Más sobre las nuevas técnicas de edición génica

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Very G

CRISPR, nucleasas de dedos de zinc, mutagénesis dirigida por oligonucleótidos... nuevos alimentos modificados genéticamente llegarán pronto a Europa, y continúa la incertidumbre sobre si la Unión Europea los regulará como tal o si dejará que entren en nuestros campos y platos sin análisis ni etiquetado.

Título: 
OMG o NO-MG - ¿Cómo regulará la UE las nuevas técnicas de mejora vegetal?
Origen: 
Beyond GM
Autor/a: 
Pat Thomas
Fecha: 
Domingo, 17 Enero, 2016

Dos de los mayores desafíos de las campañas sobre transgénicos son el de hacer que la gente se identifique con temas "científicos" y "tecnológicos", y el manejar los largos períodos entre eventos "significativos", en los que no parece que pasen muchas cosas.

Por supuesto que el compromiso de la población es vital, incluso aunque sea un tema difícil de comprender: y aunque a veces parezca que no está pasando nada, siempre está pasando algo - y a veces la tarea más importante de los activistas es hacer que el público sea consciente de ello.

Un buen ejemplo de esto es la forma en la que la UE está peleándose en este momento con cómo regular las nuevas tecnologías de modificación genética.

En este momento la Comisión Europea está considerando una lista de siete nuevas técnicas de mejora vegetal, intentando decidir sobre si podrían, de hecho sobre si deberían, clasificarse como ingeniería genética bajo la legislación vigente.

Las organizaciones ecologistas y muchos científicos creen que claramente estas técnicas deberían considerarse como formas de ingeniería genética, pero las empresas biotecnológicas sostienen que los productos a los que dan lugar no son OMG, según la definición de la legislación actual, y por tanto deberían verse exentos de cualquier regulación aplicable a los transgénicos tradicionales.

Evitando el incordio de la legislación

Las grandes empresas agroalimentarias argumentan, como se recoge en un informe de 2011 del organismo científico de la Comisión Europea, el Joint Research Centre, que estas nuevas técnicas de mejora vegetal resultan "necesarias para responder a los desafíos de cambio global como el crecimiento de la población o el cambio climático".

"Las empresas biotecnológicas y los mejoradores vegetales se encuentran especialmente preocupados por la incertidumbre legal de la clasificación como OMG de los productos de nuevas técnicas de mejora," y porque "los costes de regulación de plantas clasificadas como OMG son mucho mayores que los del registro de plantas no-OMG, y su aceptación pública es menor".

No hace falta decir que esta mayor regulación y menor aceptación por parte de los consumidores dificulta que estos productos sean ampliamente adoptados en agricultura y alimentación, por lo que las empresas biotecnológicas están ejerciendo fuertes presiones para que las nuevas formas de ingeniería genética no se vean sujetas a la misma regulación que los antiguos OMG.

Los OMG son un tema complejo que plantea preguntas complejas. Las preguntas de este tipo nunca pueden responderse de forma simple.

La legislación, en concreto, es una herramienta sin filo, y reducir el debate a una opinión legal sobre "si es o no es" hace que se pierdan aspectos importantes en un debate con tantos matices.

Con lo que, mientras los abogados de la industria y la sociedad civil pelean, ¿qué tenemos que saber nosotros, como consumidores, sobre las nuevas estas nuevas técnicas de mejora vegetal?

No son tan nuevas

En primer lugar - estas técnicas no son tan nuevas. Muchas de ellas llevan desarrollándose años, y de hecho la Comisión Europea lleva peleando con la pregunta de las nuevas tecnologías de mejora vegetal, incluyendo técnicas de edición génica, desde que en el año 2007 las autoridades nacionales solicitaron su opinión. Varios comités y largos debates más tarde parece que este año vamos a tener un veredicto.

Las técnicas en cuestión son:

  • Mutagénesis dirigida por oligonucleótidos

  • Nucleasas de dedos de zinc (ZFN)

  • Cisgénesis

  • Intragénesis

  • Injerto (en el que o patrón o injerto son OMG)

  • Agro-infiltración

  • Metilación de ADN dependiente de ARN

  • Mejora vegetal inversa

Son un montón de procedimientos complejos de mejora vegetal - sobre todo si tenemos en cuenta que la mayoría de la gente aún está intentando asimilar los dos rasgos transgénicos más habituales a día de hoy: resistencia a herbicidas y producción de insecticidas (¡no digamos los distintos procesos por los que se obtienen!)

Para una explicación comprensible de estas técnicas recomendamos descargar el informe de EcoNexus: Genetic  Engineering in  Plants  and  the “New  Breeding  Techniques  (NBTs)” – Inherent  risks  and  the  need  to  regulate).

La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) también ha emitido dos opiniones sobre la cisgénesis/intragénesis y las Nucleasas de Dedos de Zinc, en relación a los riesgos que podrían plantear y cómo encajan en la regulación existente.

¿Dónde entraría CRISPR?

Para alguien interesado en el debate sobre transgénicos resultaría difícil haberse perdido todas las noticias en periódicos y revistas científicas llenas de historias sobre la nueva técnica, CRISPR (repeticiones palindrómicas cortas agrupadas y regularmente interespaciadas), que se considera el mayor avance en edición génica de las últimas décadas. CRISPR, junto con otras técnicas como TALENs (nucleasas efectoras activadoras de la transcripción) y MN (meganucleasas) se encuentran en la misma familia que las nucleasas de dedos de zinc (ZFN).

Lo que hace que CRISPR cause tanto revuelo es que es una técnica más rápida y barata. Por ejemplo, con ZFN un experimento podría llevar meses o años; con CRISPR puede tardar días.

Mientras que la facilidad y rapidez de CRISPR se está alabando como algo que "cambia las reglas del juego" de la edición génica, las cuestiones de seguridad y la necesidad de una evaluación cuidadosa le siguen siendo aplicables. De hecho la rapidez con la que se está aceptando y aplicando CRISPR ha hecho que incluso científicos convencionales se preocupen de que "la marcha acelerada en este campo deje poco tiempo para poder abordar las preocupaciones éticas y sobre seguridad que pueden surgir de experimentos de este tipo."

En términos de regulación, las mismas consideraciones que llevan a considerar los productos de las ZFN como OMG también deberían aplicarse a CRISPR y otras técnicas relacionadas.

Como señala el informe de EcoNexus, es importante ser consciente tanto en términos de interpretación legal como de evaluación de riesgos de que algunas de estas técnicas pueden usarse de forma combinada, o que la misma técnica puede utilizarse varias veces para alcanzar el efecto deseado.

Lo que implica esta interferencia múltiple en el genoma es que los mejoradores vegetales no pueden garantizar la precisión de la técnica, ni son capaces de predecir con certeza su seguridad en el medio o en el organismo humano.

No es una simple cuestión legal

Este es un aspecto importante, que queda excluido de las discusiones legales, que se refieren simplemente a si estas técnicas se consideran o no ingeniería genética bajo la legislación de la Unión Europea, la Directiva de la UE 2001/18.

La directiva en sí se centra en el proceso utilizado para alterar el genoma de un organismo, más que en los rasgos del producto final. Engloba las plantas y animales alterados en formas que no ocurren mediante cruzamientos o recombinación genética natural.

A los legisladores de la UE no les gusta redactar leyes nuevas - especialmente sobre asuntos complejos y dinámicos como los OMG. Por tanto, la pregunta más importante para la Comisión es dónde encajarán estas nuevas tecnologías dentro del enfoque actual de las cosas.

Más allá de las discusiones legales también hay cuestiones científicas, económicas y por supuesto de derechos de los consumidores, que no entran en el ámbito del debate actual pero que deben ser consideradas.

Consecuencias imprevistas

Por ejemplo la esencia del argumento pro-OMG es que cuando las plantas no contienen ADN externo no entran en el ámbito de la legislación sobre OMG. Pero incluso si no contienen ningún ADN modificado genéticamente, las plantas modificadas genéticamente pueden contener otras sustancias, como proteínas o enzimas nuevas, u otros productos del proceso de ingeniería genética.

Un informe reciente de Greenpeace Research Laboratories señala, por ejemplo, que al igual que en el caso de las técnicas tradicionales de ingeniería genética (incluyendo las utilizadas en cisgénesis/intragénesis) las técnicas de edición génica podrían provocar cambios inesperados en la bioquímica de la planta, debido a:

  • interacciones imprevistas entre el gen o los genes nuevos o alterados y los genes de la planta;

  • irregularidades genómicas debidas al proceso de ingeniería genética; y

  • alteraciones imprevistas en las rutas metabólicas de la planta debidas a las funciones nuevas o modificadas de el gen o los genes nuevos o alterados.

Estos cambios imprevistos podrían afectar a la seguridad de los alimentos humanos y animales, así como del medio ambiente, pero a no ser que se regulen completamente como ingeniería genética no habría ningún requisito que hiciese que se detectasen y evaluasen.

¿A quién pertenecen?

Los argumentos económicos se centran en las patentes y la propiedad.

El informe del Joint Research Committee indica que en 2011 existía un total de 84 patentes relacionadas con nuevas técnicas de mejora vegetal en la UE, casi todas obtenidas en la última década.

La mayoría procedía de EEUU (65%) seguido de solicitantes con base en la UE (26%). Lo que es más importante, una gran mayoría (70%) procedía de empresas privadas.

La Directiva sobre Biotecnología de 1998 otorga protección a los derechos de propiedad intelectual de las invenciones biotecnológicas, y especifica qué inventos son patentables y cuales no, desde un punto de vista ético. Sin embargo, los parlamentarios europeos suelen ser precavidos en lo referente a las patentes sobre organismos vivos.

En 2013, por ejemplo, el Parlamento Europeo aprobó una ley de biopiratería que exigía a la industria indemnizar a las poblaciones indígenas si realiza un uso comercial de sus conocimientos locales, como las medicinas basadas en plantas.

Los parlamentarios europeos han sido igualmente constantes a la hora de subrayar la importancia del "principio de precaución" al aplicar nuevas técnicas a la producción de alimentos.

A los consumidores tampoco les gusta especialmente la idea de que grandes empresas sean las propietarias de nuestro suministro de semillas y alimentos.

Desafiando el status quo

Las organizaciones ecologistas tienen muy claro, en cualquier caso, que las nuevas técnicas de mejora vegetal suponen simplemente un nuevo intento de vender OMG a los europeos mediante una estrategia de "vacío legal" o "puerta de atrás". Algunos, aunque desde luego no todos, los científicos se muestran en desacuerdo, argumentando que las nuevas técnicas de edición génica ofrecen una forma más eficiente de producir distintos rasgos de interés en plantas y animales.

Antes de que la Comisión Europea emita una opinión, una coalición de organizaciones de la sociedad civil europea ha publicado un dossier sobre el status legal de los nuevos métodos de producción de plantas modificadas genéticamente en el que se argumenta que las nuevas técnicas cumplen todos los criterios para ser regulados bajo la Directiva 2001/18 de la UE.

Esto se debe a que se basan en procesos técnicos nuevos y diferentes de los que fueron considerados como "mejora convencional" en el momento en que se adoptó la Directiva.

Los nuevos métodos utilizan secuencias cortas de ADN sintético (oligonucleótidos) y las llamadas nucleasas, que pueden utilizarse para introducir cambios específicos en el ADN. A menudo se resumen como "edición génica", "ingeniería genética sintética" o "synbio".

Según Cristoph Then de Testbiotech, uno de los grupos responsables del informe: "Nos encontramos en una encrucijada. Los nuevos métodos conocidos como edición génica tienen un gran potencial para la realización de cambios radicales en el genoma. No tenemos la experiencia necesaria para declarar estos productos como seguros.

"Si no se regulan estas nuevas técnicas no habrá transparencia, los agricultores y consumidores no tendrán capacidad de elección ni posibilidad de proteger la salud humana o el medio ambiente como requiere la regulación europea. Es por esto que instamos a la Comisión a emitir un comunicado claro de posicionamiento que afirme que estas nuevas tecnologías no escaparán a la regulación de la UE."

El informe de EcoNexus citado anteriormente señala que cada una de las nuevas técnicas consideradas por la Comisión Europea tiene sus propios riesgos e incertidumbres, y pone de relieve la falta de precisión y previsibilidad de estas nuevas técnicas.

¿Por qué deberían preocuparse los consumidores?

Las nuevas técnicas de edición génica y mejora vegetal se están publicitando como más precisas y seguras que las técnicas tradicionales de transgénesis, aunque no existen datos científicos que indiquen que así sea. Los lobbistas biotecnológicos están ejerciendo fuertes presiones e invirtiendo grandes sumas de dinero para asegurar que los productos de estas nuevas técnicas se ven exentos de la regulación sobre OMG de la Unión Europea.

Si lo consiguen, estos productos modificados genéticamente no se etiquetarán, por lo que ciudadanos y consumidores no podrán saber lo que están cultivando o con qué están alimentando a sus familias.

La muy esperada nota legal de la Comisión Europea sobre si estas técnicas de edición génica deberían acogerse a la Directiva 2001/18/EC se publicará muy pronto.

Esto aclarará su visión de cómo varias técnicas de mejora, incluida la edición génica, podrían interpretarse y por tanto regularse.

La publicación de la nota legal se verá seguida de una consulta con los Estados Miembros y otras partes interesadas, así como negociaciones indudablemente largas entre los estados miembros y las grandes instituciones europeas antes de tomar decisiones finales.

En otras partes del mundo también se está debatiendo la cuestión de "¿es o no es?"

Las autoridades estadounidenses y canadienses están decidiendo caso por caso sobre los distintos cultivos obtenidos mediante edición génica, pero de momento no los han tratado como OMG.

Argentina ha hecho algo similar, mientras que China parece estar en el mismo proceso de decidir cómo regular esta tecnología.

Algunos estados miembros de la UE, incluyendo Reino Unido, han realizado evaluaciones no oficiales y creen que la tecnología no debería tratarse como la transgénesis.

La desconfianza de los consumidores sobre la seguridad, eficacia y necesidad de los cultivos modificados genéticamente ha demostrado, en los últimos años, estar bien fundada. No deberíamos bajar la guardia simplemente porque el tema se vuelva más complicado o porque el debate se haga tedioso.

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