Mito 3.3: Numerosos estudios a largo plazo demuestran que la ingeniería genética es segura

Mito: Numerosos estudios a largo plazo demuestran que la ingeniería genética es segura

Realidad: Se han realizado muy pocos estudios a largo plazo y algunos ponen en evidencia efectos tóxicos imprevistos

El mito en unas líneas: 

Algunos científicos y defensores de la ingeniería genética afirman que numerosos estudios de alimentación animal a largo plazo han llegado a la conclusión de que los alimentos MG son seguros. Pero esta afirmación carece de rigor. Se han realizado muy pocos estudios profundos y a largo plazo, y los resultados de varios de ellos revelan efectos tóxicos.

Una revisión de Snell et al. que pretende presentar estudios que demuestran seguridad a largo plazo es engañosa y utiliza un doble rasero, desestimando los resultados que evidencian daños, mientras que acepta sin cuestionar los que indican seguridad.

Algunos científicos y defensores de la ingeniería genética afirman que muchos estudios de alimentación animal a largo plazo han llegado a la conclusión de que los alimentos MG son seguros. Pero esta afirmación carece de rigor. Se han realizado muy pocos estudios profundos a largo plazo y los resultados de varios de ellos han revelado efectos tóxicos. Analizamos a continuación un estudio verdaderamente a largo plazo y una revisión que supuestamente examina los estudios a largo plazo sobre OMG.

El estudio de Séralini

Este estudio, descrito con mayor detalle en el apartado 3.2, reveló que un maíz transgénico de Monsanto modificado para hacerle tolerante al Roundup y niveles muy bajos de este herbicida asociado a su cultivo provocaban alteraciones hormonales y graves daños en los órganos de ratas alimentadas durante un periodo prolongado -de dos años- con estos productos. En el estudio se observaron efectos adicionales imprevistos, consistentes en una incidencia mayor de tumores palpables y muertes prematuras en algunos de los grupos tratados.[1]

La revista que publicó el estudio se retractó posteriormente de ello por razones que no tienen justificación científica ni ética (ver Mito 3.2).

La enorme carencia de estudios a largo plazo sobre alimentos MG ha sido subrayada por dos de las agencias reguladoras nacionales de Francia, el HCB (Haute Conseil des Biotechnologies) y ANSES (la agencia nacional francesa de seguridad alimentaria) en sus críticas al estudio de 2012 de Séralini.[1] ANSES señalaba que había realizado una búsqueda de estudios a largo plazo de alimentación animal sobre OMG y los pesticidas asociados a su cultivo que fuesen comparables al estudio de Séralini, y había encontrado solamente 2.[3], [4] En uno de ellos, realizado por el equipo de Manuela Malatesta en Italia, se observaron problemas en ratones alimentados con soja MG (ver Mito 3.1).[5] El otro estudio está disponible únicamente en japonés y no puede ser evaluado por la comunicad científica internacional.[6]

La revisión de Snell et al.

Una revisión de Snell et al (2011) pretende examinar los impactos de los alimentos MG sobre la salud revelados en estudios a largo plazo y multi-generacionales. La revisión concluye que los alimentos MG examinados son seguros.[7]Sin embargo, los datos presentados en la revisión no justifican esta conclusión.

Algunos de los estudios examinados por Snell et al. ni siquiera son estudios toxicológicos que investiguen los efectos de estos productos sobre la salud. Se trata, por el contrario, de estudios denominados “de producción animal” que examinan aspectos de interés para los productores de alimentos, como los índices de conversión de los piensos (el peso ganado por un animal en relación con la cantidad de comida ingerida)[8] o la producción de leche en vacuno.[9]

Varios de los estudios examinados no son ensayos a largo plazo, ya que no realizan un seguimiento de los animales durante un periodo que se aproxime a su ciclo de vida natural. Por ejemplo, Snell et al. clasifican como estudio a largo plazo un ensayo de alimentación de vacas de leche con maíz transgénico Bt realizado por Steinke et al durante 25 meses.[9] Pero la esperanza de vida natural de una vaca es de 17 a 20 años, aunque una mayoría de las vacas lecheras vaya a parar al matadero a los 4 ó 5 años edad porque partir de entonces desciende su productividad y su utilidad comercial. Un estudio de 25 meses en vacas lecheras equivale a unos 8 años en términos humanos. En consecuencia, el estudio de Steinke no puede considerarse a largo plazo desde un punto de vista toxicológico, y podría describirse a lo sumo como estudio a medio plazo (subcrónico).

Snell et al. clasifican también como estudio a largo plazo un ensayo de 7 meses con salmones.[10] Sin embargo, un salmón de piscifactoría vive entre 18 meses y 3 años antes de ser sacrificado, pero un salmón salvaje puede vivir entre 7 u 8 años. Snell et al. clasifican asimismo como estudios a largo plazo ensayos con gallinas de 35[11]y 42[8] días de duración, aunque la esperanza de vida natural de una gallina oscila entre 7 y 20 años, dependiendo de la raza y de otros factores. Una vez más, estos estudios no pueden considerarse a largo plazo.

Por otra parte, en el estudio de Steinke 9 de las vacas del grupo tratado y 9 del grupo control -la mitad de los 18 animales de cada grupo- enfermaron o resultaron infértiles, por razones no investigadas ni explicadas. Estas vacas sencillamente fueron eliminadas del ensayo y sustituidas por otras, una medida injustificable desde el punto de vista científico. No se presenta estudio alguno para demostrar si los problemas padecidos por las vacas tenían alguna relación con las 2 dietas ensayadas.[9]

En un experimento de alimentación nunca es aceptable sustituir a los animales utilizados. Solo por esta razón el estudio sería irrelevante para evaluar los efectos de los piensos MG sobre la salud, y Snell et al. no debieran haberlo incluido en su análisis.

Muchos de los estudios revisados se realizaron con animales que tienen un sistema digestivo y un metabolismo muy diferente al del ser humano, por lo que no se consideran relevantes para evaluar los efectos sobre la salud humana. Entre dichos estudios cabe citar los realizados con pollos de engorde, vacas, ovejas y peces.

De hecho, en algunos de los estudios revisados sí se observaban efectos tóxicos en los animales alimentados con productos MG, pero estos fueron desestimados por Snell et al. Se desestimaron, por ejemplo, resultados que indicaban daños en el hígado y los riñones y alteraciones de la bioquímica en sangre en ratas alimentadas con maíz transgénico Bt durante tres generaciones[12], así como los resultados del equipo de Manuela Malatesta, que observaron anomalías en las células hepáticas, pancreáticas y testiculares de ratones alimentados con soja MG.[13],[14],[15],[5] En ambos casos la razón aducida para desestimar estos efectos era que los investigadores utilizaron una variedad de soja no-isogénica para alimentar al grupo control. Esto fue inevitable, dado que las empresas de semillas MG se negaron a permitir a investigadores independientes utilizar sus semillas patentadas.[16]

Una evaluación objetiva de los resultados de Malatesta habría llegado a la conclusión de que aunque no demuestran que la soja MG sea más tóxica que la variedad isogénica no modificada genéticamente (porque no se utilizó una variedad isogénica), sí ponen en evidencia que la soja transgénica tolerante al herbicida es más tóxica que la soja de tipo silvestre ensayada, bien sea debido al herbicida utilizado, a los efectos del proceso de ingeniería genética o a las condiciones ambientales distintas en que fueron cultivadas ambas sojas, o a la combinación de2 de estos factores o más.

Como principal argumento en contra de los resultados experimentales de Malatesta, Snell et al. ofrecían insólitamente una presentación en forma de póster que no aporta ningún dato -ni existente ni nuevo- y que carece de referencias, presentada en un congreso de la Society of Toxicology por dos empleados de la empresa consultora de la compañía química Exponent.[18] Aunque a primera vista lo parezca, la referencia de Snell et al. no es un artículo revisado por pares. La Society of Toxicology publicaba también un resumen de la presentación en su recopilación de ponencias del congreso.[19]

Las presentaciones realizadas en un congreso no suelen someterse al escrutinio por el que tienen que pasar las publicaciones revisadas por pares. E indudablemente no tienen suficiente peso para argumentar en contra de los resultados de una investigación original de un experimento de alimentación animal en laboratorio con productos MG, como el de Malatesta. Esto es especialmente cierto cuando no aportan datos como fundamento de su argumentación, como ocurre con este ejercicio de opinión.

Snell et al utilizan un doble rasero

Snell et al. desestiman los resultados de estudios que evidencian riesgos basándose en que los investigadores no utilizaron una variedad isogénica no modificada genéticamente en los grupos control, pero aceptan los resultados de seguridad en estudios con esta misma debilidad metodológica.

También aceptan como prueba de la seguridad de los OMG varios estudios en los que no se dice cuántos animales se han utilizado,[6] lo que supone que resulte imposible analizar las estadísticas para comprobar si los resultados son estadísticamente significativos (y quieren decir algo, por lo tanto).

Otros estudios aceptados por Snell et al. como prueba de la seguridad de los OMG incluyen algunos con grupos tan reducidos (de seis animales, por ejemplo) que no es posible extraer conclusiones de sus resultados.[11]

Resulta instructivo recordar que los críticos del estudio de Séralini de 2012[1] afirmaban que sus grupos de 10 animales de cada sexo por grupo era demasiado pequeño para poder extraer conclusiones.[20] Aunque esta última aseveración sería incorrecta según las normas de la Organización para el Desarrollo y la Cooperación Económica para los estudios de toxicidad crónica, que exigen que se analice la química en sangre y en orina de 10 animales de cada sexo por grupo, es evidente que ensayos que utilicen muestras de tan sólo 6 animales por grupo no pueden ser utilizados para asegurar la seguridad de los alimentos MG.

Debido a este doble rasero, la revisión de Snell et al. tiene un sesgo inaceptable y no pueden extraerse conclusiones de ella.

Falta de estudios posteriores a ensayos rusos a largo plazo

Algunos investigadores rusos observaron resultados preocupantes en2 estudios a largo plazo multigeneracionales, pero no se han realizado nuevos estudios para verificar o desestimar estos datos. Por el contrario, al menos uno de los trabajos de investigación fue silenciado deliberadamente.

Nos referimos a un estudio multigeneracional en ratas de la investigadora Irina Ermakova. En el estudio se observó una disminución de la fertilidad, menor aumento de peso e incremento de la mortalidad de las crías en grupos de ratas alimentadas con soja transgénica tolerante al Roundup.[22],[23]

A Ermakova no se le dio una oportunidad para publicar sus resultados completos en una revista internacional. En vez de ello, su trabajo fue sometido a un proceso de revisión engañoso y tremendamente irregular por el editor de la revista Nature Biotechnology. Recibió una prueba ficticia de lo que ella entendió que iba a ser el texto de su artículo, completo con su pie de autor.[24]Sin embargo, el artículo finalmente publicado era muy diferente: consistía en un duro ataque a su trabajo de cuatro críticos pro-ingeniería genética.

La revista no desvelaba los conflictos de interés de los críticos, por su vinculación con la industria de los cultivos MG.[25]Además, Ermakova no tuvo conocimiento de las críticas antes de la publicación del artículo, por lo que no tuvo la oportunidad de defenderse en el mismo número de la revista.[26]

El trato a Ermakova por parte del editor de Nature Biotechnology y de los cuatro científicos pro-ingeniería genética fue condenado por otros científicos[27] y por los medios de comunicación.[28],[29],[30]

Harvey Marcovitch, director de la Comisión de Ética de Publicaciones (Committee on Publication Ethics, COPE), que establece normas éticas para las revistas académicas, comentó al respecto: “Nunca me había encontrado con este tipo de publicación”. , declarando que al leer el texto le llamaron la atención “algunas cosas sorprendentes”: No quiso especular sobre lo que había pasado exactamente: “O bien el editor estaba ensayando una nueva forma de experimentación, en la que no todo salió como estaba previsto, o bien se produjo efectivamente una conspiración, o como quiera que queramos llamarlo".[28]

No obstante, el editor de la revista siguió en su puesto y a Ermakova se le privó de cualquier oportunidad de publicar su trabajo en una revista internacional.

En otro experimento del que se tuvo noticia únicamente a través de los medios de comunicación de Rusia y que no fue publicado en una revista con revisión por pares, el biólogo ruso Alexey V. Surov y su equipo alimentaron a tres generaciones de hámster con diferentes dietas (una sin soja, otra con soja no modificada genéticamente, otra con soja MG y la última con cantidades mayores de soja MG). En la tercera generación las crías del cuarto grupo padecieron un índice de mortalidad muy elevado y una mayoría de los adultos perdió la capacidad reproductora.[31]

No es posible juzgar la calidad de los estudios de Ermakova ni de Surov porque ninguno de los2 ha sido publicado en su totalidad en una revista internacional. Ambos estudios deberían repetirse para confirmar o refutar los resultados observados.

Conclusión: 

Se han realizado muy pocos estudios a largo plazo y en profundidad sobre los alimentos MG y los resultados de varios de ellos han evidenciado efectos tóxicos. Una revisión de Snell et al. que pretendería presentar estudios a largo plazo que demuestran seguridad a largo plazo es engañosa, y utiliza un doble rasero para desestimar los resultados que evidencian daños, mientras que acepta sin cuestionar los que indican seguridad. Un estudio ruso a largo plazo que obtuvo resultados preocupantes fue silenciado y no ha sido verificado mediante estudios posteriores.

No existe evidencia alguna de que la ingesta de alimentos MG comercializados sea segura a largo plazo, y disponemos en cambio de cierta evidencia de que no lo es.

Referencias: 

1. Séralini GE, Clair E, Mesnage R, et al. [RETRACTADO:] Long term toxicity of a Roundup herbicide and a Roundup-tolerant genetically modified maize. Food Chem Toxicol. 2012;50:4221–4231.

2. Haut Conseil des Biotechnologies Comité Scientifique (France). Avis en réponse à la saisine du 24 septembre 2012 relative à l’article de Séralini et al (Food and Chemical Toxicology, 2012). 2012. Disponible en:: http://bit.ly/ZODCdn.

3. ANSES (French Agency for Food Environmental and Occupational Health & Safety). Opinion concerning an analysis of the study by Séralini et al. (2012) “Long term toxicity of a ROUNDUP herbicide and a ROUNDUP-tolerant genetically modified maize.” 2012. Disponible en:: http://www.anses.fr/sites/default/files/files/BIOT2012sa0227EN.pdf.

4. ANSES (French Agency for Food Environmental and Occupational Health & Safety). ANSES highlights the weaknesses of the study by Séralini et al., but recommends new research on the long-term effects of GMOs. 2012. Disponible en:: http://www.anses.fr/en/content/anses-highlights-weaknesses-study-s%C3%A9ralini-et-al-recommends-new-research-long-term-effects.

5. Malatesta M. A long-term study on female mice fed on a genetically modified soybean: effects on liver ageing. Histochem Cell Biol. 2008;130:967–977.

6. Sakamoto Y, Tada Y, Fukumori N, et al. [A 104-week feeding study of genetically modified soybeans in F344 rats]. Shokuhin Eiseigaku Zasshi J Food Hyg Soc Jpn. 2008;49:272–82.

7. Snell C, Aude B, Bergé J, et al. Assessment of the health impact of GM plant diets in long-term and multigenerational animal feeding trials: A literature review. Food Chem Toxicol. 2012;50:1134–48.

8. Brake J, Faust MA, Stein J. Evaluation of transgenic event Bt11 hybrid corn in broiler chickens. Poult Sci. 2003;82:551–9.

9. Steinke K, Guertler P, Paul V, et al. Effects of long-term feeding of genetically modified corn (event MON810) on the performance of lactating dairy cows. J Anim Physiol Anim Nutr Berl. 2010;94:e185–93. doi:10.1111/j.1439-0396.2010.01003.x.

10. Sissener NH, Sanden M, Bakke AM, Krogdahl A, Hemre GI. A long term trial with Atlantic salmon (Salmo salar L.) fed genetically modified soy; focusing general health and performance before, during and after the parr–smolt transformation. Aquaculture. 2009;2009:108–117.

11. Flachowsky G, Aulrich K, Böhme H, Halle I. Studies on feeds from genetically modified plants (GMP) – Contributions to nutritional and safety assessment. Anim Feed Sci Technol. 2007;133:2–30.

12. Kilic A, Akay MT. A three generation study with genetically modified Bt corn in rats: Biochemical and histopathological investigation. Food Chem Toxicol. 2008;46:1164–70. doi:10.1016/j.fct.2007.11.016.

13. Malatesta M, Biggiogera M, Manuali E, Rocchi MBL, Baldelli B, Gazzanelli G. Fine structural analyses of pancreatic acinar cell nuclei from mice fed on genetically modified soybean. Eur J Histochem. 2003;47:385–388.

14. Malatesta M, Caporaloni C, Gavaudan S, et al. Ultrastructural morphometrical and immunocytochemical analyses of hepatocyte nuclei from mice fed on genetically modified soybean. Cell Struct Funct. 2002;27:173–80.

15. Vecchio L, Cisterna B, Malatesta M, Martin TE, Biggiogera M. Ultrastructural analysis of testes from mice fed on genetically modified soybean. Eur J Histochem. 2004;48:448–54.

16. Waltz E. Under wraps – Are the crop industry’s strong-arm tactics and close-fisted attitude to sharing seeds holding back independent research and undermining public acceptance of transgenic crops? Nat Biotechnol. 2009;27(10):880–882. doi:10.1038/nbt1009-880.

17. Williams AL, DeSesso JM. Genetically-modified soybeans: A critical evaluation of studies addressing potential changes associated with ingestion; Abstract 1154, Poster Board 424, Safety Concerns of Food and Natural Products. 2010. Disponible en:: http://www.exponent.com/files/Uploads/Documents/news%20and%20features/SOT%20Presentation%20Handout_draft.pdf.

18. Williams AL, Watson RE, DeSesso JM. Developmental and reproductive outcomes in humans and animals after glyphosate exposure: A critical analysis. J Toxicol Environ Health Part B. 2012;15:39–96.

19. Williams AL, DeSesso JM. Genetically-modified soybeans: A critical evaluation of studies addressing potential changes associated with ingestion; Abstract 1154. The Toxicologist. 2010;114:246.

20. GMOSéralini.org. Crítica: Séralini utilizó un número de animales demasiado pequeño para sacar conclusiones. 2013. Disponible en:: http://www.gmoSéralini.org/critica-Séralini-utilizo-un-numero-de-animales-demasiado-pequeno-para-sacar-conclusiones/.

21. Organisation for Economic Cooperation and Development (OECD). OECD guideline no. 452 for the testing of chemicals: Chronic toxicity studies: Adopted 7 September 2009. 2009. Disponible en:: http://bit.ly/LxJT1Z.

22. Ermakova I. Genetically modified soy leads to the decrease of weight and high mortality of rat pups of the first generation. Preliminary studies. Ecosinform. 2006;1:4–9.

23. Ermakova I. [Influence of soy with gene EPSPS CP4 on the physiological state and reproductive function of rats in the first two generations]. Contemp Probl Sci Educ. 2009;5:15–20.

24. Nature Biotechnology. Supplementary materials 1: Email correspondence between Nature Biotechnology and Irina Ermakova; and Supplementary materials 2: Galley proof for Irina Ermakova. 2007. Disponible en:: http://www.nature.com/nbt/journal/v25/n12/extref/nbt1207-1359-S1.pdf.

25. Marshall A. GM soybeans and health safety – a controversy reexamined. Nat Biotechnol. 2007;25:981–987.

26. Ermakova IV. GM soybeans – revisiting a controversial format. Nat Biotechnol. 2007;25:1351–1360.

27. Ermakova I, John B, Ho MW, et al. Letters to the editor. Nat Biotechnol. 2007;25:1351–1360.

28. Fischer R. The excommunication of a heretic. WOZ. http://www.gmwatch.org/latest-listing/46-2007/5861-the-excommunication-of-a-heretic. Publicado el 13 de noviembre, 2007.

29. Latham J, Wilson A. What is Nature Biotechnology good for? Indep Sci News. 2007. Disponible en:: http://independentsciencenews.org/health/nature-biotechnology/.

30. John B. Journal editor admits involvement in Ermakova “set-up.” GM-Free Cymru. 2007. Disponible en:: http://www.gmfreecymru.org/pivotal_papers/involvement_ermakova.htm.

31. Domnitskaya M. Russia says genetically modified foods are harmful. Voice of Russia. http://english.ruvr.ru/2010/04/16/6524765.html. Publicado el 16 de Abril, 2010.

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