Las autoridades keniatas decidirán este mes sobre el destino de los cultivos transgénicos en el país

Imagen:
USAID

Este mes, las autoridades reguladoras keniatas decidirán si levantar la actual prohibición sobre el cultivo e importación de organismos modificados genéticamente en el país. El grupo solicitando la autorización comprende a una serie de investigadores públicos, que se ven respaldados por la African Agricultural Technology Foundation (AATF), traducido en la noticia como la Fundación de Tecnología Agrícola Africana.

Esta fundación, que en principio se plantea como una organización sin ánimo de lucro, y que suele señalar como patrocinadores a la fundación Rockefeller y a entidades de ayuda al desarrollo como USAID (gobierno estadounidense) y DFID (gobierno británico), está también financiada por empresas del sector biotecnológico como Monsanto, Dupont/Pioneer, Dow Agrosciences, Syngenta y Aventis (hoy Syngenta), según un comunicado del Departamento de Estado de 2002.1

Resulta cada vez más frecuente, especialmente en África, observar cómo grupos de lobby se camuflan como organizaciones sin ánimo de lucro, destinadas a la ayuda humanitaria, etc, cuando su propósito real es el de presionar a poblaciones y gobiernos para aceptar medidas legislativas favorables a un grupo de empresas.

  • 1. State Department, Fact Sheet: USAID's Natsios on Plan to End Hunger in Africa; Initiative outlined at World Summit in South Africa, August 30, 2002
Título: 
Las autoridades keniatas decidirán este mes sobre el destino de los cultivos transgénicos en el país
Origen: 
allAfrica
Autor/a: 
Gerald Andae
Fecha: 
Lunes, 11 Enero, 2016

A finales de este mes, la población keniata sabrá si se cultivará o no maíz modificado genéticamente en su territorio.
Esto responde a una solicitud realizada por un grupo de científicos de la Organización de Investigación en Agricultura y Ganadería (Kalro) de la Fundación de Tecnología Agrícola Africana, que están presionando para lograr la comercialización de semillas transgénicas de maíz entre los agricultores antes de la temporada de siembra que comienza en marzo.

El comité de la Autoridad Nacional en Bioseguridad (NBA), que se reunión el pasado 22 de diciembre, no consiguió alcanzar un acuerdo.
Kenya ha prohibido el cultivo y la importación de maíz transgénico, lo que deja fuera del mercado local, que a menudo se encuentra en una situación de escasez de producto, a importantes exportadores como Sudáfrica.

"A finales de enero del año que viene decidiremos si otorgar a estos científicos una autorización para utilizar semilla transgénica en ensayos de campo," declaró el director ejecutivo de la NBA Willy Tonui la semana pasada.

El Dr Tonui añadió que la decisión que se tomará este afectará al maíz transgénico, mientras que el segundo dictamen, en febrero, afectará al algodón.

La solicitud ha sido realizada tras varios años de ensayos de laboratorio por parte del instituto público Kalro y de la Fundación de Tecnología Agrícola Africana.

Los científicos quieren que esta semilla sea distribuida entre los agricultores para su producción en masa.

El grupo de trabajo que se había formado para establecer la seguridad de los cultivos transgénicos tras su prohibición en el país, influida por la publicación en una revista científica que relacionaba el cultivo con el cáncer, recomendó que se levantara la prohibición.
"El grupo de trabajo señaló que hasta la fecha no se ha analizado en Kenya la seguridad de ningún producto transgénico para la salud humana, y la Ley de Bioseguridad actual no prevé que estos productos se analicen en ningún caso," dice el informe.
También recomienda que en casos de hambruna severa, en los que la vida del presidente se vea amenazada, y aconsejado por su gabinete, la unidad de seguridad alimentaria y control de calidad pueda emitir un permiso especial para la importación de alimentos de este tipo durante un período limitado.

El viaje hacia la producción de maíz transgénico comenzó en 2007, con la instalación de un laboratorio en el ya extinto Instituto de Investigación Agrícola de Kenya, ahora llamado Kalro.

Esta fue seguida por los cultivos experimentales de 2012, que han llevado a la producción de semilla cuya distribución se ha restringido al área de las instalaciones.

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