Millones invertidos sin resultado: ¿Quién tiene la culpa del fracaso del arroz dorado transgénico?

Imagen:
World Trade Organisation

El arroz dorado estuvo hace unas semanas en boca de todos, a raíz de la carta firmada por 107 premios Nóbel en la que echaban en cara a Greenpeace su oposición a los cultivos transgénicos en general y a este en particular. En este texto, dos importantes investigadores relacionados con la agricultura en países en desarrollo redactan una fuerte crítica al enfoque de estos premios Nóbel, que no ofrece soluciones reales a las verdaderas causas del hambre.

¿Quieres leer más artículos referentes al Arroz Dorado? Aquí tienes algunos:

¿Quién mató al Arroz Dorado?

El fracaso del arroz dorado, ¿culpa de los ecologistas?

Arroz dorado en tinta de calamar

¿Habría firmado Richard Feynman la carta de los Nóbel sobre el arroz dorado?

Título: 
Millones invertidos sin resultado: ¿Quién tiene la culpa del fracaso del arroz dorado transgénico?
Origen: 
ISN
Fecha: 
Miércoles, 10 Agosto, 2016

La reciente carta de los premios Nobel en la que se acusaba a Greenpeace de "crimen contra la humanidad" por oponerse al arroz dorado modificado genéticamente revela la profunda división existente no sólo entre la sociedad civil y algunos círculos científicos, sino también dentro de la propia comunidad científica - una división en la forma de ver nuestro futuro en común y el camino a tomar para nuestro desarrollo conjunto. Una brecha que vemos crecer cada vez más. Una muestra de lo fuerte de esta división es que entre los premios Nóbel firmantes casi ninguno parece tener una carrera científica sólida en relación con la agricultura, producción alimentaria, desarrollo o las causas socioecológicas y políticas de la pobreza y el hambre. Otros con experiencia relevante - al menos en el ámbito económico y social del desarrollo, la pobreza y el hambre - no se encuentran entre los firmantes. Lo creciente del conflicto también se hace notar en el lenguaje acusador y emocional de la carta, y el generoso uso de afirmaciones sin respaldo científico. Algo que falta en la carta y entre quienes apoyan y desarrollan los OMG es el reconocimiento y análisis científico de algunos hechos que puede resultar duro asimilar.

Hecho número 1: Sigue sin haber un arroz con vitamina A funcional a pesar de los recursos ilimitados

En más de 20 años de investigación no se ha producido un arroz con vitamina A funcional, a pesar de un apoyo completo a todos los niveles: financiero, institucional, político y corporativo. Por "funcional" queremos decir variedades de arroz para los agricultores que de forma fiable y estable expresen cantidades suficientes de beta-caroteno (pro-vitamina A, el precursor de la vitamina A) guardando la semilla cada año durante varias generaciones. Estas semillas deben expresar beta-caroteno de forma constante a un nivel al que se haya documentado una conversión eficiente a Vitamina A en mamíferos y, lo que es más importante, que pueda (estadísticamente) aliviar de forma significativa los síntomas de la deficiencia de vitamina A en las poblaciones hambrientas. Ninguna de estas cuestiones es científicamente trivial, sino que es lo que se ha estado prometiendo.

El primer arroz dorado, llamado GR1, no tuvo éxito y desapareció ya hace tiempo. El Arroz Dorado 2 (GR2) es un arroz patentado que produce pro-vitamina A, que fue desarrollado de cero por la multinacional biotecnológica Syngenta y que sigue aún en la fase experimental en el Instituto Internacional para la Investigación del Arroz (IRRI) al menos una década después de su aparición.

La gran mayoría de científicos del mundo no tendrán jamás un apoyo tan generoso para sus líneas de investigación - y aun así consiguen resultados, y deben conseguirlos si quieren renovar la financiación que necesitan. Esto es más de lo que puede decirse del proyecto del arroz dorado.

Hecho número 2: Falta de reconocimiento de las razones reales de la falta de resultados

Una búsqueda rápida basta para revelar la sencilla razón por la que el arroz dorado sigue sin estar en los campos de los agricultores: sigue sin estar preparado porque no está teniendo un rendimiento adecuado a nivel agronómico. Es más, está lejos de haberse documentado clínicamente que alivie los síntomas de la deficiencia en Vitamina A. Ni Greenpeace ni la destrucción de una parcela experimental por parte de activistas locales en Filipinas1 son responsables de esta falta de resultados a nivel científico.

Hecho número 3: Fundamentos conceptuales cuestionables

Dejando a un lado los aspectos científicos, el concepto del arroz dorado en sí - y de todo el resto de enfoques conceptuales similares como soluciones contra la malnutrición - repite un fallo de base que ya se ha dado en otras iniciativas similares, que han fracasado una y otra vez. El problema está en el enfoque reduccionista (desvinculado) subyacente. Combatir el hambre y la malnutrición de una vitamina en una vitamina, o de un mineral en un mineral, es una estrategia fallida, da igual por qué vitamina o mineral se empiece y por qué medios se haga llegar. Las personas con malnutrición no tienen varias deficiencias vitamínicas una encima de otra. El problema es el hambre, en el sentido de "falta de alimentos". Esto se combina con la pobreza y una infinidad de factores que contribuyen y se combinan entre sí. Esto implica que estas personas no tienen un acceso regular a alimentos reales que contengan la variedad necesaria de TODOS los nutrientes esenciales que, en conjunto, constituyen una dieta saludable.

Estos factores varían según la cultura, el lugar y el momento. Existe un gran número de estudios que cualquiera a quien le preocupen las verdaderas causas del hambre puede leer, y se ha trabajado también mucho en las soluciones reales (al final de este texto adjuntamos una lista de referencias antiguas y nuevas - o también puede uno dirigirse a la página web del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas). Para el proyecto del arroz dorado recomendamos empezar por el reciente análisis de Stone y Glover que atribuyen el fracaso a su "desvinculación" y "descontextualización".

Consecuentemente, el hambre y la malnutrición, con sus causas complejas y "relacionadas con el territorio" no pueden combatirse mediante un proceso uniforme y descontextualizado, con un enfoque de "de una vitamina en una vitamina", que es lo que ofrece el arroz dorado transgénico.

Este enfoque reduccionista del hambre se corresponde con un reduccionismo similar en el mundo de la ingeniería genética, en el que los organismos se contemplan como la suma de sus genes y proteínas. Los genes se añaden de uno en uno, como siguiendo las instrucciones para construir un Lego; otros muchos proyectos siguen también este mismo enfoque, como es el caso de la banana o la mandioca ricas en vitamina A, la mandioca rica en hierro, o cualquier otra cosa que sea posible con la técnica actual. Stone y Glover describen esto como "preocupación por la escala molecular" que "favorece una forma de pensamiento reduccionista que concibe los rasgos de interés como algo gobernado fundamentalmente por la genética, y no por interacciones de esa con el medio o por el tipo de prácticas de gestión" (Stone y Glover 2016).

La aportación de vitamina A o de cualquier otro nutriente de forma aislada sólo funciona en los períodos de transición, para curar un síntoma en el mejor de los casos, mientras que se trabaja en las causas subyacentes del hambre que se den en cada lugar - falta de acceso a los alimentos, al dinero, a la educación o a unas condiciones de vida seguras. En estas circunstancias, como se ha hecho en zonas de Filipinas, las píldoras de vitamina A hacen el trabajo mucho mejor, de una forma mucho más dirigida, controlada y efectiva de lo que pueda hacer cualquier transgénico patentado.

Hecho número 4: Falta de un plan de despliegue

Pero incluso si los investigadores del arroz dorado llegan en algún momento a conseguir que alguna variedad de arroz productor de pro-vitamina A tenga buenos resultados agronómicos, no parece haber ningún plan de despliegue para asegurar que este llegue a quienes lo necesitan. Las razones para esto no tienen nada que ver con la legislación, sino con la logística, las instituciones y los presupuestos.

¿Llevarán camiones los desarrolladores del arroz dorado a los barrios de chabolas y a las zonas rurales remotas de Asia y África, o al menos de Filipinas, todos los días? ¿Llevarán también consigo la grasa que necesita consumir una persona malnutrida junto con el arroz para poder absorber el beta-caroteno y convertirlo en vitamina A? Y si pueden hacer esto, ¿por qué no llevan ya a esas regiones alimentos que ya existen? ¿Por qué esperar a que esté listo un alimento transgénico patentado? En este planeta no faltan alimentos ricos en vitaminas, y el beta-caroteno es una de las moléculas más comunes de la naturaleza.

Es frecuente que existan en abundancia alimentos ricos en vitamina A que se pudren durante el período de almacenamiento, o bajo árboles que no están tan lejos de los lugares en los que hay gente que sufre malnutrición. Una alternativa que ya está disponible es, por ejemplo, la batata naranja no transgénica, un cultivo de raíz compatible con rotaciones de cultivo mejoradas, cuyos desarrolladores han recibido el World Food Prize de 2016. Sin un plan de despliegue masivo y muy caro, el arroz dorado ni siquiera llegará a salir de los campos experimentales del Instituto Internacional de Investigación del Arroz (IRRI), que está supervisando el proyecto del arroz dorado.

Esfuerzo épico

Si su plan es cruzar el rasgo de pro-vitamina A con las variedades de arroz que cultivan los agricultores en las zonas azotadas por el hambre, les espera una ardua batalla en términos logísticos, financieros, científicos e institucionales. ¿Cómo harán que el rasgo transgénico se exprese de forma estable en todas esas variedades a las concentraciones necesarias durante generaciones y generaciones de cultivar el arroz y reciclar la semilla? ¿Quién pagará este esfuerzo épico?

Si deciden, en lugar de eso, introducir el rasgo de pro-vitamina A, digamos, en unas cuantas variedades de arroz del IRRI (lo cual creemos que es el plan más probable, si es que hay un plan), muchas de ellas fracasarán porque no podrán funcionar adecuadamente en las diferentes condiciones locales, y porque suelen requerir fertilizantes y pesticidas. Si el plan es hacer que los agricultores pasen a cultivar una serie de variedades patentadas biofortificadas en toda Asia y África, ¿cómo se va a implementar esto? ¿Quién llevará la semillas e insumos químicos que las acompañan a los agricultores - año tras año, en cualquier lugar que se necesite, gratis? ¿Es esta una solución sostenible?

¿Y qué ocurrirá con las miles de variedades ya existentes, adaptadas ecológica y culturalmente? La diversidad genética de cultivos y animales es nuestro seguro de vida.

Es más, ¿les han preguntado a los productores y consumidores de arroz en Asia y África si quieren que muchas de sus variedades de arroz sean amarillas para siempre - incluso si la escasez de alimentos y las deficiencias de nutrición terminan?

Cuestiones sin resolver respecto a propiedad y patentes

Según la página web www.goldenrice.org los agricultores con pocos recursos podrán cultivar el arroz dorado sin pagar licencias, siempre que sus ingresos no superen los 10.000$ al año. Pero en la práctica, ¿quién decidirá qué agricultores pueden recibirlo? ¿Quién decide el límite de ingresos apropiado para cada país o región, y quién hace que este se cumpla, con qué autoridad y con qué criterios? ¿Qué pasa con los agricultores con ingresos superiores a los 10.000$ al año? ¿Quién decidirá cuándo cobrar tasas, a quién y durante cuánto tiempo? ¿Cómo se arreglarán las cuentas entre Syngenta, propietaria del GR2, los productores y distribuidores de semilla, y el gobierno? Y si se llega a un acuerdo con Syngenta respecto a todo esto - ¿qué pasa con el resto de cultivos transgénicos biofortificados patentados que vengan después? En caso de disputa, ¿habrá acceso gratuito a abogados para los agricultores sin recursos?

En su columna semanal, Schaffer y Ray (2016) relataban una reunión con un empleado del Departamento de Agricultura estadounidense, en la que hablaron de los beneficios de los cultivos transgénicos para productores y consumidores del Sur Global y de si los agricultores deberían pagar derechos de patente al comprar, por ejemplo, la semilla de arroz dorado cada año. Este representante del Departamento de Estado afirmaba que las empresas a las que pertenece la patente estaban dispuestas a ceder gratuitamente el arroz dorado (o la mandioca resistente a virus) siempre que los países adoptaran regímenes de patente estadounidenses para proteger el resto de cultivos transgénicos. Desde una perspectiva legislativa, este acuerdo tan "humanitario" supondría por tanto una transacción altamente rentable, una forma de "animar" a los países en desarrollo que a menudo no tienen legislación propia en materia de patentes a aceptar el régimen de patentes estadounidense, y asegurar por tanto los beneficios de las empresas estadounidenses y los propietarios de las patentes a perpetuidad. Parece que en la agricultura corporativa nada es realmente gratis.

Estas son algunas de las duras cuestiones que nunca han sido consideradas, ni siquiera reconocidas, por los defensores del arroz dorado y otros proyectos de ese tipo. Disparar genes al núcleo celular y conseguir que unas cuantas variedades expresen el transgén es la parte fácil - aunque hasta eso ha resultado ser complicado hasta ahora en el caso del GR2.

Hecho número 5: Mentalidad colonial

Echar la culpa a Greenpeace del fracaso no sólo del arroz dorado sino de otros productos patentados de la ingeniería genética ha sido una obsesión irracional (o puede que calculada) de algunos defensores y desarrolladores de los cultivos transgénicos desde que comenzó el debate, hace décadas. Aun así, revela también cuestiones más sutiles. Los agricultores y las poblaciones indígenas se sienten ultrajados cuando los defensores de la ingeniería genética les acusan de haber sido instruidos o manipulados por grandes ONGs occidentales como Greenpeace. Dicen que los defensores del arroz dorado y otras tecno-soluciones ofrecidas por los países desarrollados raramente les piden o escuchan su opinión lo que, por tanto, revela su falta de respeto y comprensión.

Esta actitud hacia los agricultores campesinos y las poblaciones indígenas resulta típica de la mentalidad colonial aún predominante - oculta o abiertamente. Supone que los campesinos son gente ignorante que no tiene los conocimientos relevantes para poder tomar decisiones informadas según sus propios valores y visiones para el futuro. Lamentablemente, la carta firmada por los premios Nobel parece ser una continuación de esta forma de pensar. Revela una actitud de supremacía respecto a, y falta de respeto por, el conocimiento tradicional e indígena y los pueblos que quieren tener voz respecto a sus vidas y comunidades, y qué camino quieren tomar hacia el "desarrollo".

Moraleja: Las personas hambrientas (y pobres) se merecen algo mejor. ¡Y los premios Nóbel pueden hacerlo mejor!

Para más información:

Bohle, Hans G., Thomas E. Downing and Michael J. Watts (1994). Climate change and social vulnerability – Toward a sociology and geography of food insecurity. Global Environmental Change 1994 4 (1) 37-48.

Este documento sobre la complejidad de las causas del hambre es tan antiguo como la idea del arroz dorado. Aun así, los defensores del arroz dorado nunca han respondido a ninguna de las cuestiones que plantea.

Moore Lappé, F. and J. Collins. 2015. World Hunger: 10 Myths– October 6, 2015

Kimura, Aya Hirata (2013). Hidden Hunger – Gender and the Politics of Smarter Foods. Cornell University Press. http://www.cornellpress.cornell.edu/book/?GCOI=80140100834350

Schaffer, Harwood D. and Daryll E. Ray (2016). More unresolved GMO issues.

Sen, Amartya (1982). Poverty and Famines: An Essay on Entitlement and Deprivation. Oxford New York: Clarendon Press Oxford University Press.

Sen, Amartya (1998). Development as Freedom. Anchor.

 Stone, G.D. y D. Glover (2016). Disembedding grain: Golden Rice, the Green Revolution, and heirloom seeds in the Philippines. Agriculture and Human Values. Online: 1-16.

Sobre los autores:

La Dra Angelika Hilbeck es Presidenta de la European Network of Scientists for Social and Environmental Responsibility (ENSSER). Es investigadora y profesora en temas relacionados con bioseguridad y agroecología en el Swiss Federal Institute of Technology Zurich (ETHZ) , que ha trabajado conjuntamente con agricultores y organizaciones sociales en muchos países en desarrollo durante más de dos décadas, incluyendo Filipinas, el país al que está dirigido el despliegue del arroz dorado transgénico. Es miembro de la Junta Directiva de "Bread for All". Fue una de las autoras principales del International Assessment of Agricultural Sciences, Knowledge and Technology for Development (IAASTD)

El Dr. Hans R. Herren es un Ingeniero Agrónomo/Entomólogo (ETHZ) que ha trabajado en investigación agrícola y desarrollo durante 27 años en África. Es miembro del International Panel of Experts on Sustainable Food Systems, y Presidente y Fundador de la Biovision Foundation for Ecological Development www.biovision.ch. Presidente y CEO www.Millennium-Institute.org.

Galardonado con: Sustainability Prize en Alemania en 2016, Right Livelihood Award (Premio Nóbel Alternativo) 2013; One World Award 2010; World Food Prize 1995; Kilby Award 1995; Brandenberger  Prize 2002; Tyler Prize 2003.

Foreign Associate of the US Academy of Sciences 1999; Member of the Academy of Sciences for the Developing World (TWAS) 2005

Co-Presidente del International Assessment of Agricultural Science and Technology for Development (IAASTD), miembro del CGIAR Science Council (2005-2010)

  • 1. El 13 de agosto de 2013, después de que los agricultores no consiguesen llegar a un acuerdo con el gobierno filipino, levantaron un campo experimental de arroz dorado en Pili, en Camarines Sur, donde se estaban llevando a cabo los ensayos. Con esta acción enviaron una señal clara de que no tolerarían el avance de los cultivos transgénicos. Los agricultores filipinos se mostraron indignados cuando los medios de comunicación, acusándoles de "vandalismo", hicieron como si la siega del campo hubiera sido orquestada por ONGs internacionales, que hubieran supuestamente instrumentalizado a los agricultores para que levantaran el arroz. Los agricultores explicaron que había sido su decisión recurrir a la desobediencia civil para defender el arroz, un cultivo central para su dieta, su forma de vida y su cultura. Mientras que los fundadores y defensores del Arroz Dorado continúan con su meta de comercializar el cultivo en Filipinas, Indonesia y Bangladesh en el futuro próximo, los agricultores filipinos siguen movilizándose y protestando, manteniendo su postura contra el avance de los cultivos transgénicos.

Compártelo: