¿Qué usos tienen los transgénicos?

Los transgénicos pueden utilizarse en lo que se conoce como sistemas confinados o no confinados. Un sistema confinado es aquel que no da lugar a una liberación intencionada al medio de OMG. En un sistema no confinado, se liberan en un ecosistema organismos modificados que pueden reproducirse e interactuar con otros organismos vivos.

El uso confinado de OMG no suele plantear controversias, siempre que se pueda asegurar que no va a haber “escapes”. Algunos ejemplos de este tipo de aplicaciones incluyen métodos de diagnóstico de enfermedades o producción de fármacos. En investigación básica, la ingeniería genética supone una importante herramienta para conocer el funcionamiento de los genes y otras dinámicas dentro de la célula. Incluso en el caso de que, en unos años, se descubriera que se ha cometido un error al utilizar este tipo de tecnología, el control de daños sería similar al que se requiere cuando se necesita retirar del mercado una sustancia química nociva. En la mayoría de los casos, se considera que las ventajas superan a los inconvenientes.

El uso no confinado de OMG sí plantea un debate mayor. Al liberarse en el medio un OMG puede interactuar con otros organismos, de su misma especie y de otras. En la actualidad, no conocemos buena parte de las relaciones que tienen lugar entre los distintos elementos de los ecosistemas, ni los mecanismos que rigen estas relaciones. Una vez que un OMG es liberado en el ambiente, es posible que no seamos capaces de retirarlo nunca, ya que es capaz de reproducirse y de transmitir sus transgenes a otros organismos. Por ejemplo, en zonas cultivadas con colza transgénica, se ha observado que la modificación se había transmitido a ejemplares de colza silvestre en la zona, que se reproducían libremente.

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