Mito 3.5: Quienes sostienen que los alimentos MG no son seguros están utilizando selectivamente los datos, puesto que muchos estudios demuestran su seguridad

Mito: Quienes sostienen que los alimentos MG no son seguros están utilizando selectivamente los datos, puesto que muchos estudios demuestran su seguridad

Realidad: Es más probable que los estudios que sostienen que los cultivos MG son seguros estén vinculados a la industria y que en consecuencia sean sesgados

El mito en unas líneas: 

Los defensores de la ingeniería genética afirman que quienes sostienen que los alimentos MG no son seguros están utilizando selectivamente los datos, puesto que muchos otros estudios demuestran su seguridad.

Pero dos revisiones exhaustivas de la bibliografía científica ponen en evidencia que los estudios vinculados a la industria tienden a concluir que el alimento MG sometido a prueba es seguro, mientras que es más probable que los estudios independientes planteen cuestiones preocupantes.

Los resultados de una revisión exhaustiva de estudios sobre riesgos para la salud y valor nutricional de los cultivos MG indican que si un científico vinculado a la industria participa en un estudio de un OMG, éste invariablemente concluirá que el OMG no presenta ningún problema.

Esta utilización de la ciencia en defensa de la industria ha sido extensamente documentada para otros productos, como el tabaco y los fármacos.

El sesgo de los estudios sobre seguridad de productos peligrosos patrocinados por o vinculados a la industria está extensamente documentado. Cada vez que se comparan los estudios vinculados a la industria con estudios de la bibliografía científica independiente (no vinculada a la industria) sobre el mismo producto, se llega al mismo veredicto: es más probable que los estudios de la industria lleguen a la conclusión de que el producto es seguro.

El ejemplo más conocido son los estudios de la industria del tabaco, que lograron retrasar la regulación de este producto durante décadas, fabricando dudas y controversia sobre los efectos negativos para la salud de fumar y de ser un fumador pasivo.[1] También se ha demostrado que es más probable que los estudios patrocinados por la industria farmacéutica y de telefonía móvil ofrezcan una imagen favorable de sus productos que los no-financiados por la industria.[2],[3],[4]

El caso de los cultivos MG no es diferente. Algunas revisiones de la bibliografía científica sobre riesgos para la salud de los alimentos MG demuestran que es más probable que los estudios vinculados a la industria concluyan que es seguro el alimento MG sometido a prueba, mientras que hay más probabilidades de que los estudios independientes planteen cuestiones preocupantes.

  • Según una revisión de 94 estudios publicados sobre riesgos para la salud y valor nutricional de los cultivos MG, era mucho más probable que éstos llegasen a una conclusión favorable cuando los autores tenían alguna relación con la industria de la ingeniería genética que cuando éstos eran independientes. En los estudios donde existía este tipo de conflicto de interés, el 100% (41 de un total de 41) llegaban a una conclusión favorable sobre la seguridad del OMG. Los 53 artículos restantes, en los que ninguno de los autores tenía lazos profesionales con la industria de los transgénicos, estaban divididos: 39 concluían que el producto era seguro; 12 observaban problemas y 2 llegaban a conclusiones neutras.[5] La diferencia era muy significativa estadísticamente: la probabilidad de que esto ocurriera por casualidad era menor al 1 por 1000. Este resultado sugiere que si un científico de la industria participa en un estudio sobre un OMG, las conclusiones de éste serán invariablemente favorables a dicho producto.

  • Una revisión bibliográfica de estudios de seguridad de los alimentos MG revelaba aproximadamente el mismo número de grupos de investigación que sugieren que los alimentos MG son seguros y que plantean cuestiones preocupantes. Sin embargo, una mayoría de los estudios que concluyen que los alimentos MG son tan nutritivos y seguros como sus equivalentes no modificados genéticamente fueron realizados por las propias compañías responsables del desarrollo de OMG o por científicos asociados a las mismas.[6]

A pesar de que los estudios vinculados a la industria tienen un sesgo a favor de la seguridad, la autorización de cultivos MG se basa exclusivamente en estudios de la industria.

En un estudio de 94 artículos seleccionados con criterios objetivos, se observó que la existencia de conflictos de interés financieros o profesionales se asociaba a resultados que arrojaban una luz favorable sobre los productos modificados genéticamente”.

-Johan Diels, CBQF/Escola Superior de Biotecnologia da Universidade Católica Portuguesa, Portugal, et al.[5]

Conclusión: 

Una revisión exhaustiva de la bibliografía científica sobre riesgos para la salud y sobre valor nutricional de los alimentos MG reveló que era más probable que los estudios cuyos autores tenían un conflicto financiero o profesional con la industria de la ingeniería genética concluyesen que un OMG era tan seguro y nutritivo como el alimento no modificado genéticamente sometido a prueba.

Referencias: 

1. Michaels D. Doubt is Their Product: How Industry’s Assault on Science Threatens Your Health. Oxford University Press; 2008.

2. Lexchin J, Bero LA, Djulbegovic B, Clark O. Pharmaceutical industry sponsorship and research outcome and quality: systematic review. Br Med J. 2003;326:1167. doi:10.1136/bmj.326.7400.1167.

3. Baker CB, Johnsrud MT, Crismon ML, Rosenheck RA, Woods SW. Quantitative analysis of sponsorship bias in economic studies of antidepressants. Br J Psychiatry. 2003;183:498–506.

4. Huss A, Egger M, Hug K, Huweiler-Müntener K, Röösli M. Source of funding and results of studies of health effects of mobile phone use: Systematic review of experimental studies. Environ Health Perspect. 2007;115:1–4.

5. Diels J, Cunha M, Manaia C, Sabugosa-Madeira B, Silva M. Association of financial or professional conflict of interest to research outcomes on health risks or nutritional assessment studies of genetically modified products. Food Policy. 2011;36:197–203.

6. Domingo JL, Bordonaba JG. A literature review on the safety assessment of genetically modified plants. Env Int. 2011;37:734–742.

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