Mito 3.8: Los cultivos insecticidas Bt transgénicos sólo dañan a los insectos y son inofensivos para los animales y las personas

Mito: Los cultivos insecticidas Bt transgénicos solo dañan a los insectos y son inofensivos para los animales y las personas

Realidad: Los cultivos transgénicos Bt insecticidas tienen riesgos para las personas y para los animales que los consumen

El mito en unas líneas: 

Muchos cultivos MG han sido modificados para producir una toxina insecticida Bt. Las autoridades reguladoras han aprobado los cultivos Bt dando por supuesto que la toxina insecticida que contienen es la misma que la producida de forma natural por la bacteria del suelo Bacillus thuringiensis.

El Bt natural se utiliza como insecticida en agricultura ecológica y en agricultura convencional (química), y se afirma que tiene un largo historial de utilización segura y que solo afecta a determinados tipos de insectos. Las autoridades reguladoras dan por supuesto que los cultivos transgénicos Bt también deberán ser inofensivos para el ser humano y para otros mamíferos.

Pero esta presunción es incorrecta. La toxina Bt natural es diferente de las toxinas Bt producidas en los cultivos MG y se comporta de forma distinta en el entorno. Las plantas transgénicas Bt expresan el pesticida en todas sus células durante todo su ciclo vital, de modo que el propio cultivo se convierte en un pesticida. Por otra parte, la versión natural del Bt tampoco ha formado parte nunca de la dieta humana, y no puede pretenderse que tenga un largo historial de utilización segura.

Los experimentos de alimentación animal con cultivos transgénicos Bt han revelado efectos tóxicos y en un ensayo de laboratorio se observaron efectos tóxicos en células humanas sometidas a una prueba in vitro . Las toxinas Bt y el polen y los residuos de los cultivos Bt tienen efectos tóxicos sobre organismos beneficiosos y sobre la fauna no-diana.

En contra de lo que afirman la industria de la ingeniería genética y las autoridades reguladoras, la toxina Bt no se descompone de forma fiable en el aparato digestivo. Se han observado toxinas Bt circulando en la sangre de mujeres embarazadas y en el suministro sanguíneo al feto.

Las autorizaciones de liberación de cultivos transgénicos Bt se han otorgado en todo el mundo basándose en presunciones falsas y en experimentos diseñados e interpretados deficientemente.

El Bacillus thuringiensis (Bt) es una bacteria natural del suelo que produce un complejo proteico denominado toxina Bt. Algunos tipos de toxinas Bt poseen propiedades insecticidas selectivas, es decir son capaces de aniquilar a determinadas plagas de los cultivos, como algunas orugas. Por ello, esta toxina ha sido utilizada durante décadas como insecticida en la agricultura ecológica y la convencional basada en productos químicos. Los ingenieros genéticos han incorporado la toxina Bt a los cultivos MG para que produzcan sus propios insecticidas.

Las autoridades reguladoras han aprobado los cultivos transgénicos Bt basándose en gran medida en la presunción de que la toxina transgénica Bt es la misma que la natural, que afirman tiene un historial de utilización segura. Concluyen que los cultivos MG modificados para producir la proteína insecticida Bt deberán asimismo ser seguros. Sin embargo, esta presunción y conclusión son incorrectas.

La toxina Bt producida por las plantas MG no es la misma que la toxina natural Bt

La toxina Bt producida por las plantas transgénicas Bt es diferente de la natural, tanto en lo que se refiere a estructura como a su modo de acción.[1] Estructuralmente, existe al menos una diferencia del 40% entre la toxina del maíz Bt-176 (comercializado hace años en la UE y ahora retirado del mercado) y la toxina Bt natural.[2] En su revisión del maíz transgénico MON 810 comercializado por Monsanto, la Agencia de Protección Ambiental de EEUU (Environmental Protecion Agency, EPA) afirmaba que la planta producía una versión “truncada” de la proteína -es decir, una forma mucho más corta de la proteína, diferente de la natural.[3]

Este tipo de cambios en una proteína pueden significar que sus efectos ambientales y sobre la salud son muy diferentes. En primer lugar, la toxina transgénica Bt pierde su selectividad y puede matar a insectos no-diana, incluyendo a predadores beneficiosos. Segundo, la toxina transgénica Bt puede tener impactos negativos imprevistos sobre la salud de las personas o de los animales que ingieren un cultivo que la contenga. Dicha proteína puede resultar más tóxica o alergénica que su forma natural.

Incluso cambios minúsculos en una proteína puede cambiar completamente sus propiedades. Por ejemplo, mediante el cambio de un gen que hace que la planta produzca una proteína que difiere de la natural en solo dos aminoácidos, la soja puede ser modificada genéticamente para tolerar un herbicida que normalmente la aniquilaría.[4] Como señalaban algunos investigadores del Centre for Integrated Research in Biosafety de Nueva Zelanda en un escrito a la autoridad reguladora de Australia y Nueva Zelanda (FSANZ) sobre la evaluación de esta soja,[5] un cambio de incluso un solo aminoácido puede modificar radicalmente las propiedades de las proteínas”, lo que a su vez puede provocar cambios en el comportamiento de la planta.[6],[7]

En algunos casos ni siquiera es necesario un cambio de un aminoácido para alterar las características de una proteína. Diferencias en la secuencia de las unidades básicas de ADN de un gen pueden modificar las propiedades de la proteína resultante sin alterar la secuencia del amino ácido.[8] Meros cambios en la estructura tridimensional de una proteína pueden convertir una proteína inocua en una toxina,[9],[10] como ha demostrado el prión causante del "mal de las vacas locas", la encefalopatía espongiforme bovina, EEB.[11]

La toxina Bt natural también tiene una forma de actuar muy diferente de la producida en plantas MG La toxina Bt natural no es una toxina, sino una protoxina. Esto significa que sólo se vuelve tóxica en determinadas condiciones, como cuando se incorpora a una disolución y es descompuesta por las enzimas en el aparato digestivo del insecto que la ingiere.

En el medio ambiente la toxina Bt natural se descompone rápidamente a la luz del día al poco tiempo de su aplicación, por lo que es improbable que pase a los animales o a las personas que consumen el cultivo. Por el contrario, en los cultivos transgénicos Bt la toxina insecticida está presente en cada una de las células de la planta en su versión pre-activada.[1],[12] La propia planta se convierte en un pesticida, y los animales y las personas que comen dicha planta están ingiriendo un pesticida.

La toxina Bt no solo afecta a los insectos plaga

Los defensores de los OMG afirman que la toxina Bt incorporada mediante ingeniería genética a los cultivos transgénicos Bt sólo afecta a las plagas y es inocua para los mamíferos, incluidas las personas y los animales que consumen el cultivo.[13] Todas las autorizaciones de liberación de cultivos transgénicos Bt se basan en esta presunción, y ningún organismo regulador ha exigido nunca que se lleven a cabo estudios de toxicidad para el ser humano.

Sin embargo, estas presunciones sobre la seguridad de los cultivos transgénicos Bt están siendo cuestionadas constantemente por nuevas evidencias.

Un estudio in vitro (ensayo de laboratorio que no se realiza con animales o seres humanos vivos) reveló que las toxinas Bt transgénicas era tóxicas para las células humanas. Un tipo de toxina Bt mataba las células humanas, aunque a la dosis relativamente alta de 100 partes por millón. Estos resultados pusieron de manifiesto que la toxina transgénica Bt no es específica de los insectos plaga y sí afecta a las células humanas, contrariamente a lo que sostienen el lobby de la ingeniería genética y las autoridades reguladoras.[14]

Es posible que los estudios in vitro no reflejen con exactitud lo que ocurre en un ser humano o en un animal vivo que ingiere cultivos transgénicos Bt, de manera que estos deberán ser seguidos por estudios in vivo con animales vivos, y posteriormente con seres humanos. Resulta inaceptable sin embargo que las toxinas Bt ni siquiera fuesen sometidas a pruebas in vitro básicas y baratas antes de ser introducidas en el suministro alimentario y de piensos.

Se han realizado algunos estudios de alimentación en mamíferos con cultivos transgénicos Bt que han observado efectos adversos como:

  • Efectos tóxicos o indicios de toxicidad en el intestino delgado, hígado, riñones, bazo y páncreas[15],[16],[17],[18],[19]

  • Alteraciones del funcionamiento del sistema digestivo[17],[19]

  • Aumento o descenso del peso en comparación con el grupo control[15],[20]

  • Daños a los órganos reproductivos masculinos[19]

  • Alteraciones de la bioquímica en sangre[20]

  • Alteraciones del sistema inmunitario[21]

En ensayos de laboratorio con ratones se observó que la toxina transgénica Bt produce una respuesta inmunitaria muy potente cuando se administra por vía intragástrica al estómago (un método considerado similar a la exposición dietética en el ser humano) o se inyecta en el abdomen (inmunización intraperitoneal).[22],[23] Se ha observado también que la toxina Bt se adhiere a la superficie de la mucosa del intestino delgado de los ratones, un efecto que podría provocar cambios en el estado fisiológico del intestino.[24] La toxina Bt aumentaba asimismo la respuesta inmunitaria de los ratones a otras sustancias.[25]

Se ha observado que los cultivos transgénicos Bt y las toxinas Bt que estos producen tienen efectos tóxicos sobre las mariposas y otros insectos no-diana,[26],[27],[28] sobre predadores de las plagas beneficiosos,[29],[30],[31],[32],[33],[34] sobre las abejas,[35] sobre organismos acuáticos,[36],[37] y sobre organismos del suelo beneficiosos[38](ver Mitos 2.3 y 5.3)

Los efectos tóxicos asociados a los cultivos transgénicos Bt pueden ser debidos a una o varias de las siguientes causas:

  • La propia toxina Bt producida en el cultivo MG

  • Nuevas toxinas producidas en el cultivo Bt debido al proceso de modificación genética, y/o

  • Residuos de herbicidas o de insecticidas químicos utilizados en el cultivo Bt. Muchos cultivos Bt tienen también rasgos de tolerancia a herbicidas,[39] lo que hace probable que se observen residuos de herbicidas en los mismos.

Para identificar qué factores son responsables de un posible trastorno sería necesario llevar a cabo investigaciones toxicológicas en profundidad.

La toxina Bt podría no ser descompuesta en el sistema digestivo

Los defensores de los OMG sostienen que la proteína insecticida de la toxina Bt procedente de plantas MG se descompone en el aparato digestivo, de manera que no puede incorporarse a la sangre o a los tejidos orgánicos, provocando efectos tóxicos más allá del sistema digestivo. Pero varios estudios han demostrado que esta afirmación es falsa.

  • Un estudio en vacas reveló que las toxinas Bt del maíz transgénico MON810 no se descomponían totalmente en el aparato digestivo.[40]

  • En un estudio que simulaba la digestión humana se observó que la toxina Bt era muy resistente a la descomposición en condiciones realistas de acidez estomacal, y que seguía produciendo una respuesta inmunitaria.[41]

  • Un examen llevado a cabo en Canadá reveló la presencia de toxina Bt circulando en la sangre de mujeres embarazadas y no embarazadas y en el suministro sanguíneo al feto.[42],[43]Se desconoce si la toxina Bt provenía de cultivos MG o de otra fuente. Pero independientemente de su procedencia, es evidente que no se descomponía totalmente en el aparato digestivo.

¿Hasta qué punto son selectivas las toxinas Bt de los cultivos transgénicos?

Monsanto sostiene que las toxinas Bt afectan únicamente a determinados tipos de insectos y que no son tóxicas para los mamíferos, incluyendo el ser humano.[44] Sin embargo, se ha observado que las toxinas Bt tienen efectos tóxicos en organismos no-diana además de en los insectos plaga, incluyendo en mamíferos.

Por ejemplo, en un estudio se observó que las toxinas Bt eran tóxicas para la sangre de los ratones.[45] El estudio no era un ensayo de alimentación con cultivos Bt, de manera que los resultados no nos dicen si este tipo de cultivos es tóxico para la sangre de los ratones. En su lugar, en el experimento se administró a los ratones toxinas Bt en forma de cristales de esporas que contenían una toxina individual Bt Cry1Aa, Cry1Ab, CryAAc o Cry2A procedente de bacterias Bt modificadas genéticamente. Existen diversos cultivos transgénicos Bt modificados para expresar estas toxinas. Las toxinas Bt provocaron la rotura de los glóbulos rojos de la sangre de los ratones, aunque fueron administradas a dosis elevadas.[45]

Esto resulta preocupante, porque las toxinas Bt ejercen sus efectos tóxicos de forma similar en las plagas diana, rompiendo las células del aparato gastrointestinal y provocando la muerte del insecto por inanición o por septicemia, debido a que el contenido del aparato digestivo, incluyendo bacterias patógenas, pasa al organismo. Este estudio demostró que la presunción de que las toxinas Bt no son tóxicas para los mamíferos es cuestionable, puesto que las toxinas Bt en forma de cristales de esporas de bacterias modificadas genéticamente eran tóxicos para la sangre de los ratones, una especie que pertenece a la clase de los mamíferos.[45]

Toda una serie de factores externos pueden influir asimismo en la selectividad y toxicidad de las toxinas Bt. Entre dichos factores cabe citar la interacción con agentes infecciosos, nematodos (gusanos redondos, muchos de los cuales son parásitos), bacterias gastrointestinales y otras toxinas Bt.[46]

Ni siquiera puede darse por supuesto que la toxina Bt natural utilizada en preparados insecticidas sea segura para quienes la están aplicando o para quienes están expuestos a la misma inmediatamente después de ser aplicada. Se ha observado que la exposición al Bt en trabajadores agrícolas ha provocado sensibilización alérgica cutánea y respuestas inmunitarias.[47] Un estudio de salud respiratoria reveló una respuesta inmunitaria a la toxina Bt en el suero sanguíneo del 23-29% de los trabajadores de invernaderos daneses.[48]

Un proceso defectuoso de evaluación para autorizar la liberación de cultivos Bt

Algunas de las pruebas de seguridad realizadas para respaldar la solicitud de autorización de cultivos Bt, como la investigación de sus propiedades alergénicas, nutricionales e inmunológicas no se llevan a cabo con la toxina Bt expresada en la planta MG. En su lugar, las pruebas se realizan con una toxina Bt subrogada que proviene de bacterias E. coli modificadas genéticamente,[49] pues a las compañías les resulta demasiado difícil y caro extraer suficiente toxina Bt del propio cultivo MG.

El problema de esta sustitución es que la proteína expresada en la planta será diferente en cuanto a estructura, configuración y estabilidad, de la expresada en una bacteria. Por ello, no es científicamente válido sacar conclusiones sobre la seguridad o digestibilidad de una proteína de una planta MG basándose en experimentos con una proteína producida en bacterias E. coli, incluso si el mismo gen codifica ambas proteínas.[49]

Este fallo fundamental en el proceso de evaluación podría corregirse en parte mediante estudios a largo plazo de alimentación animal con la planta MG entera, que contendría la verdadera proteína que la gente y los animales ingieren. Las pruebas de alimentación animal de 90 días realizadas normalmente por las compañías que desarrollan los productos MG no son suficientemente largas para poder identificar todo el abanico de posibles efectos de los cultivos MG, pero incluso estudios de tan corta duración y menores llevados a cabo por la industria y por científicos independientes han revelado efectos preocupantes para la salud.[15],[16],[1850],[19],[20] Lamentablemente, estos efectos normalmente se desestiman.

Otro de los problemas es que los ensayos de alimentación de 90 días requeridos en Europa para los cultivos con un solo rasgo MG no se exigen para los cultivos con caracteres MG combinados, muchos de los cuales incorporan multitud de rasgos Bt insecticidas. En vez de ello, las autoridades reguladoras evalúan la seguridad de un cultivo con rasgos combinados basándose en los ensayos de alimentación animal realizados por la compañía para las variedades con un solo rasgo cruzadas para obtener la variedad combinada. Este proceso carece de validez científica, puesto que el proceso de combinación de caracteres en el cultivo con rasgos combinados puede dar lugar a cambios no intencionados, y el contenido total de toxina Bt será superior que en los cultivos con un solo rasgo Bt.

Conclusión: 

Algunos estudios sobre los cultivos transgénicos Bt ponen en evidencia que la toxina Bt no es específica, afectando a un abanico muy pequeño de insectos plaga, sino que puede afectar a una variedad muy amplia de organismos no-diana. En conjunto, los estudios sobre cultivos transgénicos Bt y sobre la toxina Bt natural plantean la posibilidad de que ingerir cultivos MG que contengan la toxina Bt puede provocar efectos tóxicos a multitud de sistemas orgánicos, o reacciones alérgicas y/o sensibilizar a las personas a otras sustancias alimentarias.

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