La agricultura ecológica es clave, según un artículo en Nature Plants

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Zoe

Un artículo de la Universidad Estatal de Washington publicado en Nature Plants (abstract al pie) analiza más de 40 años de estudios de comparación de sistemas de agricultura ecológica y convencional. Los resultados resultan muy favorables para la agricultura ecológica, que para sus autores supone la clave para alimentar al mundo en los próximos años: sugieren, no obstante, que no sea la única vía, sino que se combine con otra serie de sistemas agrícolas.

Estas conclusiones van en la línea de las reseñadas en informes de la ONU de los que hablábamos en otros artículos.

El artículo completo no está disponible de forma gratuita, pero hemos traducido dos notas de prensa relacionadas a partir de las que se pueden vislumbrar bastantes datos interesantes.

Título: 
La agricultura ecológica, clave para alimentar al mundo de forma sostenible
Origen: 
EurekAlert!
Autor/a: 
Washington State University
Fecha: 
Miércoles, 3 Febrero, 2016

Un estudio analiza 40 años de datos científicos respecto a 4 parámetros de sostenibilidad

 

Imagen:Una evaluación de la agricultura ecológica respecto a la agricultura convencional ilustra que los sistemas agroecológicos equilibran mejor las cuatro áreas de sosteniblidad. ver más

Foto: Reganold y Wachter

Investigadores de la Universidad Estatal de Washington (WSU) han concluido que es posible alimentar a la creciente población mundial teniendo en mente objetivos de sostenibilidad. Su revisión de cientos de estudios publicados aporta datos que indican que la agricultura ecológica puede tener rendimientos satisfactorios, ser rentable para los agricultores, proteger y mejorar el medio ambiente y ser más segura para los trabajadores del campo.

Su estudio, "La agricultura ecológica en el siglo XXI" ha sido portada en el número de febrero de la revista Nature Plants. Sus autores son John Reganold, profesor de edafología y agroecología en la WSU y el doctorando Jonathan Wachter. Este es el primer estudio que analiza los 40 años de datos científicos que comparan sistemas agrícolas ecológicos y convencionales respecto a los cuatro objetivos de sostenibilidad identificados por la Academia Nacional de las Ciencias: productividad, rendimiento económico, impacto ambiental y bienestar de la comunidad.

"Cientos de estudios científicos muestran ya que la agricultura ecológica debería jugar un papel en la alimentación mundial", dijo Reganold, autor principal del estudio. "Hace treinta años no había más que unos cuantos estudios que comparaban la agricultura ecológica y la convencional, pero en los últimos 15 años este tipo de estudios se ha disparado."

La producción ecológica supone en la actualidad un uno por ciento del terreno agrícola a nivel mundial, a pesar de su rápido crecimiento en las últimas dos décadas.

Sus críticos han argumentado que es ineficiente, y que requiere más superficie para producir la misma cantidad de alimentos. El artículo describe casos en los que la producción en ecológico puede ser mayor que mediante métodos convencionales.

"En condiciones de sequía severa, que se supone aumentarán con el cambio climático, las granjas ecológicas tienen el potencial de producir rendimientos altos debido a la mayor capacidad de retención de agua de sus suelos," dijo Reganold.

Sin embargo, incluso con producciones menores, la agricultura ecológica resulta más rentable para los agricultores porque los consumidores están dispuestos a pagar más. Este aumento de precios puede justificarse como una compensación a los agricultores por aportar servicios ecosistémicos y evitar daños ambientales o externalizaciones.

Numerosos estudios citados en este artículo prueban además los beneficios ambientales de la producción ecológica. En general, las parcelas ecológicas tienden a almacenar más carbono en el suelo, tener un suelo de mejor calidad y reducir la erosión. La agricultura ecológica también da lugar a menos contaminación de la tierra y el agua, y a menores emisiones de efecto invernadero. También resulta más eficiente energéticamente, al no depender de fertilizantes o pesticidas sintéticos. Se asocia además con un mayor nivel de biodiversidad de plantas, animales, insectos y microorganismos, aśi como con una mayor diversidad genética. La biodiversidad aumenta los servicios naturales como la polinización, y mejora la capacidad de los sistemas agrícolas de adaptarse a condiciones cambiantes.

Según Reganold, alimentar al mundo no es sólo una cuestión de producción, sino que también es necesario fijarse en los alimentos que desperdiciamos y en la distribución de los alimentos.

"Si nos basamos en la producción de calorías per capita, estamos produciendo más que suficiente para 7.000 millones de personas, pero desperdiciamos de un 30 a un 40 por ciento", dijo Reganold. "No es sólo cuestión de producir suficiente, sino de tener una agricultura respetuosa con el medio ambiente y asegurarnos de que los alimentos llegan a quienes los necesitan."

Reganold y Wachter sugieren que no hay un sólo tipo de agricultura para alimentar al mundo. Según ellos, lo que se necesita es un equilibrio de sistemas, "una mezcla de sistemas ecológicos y otro tipo de sistemas innovadores, como la agroforestería, los sistemas de gestión integrada, agricultura de conservación, mezclas de cultivo y ganado y sistemas que aún están por descubrir."

Reganold y Wachter recomiendan cambios en la legislación para poder afrontar las barreras que evitan la expansión de la agricultura ecológica. Algunos ejemplos serían los costes de obtener la certificación ecológica, la falta de acceso a la mano de obra y los mercados y la falta de infraestructura apropiada para almacenar y transportar alimentos. Se necesitan herramientas económicas y legales para promover la adopción de prácticas agrícolas innovadoras y sostenibles.

Título: 
Los agricultores ecológicos podrían alimentar al mundo
Origen: 
Euractiv
Autor/a: 
Fecha: 
Jueves, 4 Febrero, 2016

Uno de los argumentos principales de quienes defienden la agricultura convencional es que produce mayores rendimientos que la agricultura ecológica, y que es la única vía de alimentar a los 9.000 millones de personas que habitarán la Tierra para 2050.

Sin embargo, en un artículo publicado el miércoles (3 de febrero) en la revista Nature, John Reganold y Jonathan Wachter (agrónomos de la Universidad Estatal de Washington, en EEUU), defendían que existe otra manera.

Un análisis de 40 años de literatura científica comparando ambos tipos de agricultura mostraba que los rendimientos de las parcelas ecológicas eran en efecto entre un 8 y un 25% menores que las de las explotaciones convencionales, dependiendo del cultivo. Con un uso efectivo del policultivo, esta diferencia se reducía al 9%, y aumentando la rotación de cultivos llegaba al 8%.

Las granjas ecológicas son más resistentes a la sequía

Pero según estos investigadores, un área en la que la agricultura ecológica puede superar a los métodos convencionales es en períodos de sequía extrema; un fenómeno que cada vez será más común, al alterarse el clima a nivel global.

La mayoría de los datos sostienen que el rendimiento de las granjas ecológicas es más estable en períodos de sequía, dado que sus suelos, más sanos, retienen mejor la humedad. Y no hay nada que impida a los agricultores utilizar semillas mejor adaptadas a la producción ecológica, para así reducir aún más las diferencias en la productividad.

Aparte de la diferencia en la cantidad de alimentos que producen, los agricultores ecológicos tienen a menudo una vida más holgada que sus equivalentes convencionales, con ingresos entre un 22% y un 35% mayores. Los productos ecológicos se venden de media por un 32% más que los convencionales. Si se redujese la diferencia de precio al 5%, ambos tipos de agricultura serían igualmente rentables, lo que demuestra que el sector sigue teniendo espacio para maniobrar a la hora de promover la adopción de hábitos de consumo de productos ecológicos.

Para los dos agrónomos, la conversión de la humanidad a la agricultura ecológica no debería limitarse a la cuestión de la productividad. "También deberíamos reducir la cantidad de comida que se desperdicia, mejorar la distribución de alimentos, estabilizar la población global, eliminar la conversión de cultivos en biocombustibles y adoptar una dieta con más peso de productos vegetales," afirmaron.

Contaminación y enfermedades crónicas

Las desventajas de la agricultura convencional resultan claras. Utiliza pesticidas de síntesis, contamina el agua con nitratos y fosfatos, produce grandes cantidades de gases de efecto invernadero y reduce la biodiversidad en los terrenos cultivados. Además de contribuir a una serie de enfermedades crónicas, los métodos de agricultura convencional producen también alimentos con valores nutricionales menores que los métodos ecológicos: un dato apoyado por 12 de los 15 estudios identificados por los investigadores.

El factor final que analizó este equipo estadounidense fue el del impacto social de los dos sistemas agrícolas. En este caso la agricultura ecológica también salía ganando. El consenso en la bibliografía era que las explotaciones ecológicas crean más trabajos, resultan menos perjudiciales para la salud de sus empleados y de hecho mejoran su dieta, promueven la interacción entre productores y consumidores y suponen mejores condiciones para los animales.

"Cientos de estudios científicos demuestran que la agricultura ecológica debería tener un papel mayor a la hora de alimentar nuestro planeta. Hace 30 años había sólo unos cuantos estudios que comparasen la agricultura convencional y ecológica. En los últimos 15 años este número ha aumentado enormemente" señalaba Reganold.

 

Título: 
La agricultura ecológica en el siglo XXI
Autores: 
John P. Reganold
Jonathan M. Wachter
Fecha: 
Miércoles, 3 Febrero, 2016
Disponibilidad: 
Acceso no gratuito
Idioma: 
Inglés

La agricultura ecológica tiene un historial polémico, y algunos la consideran como una forma ineficiente de producir alimentos. Aun así, los alimentos y bebidas ecológicos suponen un segmento de mercado en rápido crecimiento en el sector alimentario global. En este artículo examinamos el rendimiento de la agricultura ecológica respecto a cuatro parámetros de sostenibilidad: productividad, impacto ambiental, viabilidad económica y bienestar social. Los sistemas agroecológicos dan lugar a menores producciones que la agricultura convencional; sin embargo, resultan más beneficiosos económicamente y para el medio ambiente, y dan lugar a alimentos igual de nutritivos o más que contienen menos (o ningún) residuo de pesticidas, en comparación con la agricultura convencional. Es más, los datos iniciales indican que los sistemas de agricultura ecológica aportan mejores servicios ecosistémicos y beneficios sociales. Aunque la agricultura ecológica tiene un importante papel aún no explotado en cuanto al establecimiento de sistemas agrícolas sostenibles, no existe un enfoque único para alimentar el planeta. Más bien será necesaria una mezcla de sistemas agrícolas ecológicos y de otros tipos de sistemas innovadores. Sin embargo, existen importantes barreras para la adopción de este tipo de sistemas y se requerirá una serie de instrumentos reguladores para facilitar su desarrollo e implementación.

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