La ingeniería genética no es una extensión de la mejora vegetal convencional (parte 6)

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Antoine Gady

Conclusiones del artículo de Michael Hansen.

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Título: 
La ingeniería genética no es una extensión de la mejora vegetal convencional (parte 6)
Origen: 
Biotechinfo (link original no disponible), vía GMWatch
Autor/a: 
Fecha: 
Martes, 23 Enero, 2001

Conclusión

La ingeniería genética es claramente diferente de la mejora convencional en varios aspectos. La mejora convencional depende fundamentalmente de la selección, utilizando procesos naturales de reproducción sexual y asexual. La ingeniería genética utiliza un proceso de inserción de material genético, vía una pistola de genes u otros métodos directos de introducción, o mediante un transportador bacteriano específicamente diseñado, que no existe en la naturaleza. La ingeniería genética puede insertar material genético desde cualquier forma de vida a cualquier otra; la mejora convencional por lo general sólo funciona entre individuos de una especie, o, como mucho, entre géneros muy relacionados, como en el caso de los cruzamientos amplios. La mejora convencional depende de la mezcla de características de distintas poblaciones dentro de una misma especie y la posterior selección de las combinaciones naturales emergentes. Sin embargo, la ingeniería genética depende de la inserción de elementos genéticos que terminan en localizaciones aleatorias, lo que puede alterar interacciones complejas entre genes. Muchos de los productos presentan efectos inesperados.

Las plantas modificadas genéticamente casi siempre contienen un promotor viral, el "interruptor" que activa el gen insertado; el material genético de Agrobacterium, que facilita la transferencia del constructo genético en el genoma de la planta; y en la mayoría de los casos un gen marcador que confiere una resistencia a antibióticos. Estos elementos nunca se introducen deliberadamente en las variedades obtenidas por mejora convencional.

Existen por tanto diferencias clave científicamente identificables entre la ingeniería genética y la mejora convencional, tanto en el proceso como en la composición final del producto. De hecho, en todos los casos en los que se puede recuperar el ADN es posible detectar la presencia de ADN modificado genéticamente.

El que estas diferencias sean "significativas" o no, sin embargo, no es una cuestión científica, sino una cuestión relacionada con la filosofía y los valores. Consideramos la ingeniería genética como un salto cualitativo respecto a la mejora convencional - tan diferente como una central nuclear respecto a una central térmica. Desde nuestro punto de vista, la mejora convencional es el intento de la humanidad de manipular los procesos naturales de cruzamiento en nuestro propio beneficio. Pero este intento, aunque ha tenido mucho éxito (la obtención de todos nuestros cultivos a partir de sus parentales silvestres) sólo ha supuesto forzar ligeramente los límites de la transferencia de material genético. La ingeniería genética, por otra parte, prescinde de todos estos límites del mundo natural, permitiendo a los científicos manipular el material genético en formas que no eran concebibles hasta ahora.

Algunos científicos, sobre todo ecólogos, ven las diferencias al igual que nosotros. Otros, en especial biólogos moleculares, defienden que es un continuo. Quién está en lo cierto y quién no es una cuestión de valores, juicio y opinión. Aunque la ciencia puede informar este debate, esta no es una respuesta que la ciencia pueda resolver. De hecho, podría argumentarse que no hay una respuesta correcta respecto a si esta diferencia es "significativa" o no.

Al hablar de la decisión de la FDA sobre el etiquetado, el debate sobre cómo de "significativa" es esta diferencia debería ser irrelevante. Si existe una diferencia documentable entre dos alimentos o dos procesos, y a los consumidores les importa esa diferencia, entonces bajo la Food Drug and Cosmetic Act la FDA tiene la autoridad para requerir un etiquetado, y debería hacerlo. No importa si la diferencia es pequeña o grande, ni si los consumidores "tienen razón" o no al importarles esta diferencia.

El etiquetado no supondría desviarse de políticas previas de la FDA. De hecho, no exigir el etiquetado sí que es una desviación respecto a las políticas previas de la FDA. La diferencia entre los guisantes congelados y frescos, podría decirse, es mucho menor que la diferencia entre guisantes transgénicos y convencionales. Los guisantes congelados y transgénicos pueden ser genéticamente idénticos. Los guisantes congelados podrían ser nutricionalmente superiores, incluso aunque los consumidores elijan guisantes frescos pensando que lo fresco es mejor. Aun así, la FDA exige que se etiquete esta diferencia, y permite a los consumidores tomar sus propias decisiones sobre qué comprar, incluso aunque esta pudiera ser una decisión "equivocada", dejando que el mercado eduque a los consumidores sobre las ventajas y desventajas de cada tipo de producto. Debería hacer lo mismo con cualquier alimento producido por, o derivado de alimentos producidos por, un proceso que inserta material genético utilizando una pistola de genes, un vector específico o cualquier método comparable.

Otras razones para el etiquetado podrían ser el ayudar a los consumidores a controlar las alergias y sensibilidades alimentarias, o permitir que los sistemas de salud pública puedan rastrear e identificar efectos inesperados. Estas razones se debaten más en detalles en los comentarios de la Unión de Consumidores a la FDA en el documento Nº.99N-4282.

Los datos científicos resultan también claros respecto a que este proceso, único identificable, de ingeniería genética da lugar a un potencial único y nuevo de efectos inesperados, debido a la naturaleza única del material que se inserta, de un genoma que no ha interactuado previamente con el genoma huésped, debido a la falta de control sobre el sitio de inserción del gen y a la introducción de la secuencia promotora del CaMV, que permite ignorar la programación genética existente. La FDA tiene por tanto la obligación de exigir una revisión obligatoria de todos los alimentos modificados genéticamente antes de que entren en el mercado, y desarrollar formas de detectar efectos inesperados con posibles consecuencias para la salud.

También hay otros riesgos predecibles, como la posible aparición de toxinas, alérgenos y cambios nutricionales, así como los genes de resistencia a antibióticos, que la FDA debería considerar. En nuestros comentarios a la FDA se tratan también estas cuestiones.

Los detalles de que lo que implica esa revisión de seguridad deberían desarrollarse mediante un proceso de debate más largo.

Fuentes

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