Los nuevos transgénicos no son transgénicos

Imagen:
Kevin Trotman

Hasta ahora, los únicos OMG (Organismos Modificados Genéticamente) comercializados en la Unión Europea han sido transgénicos. Aunque la transgénesis siempre se ha intentado vender como una técnica "precisa", el gen se insertaba en un sitio al azar del genoma, que no se podía controlar. Puesto que las técnicas que se utilizaban pueden producir (y producen) otros efectos además del que se desea, la Unión Europea hace que se tengan que analizar y etiquetar estos productos.

Sin embargo, en estos años se han descubierto nuevas técnicas, que permiten introducir o modificar ADN en sitios del genoma que sí pueden elegirse: se llaman técnicas de edición génica. Según sus defensores, esto soluciona problemas que planteaban las técnicas anteriores (problemas que hasta ahora siempre habían negado). Según ellos, no es necesario analizar ni etiquetar los productos obtenidos mediante estas nuevas técnicas: preveen que, si esto ocurriese, la población los rechazaría como ha rechazado los alimentos transgénicos.

Si la Unión Europea cede y decide no regular estos productos como OMG, los productores y consumidores no tendrán forma de distinguir unos productos de otros, y, si planteasen algún problema, no podríamos detectarlo.

Las nuevas técnicas de edición génica también producen efectos inesperados, sobre los cuales aún se ha investigado muy poco. El instituto público de investigación noruego Genok publicó el pasado junio un excelente informe que resume lo que se sabe hasta la fecha, y en el que hace hincapié en que lo que no sabemos sobre estas técnicas, sus posibles consecuencias y los mecanismos de regulación en los que se basa su funcionamiento es muchísimo más que lo que sí sabemos.

En este artículo de The Ecologist, las doctoras Janet Cotter y Ricarda Steinbrecher explican brevemente el debate en torno a estas tecnologías, y las consecuencias de aprobar su desregulación en la Unión Europea.

GenØk
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Título: 
La "edición génica" produce OMG, que deben ser regulados como OMG
Origen: 
The Ecologist
Autor/a: 
Janet Cotter
Ricarda Steinbrecher
Fecha: 
Miércoles, 13 Enero, 2016

El tema de la edición génica en humanos y los problemas éticos asociados ha estado muy presente en las noticias últimamente, pero prácticamente no se habla de que la Comisión Europea está decidiendo si la edición génica de plantas y animales, por ejemplo en agricultura, entra dentro de lo previsto por la legislación europea que regula los organismos modificados genéticamente (OMG).

En otras palabras, si los productos de la edición génica deberían etiquetarse y regularse como OMG o si deberían entrar en la cadena alimentaria sin ser analizados ni etiquetados.

Si creemos lo que afirman sus defensores, la edición génica no es más que un "retoque" del ADN de plantas y animales - nada que deba preocuparnos.

Pero la realidad es que la edición génica no es más que la ingeniería genética 2.0, que plantea muchas de las preocupaciones y problemas que los cultivos transgénicos que los europeos ya han rechazado.

¿Qué es la edición génica?

La edición génica es una forma de ingeniería genética. Comprende una serie de nuevas técnicas de laboratorio que, al igual que las viejas técnicas de ingeniería genética, pueden modificar el material genético (normalmente ADN) de un organismo vivo, como una planta y un animal, sin cruzamientos.

En muchos aspectos son similares a la ingeniería genética "tradicional" a la que estamos acostumbrados. La diferencia reside en que estas técnicas pueden cambiar el ADN de la planta o animal en un lugar específico "dirigido", en comparación con la inserción de genes en sitios aleatorios característica de las técnicas anteriores.

Muchas de estas técnicas pueden ser utilizadas para insertar genes de una especie no relacionada en una planta o animal, como con la transgénesis tradicional. En este caso los productos resultantes serían considerados OMG. Sin embargo, no todas las aplicaciones de la edición génica suponen la inserción de genes nuevos.

El debate actual concierne a las aplicaciones de la edición génica que, en lugar de insertar genes, los reescriben utilizando una especie de "máquina de escribir ADN"; la cuestión es si las plantas y animales con genes "editados" (sin genes nuevos insertados) deberían regularse como OMG.

Algunos ejemplos de productos obtenidos mediante edición génica con genes reescritos que podrían ser importados, cultivados y criados en Europa en un futuro próximo, incluyendo Reino Unido, serían el de una colza tolerante a herbicidas producida mediante mutagénesis dirigida por oligonucleótidos (ODM), o vacas sin cuernos obtenidas mediante una técnica conocida como "CRISPR".

CRISPR es una técnica que comienza a ser muy conocida en círculos científicos, ya que es un método especialmente eficiente de edición génica.

¿Cuáles son los riesgos de la edición génica?

En el caso de los cultivos transgénicos actuales, una de las mayores preocupaciones es que pueden darse, y se han dado, efectos inesperados del proceso de ingeniería genética, que pueden afectar a la seguridad alimentaria y medioambiental. Estos efectos podrían ser niveles alterados de toxinas o compuestos nutricionales, así como cambios en la química proteica que podrían producir nuevos alérgenos.

Es por esto que la UE ha regulado los organismos transgénicos, y por lo que requiere que superen un análisis de riesgos sanitarios y ambientales antes de ser cultivados o criados comercialmente o de entrar en la cadena alimentaria. Incluso en este caso sigue habiendo dudas sobre si estos análisis son realmente efectivos.

La ingeniería genética "tradicional" supone la inserción al azar de genes (o secuencias génicas) en el genoma de un organismo. Sus defensores nos dicen que la edición génica es mucho más precisa que la ingeniería genética a la que estamos acostumbrados. ¿Pero qué quiere decir exactamente "precisa" en este caso?

Puede que las técnicas de edición génica sean más precisas al nivel en el que el ADN es alterado, pero cómo afecta este ADN alterado a las interacciones con otros genes y procesos dentro de la célula es algo de lo que se sabe muy poco. Lo que es más importante, estas interacciones entre genes dentro de la célula se ven reflejadas en el organismo en su conjunto.

Los efectos del ADN alterado en la salubridad como producto y en cómo el organismo interactúa con el medio están lejos de conocerse con precisión. Por tanto, aunque la edición génica pueda ser más precisa en el sitio concreto en el que se modifica el ADN, sigue existiendo la posibilidad de que se den efectos inesperados e impredecibles.

Efectos de este tipo podrían tener implicaciones en los alimentos, piensos y la seguridad ambiental si hacen aumentar los niveles de compuestos tóxicos, reducen los niveles de nutrientes o incluso producen alérgenos nuevos.

Alteraciones genéticas en sitios "no diana"

Al igual que la ingeniería genética tradicional, las técnicas de edición génica pueden provocar alteraciones no intencionadas en el ADN. Por ejemplo, varias técnicas de edición génica utilizan las llamadas "tijeras moleculares" para cortar ADN como parte del proceso de edición.

Estas tijeras a veces producen lo que se conoce como efectos en sitios "no diana". Esto significa que el ADN se corta en lugares no previstos además de los previstos, lo que provoca de forma accidental alteraciones genéticas adicionales.

Otras técnicas de edición génica como la ODM también podrían editar el ADN en el lugar equivocado. Además, el gen editado podría interactuar con otros genes de formas distintas, afectando a la producción y composición proteica, a su bioquímica y metabolismo.

Muchas de las técnicas de edición génica son tan nuevas que aún no es posible evaluar completamente la probabilidad de que ocurran cambios inesperados y las consecuencias que estos podrían tener. Lo que es más importante, el que los organismos editados no contengan ADN foráneo no hace que sean seguros.

Además, cada vez existen más evidencias de efectos en sitios "no diana". El cambio previsto (por ejemplo tolerancia a un herbicida o vacas sin cuernos) podría apreciarse claramente, pero los cambios no previstos no tienen por qué ser inmediatamente aparentes, y desde luego no serán aparentes si no se los busca. Es un caso de "si no busco, no encuentro".

La legislación es clara: la edición génica sigue siendo ingeniería genética

La cuestión que se está debatiendo en este momento en la UE es si las pequeñas "ediciones", por ejemplo cambios, inserciones o deleciones, o segmentos de ADN sin la inserción de nuevos genes también pueden considerarse como productoras de un OMG, o si no entran dentro de lo previsto por la legislación europea.

En el núcleo de este debate se encuentra la pregunta de cuál es la distinción entre mejora convencional que implica cruzamientos y los OMG. Tanto en la legislación de la Unión Europea (Directiva 2001/18)(Ver Artículo 2(2) y Anexos) como en el acuerdo de las Naciones Unidas sobre OMG - el Protocolo de Cartagena, alcanzado durante la Convención de Biodiversidad - los OMG se entienden como combinaciones nuevas de material genético que no ocurren de forma natural, y alteraciones del material genético realizadas directamente sin cruzamientos.

La Directiva contiene anexos que definen exactamente qué técnicas de alteración genética entran dentro de la definición (pueden consultarse en el artículo original). La edición génica no se menciona: es una tecnología que no existía en 2001, cuando se escribió la ley. Esto significa que tenemos que remitirnos a la definición inicial:

"Un Organismo Modificado Genéticamente (OMG) es un organismo, a excepción de los seres humanos, en el que el material genético ha sido alterado en formas que no ocurren de forma natural mediante cruzamientos y/o recombinación natural;"

De la misma forma el Protocolo de Cartagena, adoptado en 2000, no incluye de forma específica la edición génica en su definición (texto completo en el artículo original). Sin embargo la tecnología, una vez más, se encuadra en las siguientes palabras:

""Organismo vivo modificado" es cualquier organismo vivo que posea una combinación nueva de material genético obtenido mediante el uso de biotecnología moderna;... Se entiende por "biotecnología moderna" la aplicación de: técnicas in vitro de ácido nucleico, incluidos..."

En términos de la Directiva, se puede decir con precisión que en el caso de los organismos a los que se han aplicado técnicas de edición génica "el material genético ha sido alterado de formas que no ocurren de manera natural mediante cruzamientos y/o recombinación natural".

En términos del Protocolo de Cartagena, puede decirse con precisión que un organismo al que se ha aplicado técnicas de edición génica "posee una combinación nueva de material genético obtenido mediante la...aplicación de... técnicas in vitro de ácido nucleico".

Así que de hecho - a pesar de los ambiguos argumentos legales desplegados por los defensores de la ingeniería genética - la ley al respecto está perfectamente clara. Tanto según la definición de la Unión Europea como según la de Cartagena, la edición génica da lugar a OMG.

Por tanto para eximir o excluir la edición génica de la regulación, como pretenden sus defensores, la Unión Europea necesitaria modificar la Directiva existente. Si pretendiese interpretar la Directiva como desean los defensores de la ingeniería genética, la decisión seguramente sería llevada al Tribunal Europeo, por ejemplo por uno de los muchos países de la Unión Europea que se oponen al uso de OMG en agricultura - y, en nuestra opinión, el Tribunal Europeo debería hacer que se incluyeran.

¿Importa para algo si la edición génica no se clasifica como técnica de modificación genética?

Si los cultivos y animales obtenidos mediante técnicas de edición génica se consideran oficialmente no-MG, o se ven exentos de la regulación europea como OMG, entraran en la cadena alimentaria y en el medio de forma completamente desregulada y sin etiquetar.

Esto significa que no se realizarían análisis de riesgos para la salud o el medio ambiente; no se necesitaría detectar alteraciones no intencionadas en el ADN del organismo en cuestión o sus consecuencias, no se realizaría ningún análisis de las implicaciones producidas por el rasgo editado (por ejemplo tolerancia a herbicidas).

No sería necesario etiquetar los productos de organismos cuyo genoma ha sido editado. Los consumidores europeos han dicho una y otra vez "¡No!a los cultivos transgénicos, pero si los cultivos y animales cuyo genoma ha sido editado no son clasificados (y por tanto etiquetados) como OMG no habría ninguna forma de que productores y consumidores pudieran evitarlos.

Resulta importante señalar que aunque la edición génica pueda publicitarse como una técnica que sólo provoca cambios pequeños en el ADN, puede utilizarse de forma repetida para obtener cambios sustanciales en uno o incluso varios genes. Esto plantea la preocupación de que las alteraciones pudieran implicar la introducción de, por ejemplo, nuevas rutas metabólicas completas dentro de una planta o animal, lo que tendría un gran potencial de producir efectos inesperados.

Organismos como estos terminarían en nuestro medio y nuestros platos de forma completamente desregulada, si las técnicas de edición génica no se incluyen en la regulación sobre OMG.

Las leyes sobre OMG de la Unión Europea fueron diseñadas para protegernos del riesgo de que los organismos desarrollados mediante la alteración directa del material genético mediante la biotecnología moderna (por ejemplo mediante técnicas in vitro) entrasen en el medio ambiente y en la cadena alimentaria.

Resulta evidente que los cultivos y animales cuyo genoma ha sido editado deben ser analizados como OMG de la misma forma que los cultivos transgénicos actuales. En cualquier otro caso los ciudadanos de la Unión Europea estarían expuestos involuntariamente a los riesgos de la ingeniería genética sin análisis ni etiquetado, y también lo estaría el medio ambiente, la biodiversidad y la agricultura.

 

La Dra Janet Cotter dirige una consultora medioambiental,Logos Environmental. Previamente había sido Investigadora Senior en Greenpeace Internacional durante 15 años.

La Dra Ricarda Steinbrecher es bióloga, genetista y co-directora de Econexus. Ha trabajado en asuntos relacionados con OMG desde 1995, especialmente procesos de las Naciones Unidas sobre Bioseguridad, análisis de riesgos de organismos modificados genéticamente y biología sintética. Es una de las fundadoras de la Red Europea de Científicos por la Responsabilidad Social y Ambiental (ENSSER) y trabaja con organizaciones sociales y grupos de productores a pequeña escala en todo el mundo.

Datos adicionales aportados por The Ecologist.

Más información

Cotter, J., Zimmermann, D. & van Bekkem, H. 2015. 'Application of the EU and Cartagena definitions of a GMO to the classification of plants developed by cisgenesis and gene-editing techniques'. Greenpeace Research Laboratories Technical Report (Review) 07-2015.

Steinbrecher, R. 2015. 'Genetic Engineering in Plants and the "New Breeding Techniques (NBTs)". Inherent risks and the need to regulate'. Econexus Briefing.

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