¿Como saber si un producto es transgénico o no?

Aunque en España el único transgénico que se cultiva es el maíz MON810, hay otros transgénicos cuya importación y comercialización está autorizada. Estos productos sólo pueden derivar del maíz, la soja, la colza, la remolacha azucarera y el algodón (poco habitual en alimentación humana). No es posible, en ningún caso, comprar, por ejemplo, un tomate o una manzana transgénicos en un establecimiento europeo. No existe ningún animal transgénico que se comercialice en la Unión Europea (no existen pollos ni cerdos transgénicos). Cualquier producto vegetal en cuya lista de ingredientes no aparezca ninguna de las cinco especies anteriormente mencionadas, o cualquier producto fresco sin lista de ingredientes, se puede considerar automáticamente libre de OMG.

En los productos elaborados cuyos ingredientes sí que incluyan maíz, soja, colza, remolacha azucarera, algodón o sus derivados*, es necesario tener en cuenta la regla del 0,9%. Si alguno de estos ingredientes contiene más de un 0,9% de OMG, es obligatorio que se indique en la etiqueta. Pongamos por ejemplo un producto procesado que tiene entre sus ingredientes lecitina de soja, un derivado de la soja. Si más de un 0,9% de la lecitina de soja empleada es transgénica, entonces la etiqueta deberá indicarlo claramente. Si simplemente pone “lecitina de soja”, sin ninguna otra indicación, puede ser que no contenga soja transgénica, o que la contenga en un porcentaje inferior al 0,9%.

Resulta poco frecuente encontrar productos con este tipo de etiquetas en la mayoría de supermercados, ya que el rechazo generalizado de los consumidores ha llevado a los distribuidores a retirarlos de sus estanterías.

En el caso de la agricultura ecológica, está prohibida la utilización de transgénicos, tanto en productos vegetales como en alimentación animal.

[Cuadro sobre derivados del maíz, soja, etc]

Existen dos casos especiales, en los que el etiquetado no es necesario::
Los establecimientos de restauración colectiva (comedores escolares, hospitales, restaurantes, cafeterías...) no tienen la obligación de informar sobre si utilizan o no productos modificados genéticamente en sus menús.
En España, aunque la mayoría de animales son alimentados con piensos que contienen transgénicos, no se requiere que productos como carne, leche o huevos incluyan un etiquetado especial, ya que los animales de los que proceden no son transgénicos. En otros países como Alemania o Austria esta información se considera relevante, por lo que existe un etiquetado voluntario que marca aquellos productos que provienen de animales alimentados sin OMG.

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