La USDA no regulará un tipo de champiñón obtenido con CRISPR, una nueva técnica de modificación genética

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Alison Harrington

Aunque hasta ahora los únicos Organismos Modificados Genéticamente utilizados en alimentación han sido transgénicos, en los últimos años se han venido desarrollando toda otra serie de técnicas biotecnológicas que pueden dar lugar a OMG en los que no hay "restos" de transgenes. De esto os hablábamos hace unos meses en los artículos "¿Qué es - y qué no es - un OMG?" y en "Los nuevos transgénicos no son transgénicos". Es un tema sobre el que volveremos en las próximas semanas.

La más novedosa de estas técnicas se basa en los sistemas conocidos como CRISPR. Aunque un gran número de grupos de investigación se ha lanzado a desarrollar productos utilizando CRISPR, muchos menos se han centrado en los "efectos secundarios" de la técnica, es decir, aquellos efectos no intencionados que se producen además del cambio que se quiere conseguir. Según GenØk, el organismo público que realiza los estudios de bioseguridad para el gobierno noruego, "algunas de estas mutaciones podrían no producir cambios a nivel fenotípico y, por tanto, no ser detectados en un primer momento, y aun así plantear dudas en lo relativo a la seguridad". Respecto a las nuevas técnicas biotecnológicas en general señalan que el conocimiento científico actual no es suficiente para evaluar adecuadamente su seguridad, y que deberían llevarse a cabo investigaciones adicionales antes de comenzar con la comercialización de productos.

Un grupo de investigación de la Penn State University, en EEUU, ha utilizado la técnica CRISPR/Cas9 para obtener un tipo de champiñón que produce menos melanina, por lo que presenta un color más blanco, lo que mejora su apariencia para los consumidores y facilita la recolección mecanizada. Representantes de este grupo escribieron a la USDA (el Departamento de Agricultura estadounidense) preguntando si lo regularán, y su respuesta ha sido que no lo harán. La razón para ello es que este champiñón no contiene ADN foráneo, por lo que no consideran su competencia regularlo.

En cualquier caso, no descartan que la FDA (encargada de regular alimentos y medicamentos) o la EPA (medio ambiente) sí puedan querer hacerlo.

Una vez más, la tecnología avanza por delante de nuestra capacidad para evaluar y regular sus aplicaciones. En estos casos resulta especialmente importante aplicar el principio de precaución, dado que, como ha ocurrido en tantos otros casos, la información sobre el alcance real de las técnicas que implementamos podría llegar demasiado tarde.

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