Mayoristas estadounidenses rechazan transgénicos que no hayan sido aprobados a nivel global

Imagen:
USDA

Cuando un nuevo tipo de transgénico sale al mercado, no todos los países lo aprueban a la vez (de hecho, muchos países pueden negarse a aprobarlo). En EEUU se cultivan muchos tipos de transgénicos que no están autorizados en otros lugares del mundo, como por ejemplo la UE. En muchas ocasiones, los cargamentos de maíz o soja que salen de EEUU hacia otros países están contaminados con pequeñas cantidades de estos transgénicos no autorizados, que por tanto son rechazados en el país de destino.

La solución que se propone en el TTIP-leaks para esto es que nosotros veamos esta contaminación como algo inevitable que tenemos que aceptar. Sin embargo, lo que está ocurriendo es otra cosa: los principales mayoristas estadounidenses están rechazando aquellos productos que no han sido aceptados en los principales mercados mundiales (por ejemplo la UE o China), lo que afectará a las decisiones de los agricultores (que previsiblemente evitarán comprar este tipo de semillas) y por tanto a las ventas que las grandes empresas hagan de este tipo de semilla.

Título: 
Mayoristas estadounidenses rechazan transgénicos que no hayan sido aprobados a nivel global
Origen: 
St. Louis Post-Dispatch
Autor/a: 
Tom Polansek
Karl Plume
Fecha: 
Sábado, 7 Mayo, 2016

Por todo el Cinturón Agrícola, los principales mayoristas de grano han prohibido aquellos cultivos transgénicos que no hayan sido aprobados en los principales mercados del mundo, lo que hace tambalearse un sistema que durante décadas ha utilizado al principal país exportador del mundo como lanzadera de nuevas semillas de empresas como Monsanto.

El mayorista mundial Bunge Ltd. ha colgado grandes señales amarillas en sus elevadores de grano, que prohiben 19 variedades de maíz y soja transgénicos que no están aprobados en los principales mercados mundiales.

CHS Inc., la mayor cooperativa agrícola del país, quiere que las empresas dejen de comercializar semillas modificadas genéticamente hasta que hayan sido aprobadas por los principales compradores extranjeros, declaró a Reuters Gary Anderson, vicepresidente de CHS.

"Creo que sería lo más seguro para la cadena de suministro," añadió. CHS implementó el año pasado una medida bajo la cual no venderá semilla o comprará grano que contenga rasgos que no tengan las aprobaciones necesarias para la exportación.

El sector agrícola estadounidense está tratando de evitar que se repita el transtorno de 2013 y 2014, años en los que China rechazó cargamentos de maíz estadounidense que contenía un rasgo de Syngenta AG llamado Viptera, que no había sido aprobado. El maíz Viptera estaba diseñado para controlar insectos.

Cargil Inc. y Archer Daniels Midland Co. han declarado que estos rechazos les costaron millones de dólares, y las dos empresas han denunciado a Syngenta por los daños. ADM rechaza ahora aquellos transgénicos que no hayan sido aprobados a nivel global. Cargill no ha querido hacer comentarios.

EEUU es el principal productor de cultivos transgénicos, y ha estado durante mucho tiempo a la vanguardia de esta tecnología que busca proteger a los cultivos frente a las plagas o permitirles resistir al herbicida.

Esta innovación es vista ahora como un riesgo para el comercio, por lo difícil que resulta segregar los cultivos que contienen rasgos no aprobados de las millones de toneladas de otros productos, con exactamente la misma apariencia, que se exportan cada año.

Soren Schroder, ejecutivo jefe de Bunge, dijo que resulta "muy arriesgado" lanzar al mercado semillas transgénicas que no han sido autorizadas al completo.

"Es una posición incómoda para la industria, el que haya rasgos por ahí que no han sido autorizados por los mercados principales," declaró en una entrevista.

El último cultivo que ha sido prohibido es la soja Roundup Ready 2 Xtend de Monsanto, cuyas semillas están modificadas genéticamente para resistir a dos herbicidas: glifosato y dicamba. Este es su primer año de comercialización en EEUU y Canadá, a pesar de que no ha sido aprobado por la UE, un mercado importante para la exportacion de soja norteamericana.

Monsanto dice que espera que la UE la apruebe pronto. Inicialmente predijo que los agricultores plantarían 1,2 millones de hectáreas en EEUU, en torno al 4 por ciento del cultivo total, y 170.000 hectáreas en Canadá.

En Norteamérica ya ha comenzado el cultivo, y, según la portavoz de Monsanto Trish Jordan, cada semana que pasa sin la autorización de la UE hace disminuir las previsiones en Canadá.

La empresa permite a los productores cambiarse a otra variedad y aún no ha enviado los pedidos de semilla Xtend a los agricultores canadienses. Monsanto no ha rebajado sus previsiones para EEUU en público.

ADM, Bunge y CHS han dicho que no aceptarán la soja Xtend hasta que el rasgo haya sido aprobado por completo por los principales mercados. Bunge también se negó a aceptar el maíz Viptera hasta que China lo aceptó en diciembre de 2014.

La lista de la empresa de rasgos prohibidos en sus carteles amarillos incluye productos de Monsanto, Syngenta, Dow AgroSciences, Stine Seeds, DuPont Pioneer y Bayer, muchos de los cuales aún no están disponibles para los agricultores.

CHS tiene su propia lista de rasgos restringidos, que incluye prdouctos de Monsanto, Syngenta y DuPont Pioneer.

Las empresas semilleras, entre ellas Syngenta y Dow, están enfrentándose a estas preocupaciones de la industria mediante la venta de productos transgénicos bajo programas que restringen los lugares en los que los productores pueden entregar su cosecha, para así evitar que estos productos terminen en lugares donde no han sido aprobados.

Los productores también cultivan semillas transgénicas de Monsanto y DuPont Pioneer bajo contratos con el usuario final que designan lugares concretos donde pueden entregarse.

Sin embargo, estos no son métodos infalibles para proteger la cadena de suministro, según Anderson.

Stine Seed y Bayer declararon tener políticas que prohibían vender semilla que no haya sido aprobada en los principales mercados exportadores.

Bayer se aprovechó esta semana de la preocupación por la puesta en el mercado de la soja Xtend de Monsanto para así publicitar su propia marca, LibertyLink.

"La soja, que en su día se consideraba un cultivo muy sencillo de cultivar y comercializar, se está volviendo más complicado," dijo Bayer. Se refirió a la situación a la que se enfrentan los agricultores como "considerablemente confusa".

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