía a los EPs su correspondencia con Monsanto, Cheminova, Arysta y otras empresas.

Monsanto se quejaba de que la publicación de los 82 estudios costaría unos 15 millones de euros en daños a las 24 empresas que solicitan la reautorización del glifosato. Rivasi añadía, "Por supuesto, Monsanto no preguntaba qué costes supondría esta falta de transparencia en términos de salud y medio ambiente."

Monsanto y sus amigos están representando una farsa que nos viene dada de la mano del TAFTA (tratado de libre comercio entre la UE y EEUU): abrir una sala de lectura para el acceso a estos 82 estudios. Una sala dentro de la propiedad de la empresa, en la que está prohibido hacer fotos... Desde luego, la transparencia exige paciencia.

Rivasi concluye que ella y el resto de EPs "no dudarán en demandar a la EFSA ante el Tribunal Europeo de Justicia si no se publican los estudios sin restricciones".

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