Mito 4.1: El Roundup es un herbicida seguro, con baja toxicidad para los animales y para el ser humano

Mito: El Roundup es un herbicida seguro, con baja toxicidad para los animales y para el ser humano

Realidad: La seguridad a largo plazo del Roundup no ha sido nunca comprobada ni evaluada con fines reguladores, pero estudios independientes ponen de manifiesto que este herbicida es muy tóxico para los animales y para el ser humano

El mito en unas líneas: 

Las afirmaciones de que el Roundup es seguro son engañosas. Diversos estudios independientes ponen en evidencia que el glifosato, considerado el componente activo del Roundup, es un compuesto tóxico. Además del componente activo, l as formulaciones comerciales de herbicidas basadas en glifosato contienen otros ingredientes (coadyuvantes), y son más tóxicas que el glifosato por sí solo.

Entre los efectos tóxicos del glifosato y del Roundup cabe citar la alteración de los sistemas hormonales y la afección a bacterias beneficiosas del sistema digestivo, lesiones al ADN, toxicidad reproductiva y del desarrollo, defectos de nacimiento, cáncer y neurotoxicidad.

La seguridad a largo plazo del Roundup y de otros herbicidas de glifosato no ha sido nunca comprobada ni evaluada con fines reguladores. Únicamente se ha sometido a pruebas el glifosato. LLas pruebas realizadas por la industria solo con glifosato también han revelado efectos tóxicos, incluyendo defectos de nacimiento.

Los efectos del glifosato como disruptor endocrino son enormemente preocupantes, puesto que se manifiestan a dosis muy bajas y pueden provocar problemas de salud si la exposición es prolongada.

La industria de la ingeniería genética afirma que el glifosato no es tóxico para los animales ni para el ser humano, porque carecen de la ruta bioquímica del ácido siquímico presente en las plantas. Esto es falso, pues el glifosato afecta también a otras rutas presentes en los animales y en las personas.

Las afirmaciones de que el Roundup utilizado en los cultivos MG Roundup Ready sustituye a herbicidas más tóxicos son engañosas. La toxicidad del Roundup y del glifosato ha sido subestimada, y el fracaso de la tecnología Roundup Ready debido a la aparición de malezas resistentes a este producto ha obligado a los agricultores a utilizar mezclas de herbicidas para controlarlas. La industria ha respondido desarrollando cultivos MG tolerantes a otros herbicidas, posiblemente todavía más tóxicos, como el 2,4-D, un componente del Agente Naranja.

Fuentes vinculadas a la industria afirman que el Roundup, el herbicida utilizado en la mayoría de los cultivos MG, es seguro.[1] Pero estas afirmaciones se basan en estudios anticuados sobre el glifosato como componente aislado, en su mayor parte no publicados, encargados por los fabricantes para respaldar su solicitud de autorización para comercializar el herbicida. Las pruebas destinadas al proceso regulador se centran únicamente en el glifosato, dado que se supone que constituye el “componente activo” del Roundup.

El problema de realizar pruebas con el glifosato aisladamente es que los resultados de estudios del Roundup y de otras formulaciones comerciales de herbicidas de glifosato han revelado que éstas son mucho más tóxicas que el compuesto que se supone constituye el “componente activo” (glifosato) por sí solo. Esto es lógico, puesto que los ingredientes añadidos a las formulaciones comerciales del herbicida, denominados coadyuvantes, se agregan específicamente para incrementar la toxicidad del supuesto "componente activo" para las malezas.

Se ha observado que el glifosato aisladamente también es más tóxico de lo que afirman la industria y las autoridades reguladoras, basándose en los datos de los estudios de la propia industria.[2]

La toxicidad a largo plazo del Roundup y de otras formulaciones de herbicidas tal y como se venden y utilizan no ha sido nunca comprobada con fines reguladores antes de su comercialización. Las autoridades reguladoras tampoco han exigido que dichas formulaciones sean ensayadas a dosis bajas y realistas durante un periodo prolongado para verificar si son disruptores endocrinos (de las hormonas).

Los estudios de toxicidad de estas formulaciones tras su liberación en el mercado, y tras la exposición de millones de personas a estas sustancias, han tenido que ser realizados por científicos independientes. Los resultados resultan preocupantes. Entre los efectos tóxicos observados en estos estudios cabe citar la alteración de los sistemas hormonales, lesiones al ADN, toxicidad reproductiva y de desarrollo, malformaciones, cáncer y neurotoxicidad.

Estudios clave que ponen en evidencia los efectos tóxicos del glifosato y del Roundup

Algunos estudios in vitro en animales y en líneas de células humanas, así como estudios epidemiológicos y clínicos con seres humanos, han mostrado que el Roundup y el glifosato tienen efectos tóxicos graves. En muchos casos los efectos se observan a niveles de exposición realistas. Reseñamos al pie algunos de los resultados observados.

Los coadyuvantes presentes en el Roundup son tóxicos y aumentan la toxicidad del glifosato

Los componentes añadidos (coadyuvantes) al Roundup son tóxicos[3] y aumentan la toxicidad del glifosato, haciendo que pueda penetrar más fácilmente en las células vegetales y animales y que se encuentre más biodisponible. [4],[5],[6]

Los coadyuvantes están muy extendidos en el medio ambiente, por lo que es probable que animales y seres humanos estén expuestos a ellos. Por ejemplo, la vida media del POEA (21-42 días), un coadyuvante del Roundup, es mayor que la del glifosato aisladamente (7-14 días) en medios acuáticos. [7]

El Roundup es más tóxico que el glifosato

En un ensayo in vitro , 8 de los 9 pesticidas importantes cuya formulación completa fue sometida a prueba, incluyendo el Roundup, eran hasta 1000 veces más tóxicos para las células humanas que sus componentes activos aislados. Se ha observado que este incremento de toxicidad de la formulación completa comparado con el componente activo aislado es un principio general en toxicología de los pesticidas. [8]

Este principio ha sido confirmado por experimentos con mamíferos vivos. Un ensayo in vivo en cerdos mostró que el coadyuvante POEA y las formulaciones comerciales de herbicidas basadas en glifosato eran tóxicas y letales para los animales, mientras que el glifosato aisladamente no tenía estos efectos. [9] Y un ensayo in vivo en ratas puso en evidencia que el POEA y las formulaciones de Roundup que contienen POEA eran más tóxicas que el glifosato. [10]

Daños al ADN

Los herbicidas de glifosato alteraban los puntos de control del ciclo celular en embriones de erizos marinos, interfiriendo con los mecanismos de reparación del ADN. A partir de la primera división celular de estos embriones se observó una disfunción en el ciclo celular. [11],[12],[13],[14] Se sabe que el fallo de los mecanismos de control del ciclo celular puede provocar inestabilidad genómica y cáncer en el ser humano.

También se ha observado que el glifosato y su principal metabolito, el AMPA, provocan daños irreversibles en el ADN en células humanas in vitro y en ratones in vivo . [15 16] Este tipo de lesiones al ADN puede incrementar el riesgo de cáncer y de defectos de nacimiento. El AMPA dañaba el ADN de las células humanas in vitro a dosis de 2,5-7,5mM y provocaba roturas de cromosoma a 1,8mM. [16]

Un estudio in vitro mostraba que la radiación correspondiente a unos minutos de exposición solar amplificaba enormemente los daños del glifosato al ADN en células de mamíferos. El metabolito del glifosato AMPA resultó ser todavía más dañino, provocando efectos celulares tóxicos a partir de 0,5 ppb, una dosis baja ambientalmente relevante que puede darse en los ríos europeos e incluso en el agua para consumo humano. Los efectos eran aún mayores cuando se mezclaba el glifosato con otros pesticidas (el denominado "efecto cóctel"), incluyendo la atrazina. Los autores concluían que "los estándares de pesticidas de la Directiva de Calidad de las Aguas para Consumo Humano deberían ser re-evaluados de acuerdo con estos factores de riesgo, actualmente subestimados". [17]

El glifosato y el Roundup provocaban lesiones al ADN en células bucales humanas in vitro tras una sola exposición de 20 minutos a dosis muy inferiores a las utilizadas en agricultura. El Roundup era mucho más tóxico que el glifosato. El estudio demostró que las personas expuestas al Roundup mediante inhalación (como en los países productores de soja de Sudamérica) podrían, en principio, sufrir alteraciones del ADN. Tanto en el glifosato como en el Roundup, las lesiones al ADN se producían a concentraciones inferiores a las requeridas para provocar daños celulares, lo que sugiere que la alteración del ADN era ocasionada directamente por estas sustancias, en vez de ser un resultado indirecto de la toxicidad celular. [18]

El glifosato y el Roundup provocaban lesiones al ADN y a los cromosomas en la médula ósea de ratones in vivo y en células humanas in vitro . El Roundup era ligeramente más tóxico que el glifosato. [19]

El Roundup ocasionaba mutaciones en el ADN de moscas de la fruta.[20] El Roundup aumentaba la frecuencia de aductos de ADN (productos químicos carcinogénicos que se unen al ADN), que pueden indicar el inicio de un cáncer, en el hígado y los riñones de ratones. [21]

Se observaron lesiones genéticas en trabajadores de la soja expuestos a pesticidas, entre ellos herbicidas de glifosato, en Brasil. [22]

Los ecuatorianos expuestos a fumigaciones aéreas con herbicidas de glifosato presentaban un daño mayor al ADN en las células sanguíneas que un grupo control de población. Los investigadores descartaron el tabaco, el alcohol, los fármacos no recetados y el asbesto como posibles causas de la afección. Ninguno de los afectados había utilizado o estado expuesto a otros herbicidas o pesticidas cuando se tomaron las muestras. En este estudio se observaron también reacciones agudas de envenenamiento a la fumigación con herbicidas de glifosato, entre las que cabe citar dolores intestinales y vómitos, diarrea, fiebres, palpitaciones de corazón, dolores de cabeza, mareos, entumecimiento, insomnio, escozor en los ojos, visión borrosa, dificultades para respirar y erupciones cutáneas.[23]

Disruptores endocrinos (hormonales)

Los ensayos en animales y experimentos in vitro con células humanas indican que los herbicidas de glifosato y el glifosato aisladamente son disruptores endocrinos (EDC, por sus siglas en inglés). La alteración endocrina puede provocar cáncer, defectos de nacimiento y otros problemas reproductivos y de desarrollo.

El efecto disruptor endocrino del glifosato y de sus formulaciones comerciales es su efecto tóxico más preocupante. Esto se debe a que los EDC no funcionan como venenos normales, en los cuales a mayor dosis mayor toxicidad. En vez de ello, ejercen sus efectos a dosis muy bajas, y una exposición prolongada a este tipo de productos puede provocar trastornos graves de salud. [24] Los efectos de alteración endocrina se manifiestan a menudo en las dosis más bajas y no en las dosis más altas. [24],[25]

Cabe citar los siguientes resultados de estudios:

  • El herbicida de glifosato alteraba los niveles de hormonas en siluros hembra, disminuyendo la viabilidad de la puesta. El estudio concluía que este herbicida es dañino para la reproducción del siluro.[26] El Roundup alteraba la producción de la hormona esteroide progesterona en las células de ratones.[27] El herbicida de glifosato constituía un potente EDC en ratas, provocando perturbaciones en el desarrollo reproductivo tras la exposición a este producto durante la pubertad.[28]

  • En un experimento in vitro en células humanas, herbicidas de glifosato impedían la acción de los andrógenos, las hormonas masculinizadoras, a niveles hasta 800 veces inferiores del nivel de residuos permitido en algunos cultivos MG utilizados para alimentación animal en EEUU. Se observaron daños al ADN en células humanas tratadas con estos niveles de herbicidas de glifosato. Los herbicidas a base glifosato alteraban la formación y la acción de los estrógenos, las hormonas feminizadoras. Los primeros efectos tóxicos se observaron a la dosis baja de 5 ppm y la primera alteración endocrina a 0,5 ppm -800 veces inferior al nivel de 400 ppm autorizado para algunos piensos animales. [29]

  • A niveles ambientalmente relevantes de exposición (hasta una disolución del glifosato del 0,00023% de la formulación comercial), el herbicida Roundup provocaba la disregulación de numerosos genes en células de cáncer de pecho en ensayos in vitro en el laboratorio. De los 1.550 genes analizados, la expresión de 680 o bien aumentaba o bien disminuía. El Roundup era capaz de sustituir al estrógeno y de trabajar de forma sinérgica con esta hormona, necesaria para el crecimiento de las células de cáncer de pecho. Esto demuestra el gran potencial de alteración endocrina del glifosato en este sistema hormonal. Los autores comentaban: "Sigue existiendo un patrón poco claro de acontecimientos muy complejos a raíz de la exposición de células humanas a niveles bajos de glifosato, pero los acontecimientos que rodean la alteración de los niveles de expresión de solo tres genes... de entre toda la batería sometida a pruebas, son complicados y potencialmente dañinos para las células adultas y fetales."[30]

  • El glifosato incrementaba la proliferación in vitro de células de cáncer de pecho dependiente de estrógeno, mediante mecanismos estrogénicos.

  • Un estudio in vivo del Roundup administrado a ratas en el agua de beber y diluido a 50ng/L de equivalente de glifosato- la mitad del nivel permitido en el agua de consumo humano en la UE[32] y 14.000 veces menor del permitido en EEUU[33]-, provocó daños graves en órganos y una tendencia a una mayor incidencia de tumores mamarios en las hembras durante un periodo de 2 años de exposición.34 Este tipo de efecto disruptor endocrino no-lineal del glifosato y del Roundup no se ha tenido en cuenta en las evaluaciones de seguridad, resultando en exposiciones de la población que podrían provocar enfermedades graves y problemas reproductivos y de desarrollo.

Malformaciones y toxicidad reproductiva y de desarrollo

Un estudio de los efectos reproductivos del Roundup en los descendientes macho y hembra de ratas expuestas al herbicida durante el embarazo y la lactancia observó efectos nocivos significativos a dosis no tóxicas en términos maternales. Entre las resultados observados en los descendientes macho cabe citar una disminución en el conteo de esperma y en la producción diaria de esperma durante la vida adulta, un incremento del porcentaje de esperma anormal, un descenso del nivel de testosterona en la pubertad en función de la dosis, y degeneración de las células de esperma. Los autores señalaban que en otros experimentos in vitro se había observado que el Roundup inhibía la esteroidogénesis (formación de las hormonas esteroides) mediante la alteración de la expresión de una proteína reguladora, pero el glifosato no, lo que indica que para alterar la esteroidogénesis se requiere al menos otro componente de la formulación.[35]

En un estudio de familias de agricultores en Ontario (Canadá) se observó un índice superior al normal de abortos espontáneos tardíos y nacimientos prematuros asociado a la exposición a herbicidas de glifosato en los varones. [36] En artículos no revisados por pares, Monsanto afirmaba que la vinculación con el glifosato era muy débil y no era estadísticamente significativa. [37],[38] Sin embargo, los índices de probabilidad (un indicador estadístico de posible vinculación) del estudio eran de 1,5 para la asociación entre exposición a herbicidas de glifosato y aborto espontáneo y de 2,4 entre exposición a herbicidas de glifosato y nacimientos prematuros. Un índice de 1,5 se acerca al límite más bajo pero un 2,4 es bastante potente, y ambos indican una vinculación.

Algunos estudios sobre glifosato encargados por la industria para respaldar su solicitud de autorización para comercializar este producto ponían de manifiesto que provocaba malformaciones en los conejos y las ratas. Estos efectos no sólo se observaron a dosis tóxicas elevadas en términos de maternidad sino también a dosis más bajas. Los resultados a dosis bajas no siempre resultaban estadísticamente significativos, quizás debido a que se utilizó un número demasiado pequeño de animales. Alemania, el estado miembro que ejerció de "rapporteur" para el glifosato, responsable de hacer de puente entre la industria y las autoridades de la UE durante el proceso de aprobación, desestimó estos resultados, aplicando razonamientos y prácticas poco científicas.[2]

El herbicida Roundup y el glifosato ensayado aisladamente provocaban malformaciones en embriones de pollo y de rana a dosis muy inferiores a las utilizadas en las fumigaciones agrícolas. Las malformaciones era similares a las denunciadas en poblaciones humanas expuestas a las fumigaciones con Roundup en las regiones productoras de soja MG en Sudamérica. El glifosato, más que los coadyuvantes en la formulación comercial, era responsable de las malformaciones en los embriones de pollo y de rana. [39]

El estudio identificaba el mecanismo de toxicidad, achacándolo a una interferencia con la ruta de señalización del ácido retinoico. Esta ruta está presente en los animales situados en escalones superiores de la escala evolutiva y afecta a la expresión de los genes. Su alteración puede dar lugar al desarrollo de malformaciones. [39] Este descubrimiento contradijo las afirmaciones e implicaciones de la industria de que el glifosato no es tóxico para los animales, basadas en el supuesto de que su único mecanismo de toxicidad es la ruta bioquímica del ácido siquímico, presente en las plantas pero no en los animales.

Un estudio puso de manifiesto que el Roundup provocaba malformaciones del esqueleto en fetos de rata tras la dosificación de este compuesto a las madres durante el embarazo. Los autores observaron que los resultados no se debían al envenenamiento de la madre (toxicidad materna), y concluyeron que el Roundup tenía un efecto tóxico directo sobre los fetos. Señalaban también que la formulación comercial del Roundup era más tóxica que el glifosato.[41]

El herbicida de glifosato provocaba malformaciones en los renacuajos, incluso a concentraciones que provocaban una baja mortalidad.[42]

Un estudio epidemiológico llevado a cabo en California ponía en evidencia una asociación leve entre exposición al Roundup y anencefalia, una anomalía congénita del tubo neural, que afecta al tejido que crece en el cerebro y a la médula espinal, con ausencia de parte del cráneo y del cerebro.[43],[44]

Los autores descubrieron que esta asociación aparecía cuando se utilizaba un tipo de modelo analítico (un modelo de múltiples pesticidas), pero no aparecía cuando se aplicaba otro (un modelo de un único pesticida). Los autores no reseñaban los datos a los que aplicaron ambos modelos, pero la Tabla 2 de su publicación revela una leve asociación entre glifosato y anomalías congénitas del tubo neural tanto para el modelo de múltiples pesticidas como para el de un único pesticida, con un índice de probabilidad (IP, un indicador estadístico de posible vinculación) de 1,5 para los dos. Para el modelo jerárquico, el IP era de 1,4. Su criterio para la existencia de efectos significativos era que el IP debería ser superior o igual a 1,4 y que el límite inferior del intervalo de confianza (IC) debería ser mayor o igual a 0,9.[44] El requerimiento de IP se cumple para el glifosato y las anomalías del tubo neural aplicando los dos modelos, pero ambos presentan un IC justamente por debajo del valor límite: 0,8.

Estos resultados podrían interpretarse razonablemente como indicadores de una leve asociación entre la exposición a un herbicida de glifosato, anomalías del tubo neural y anencefalia.

Este descubrimiento es coherente con los de los estudios en embriones de rana, de pollo[39] y de rata[41], que también relacionaban la exposición al glifosato/Roundup con deficiencias en el desarrollo de las estructuras del sistema nervioso central. Coincide también con los resultados de los estudios de la industria sobre los efectos del glifosato aisladamente en ratas, en los que se observaban malformaciones incluyendo "osificación reducida de uno o más centros craneales".[45] Estas malformaciones que afectan a las estructuras del sistema nervioso central son coherentes con las descripciones de las malformaciones inducidas por problemas del ácido retinoico descritas en la literatura científica.

Cáncer

En un estudio de laboratorio se observó que el Roundup inducía el crecimiento de tumores cancerosos cutáneos en ratones.[47] Un estudio epidemiológico de los trabajadores que aplican pesticidas en EEUU reveló que la exposición a herbicidas de glifosato estaba asociada a una mayor incidencia de mieloma múltiple, un tipo de cáncer hematológico.[48] Estudios epidemiológicos realizados en Suecia revelaron que la exposición a herbicidas de glifosato estaba relacionada con una mayor incidencia del linfoma no-Hodgkin, otro tipo de cáncer de la sangre. [49],[50],[51]

La revisión llevada a cabo en 2002 por la UE de los estudios sobre glifosato realizados por la industria afirmaba la "inexistencia de evidencia" de carcinogenicidad (la capacidad de producir cáncer).[1] Pero ya entonces existían dos estudios a largo plazo en ratas que indicaban posibles efectos carcinogénicos. Estos estudios a largo plazo en ratas se llevaron a cabo entre 1979 y 1981 y entre 1988 y 1990.[52] Las ratas recibieron diariamente dosis relativamente bajas de glifosato en el primer estudio y dosis más elevadas en el segundo. En el primero se observó un aumento de los tumores en los testículos de ratas que habían ingerido glifosato, pero este mismo efecto no se observó en el segundo ensayo utilizando dosis más altas. La exclusión del glifosato de la categoría carcinogénica de productos químicos se basó en estos resultados. [52],[41]

Sin embargo, esta decisión se fundamentó en presunciones obsoletas e incorrectas sobre toxicología. El cáncer puede desencadenarse por efectos de un producto químico como disruptor endocrino, y ello puede producirse a dosis extremadamente bajas. Como ya se ha explicado, los EDC pueden tener unos efectos de alteración endocrina más potentes a dosis bajas que a dosis más altas. En ocasiones un efecto disruptor observado a la dosis más baja no se observa en absoluto a la dosis alta.[24]

Los efectos a dosis baja no pueden predecirse por los efectos a dosis más altas, como las sometidas a prueba en los estudios sobre pesticidas del proceso regulador, incluido el glifosato. Las pruebas del proceso regulador no exigen la realización de ensayos a dosis bajas para detectar posibles efectos disruptores endocrinos. [25] En consecuencia, los resultados de los estudios a largo plazo de cáncer en ratas analizados arriba[52] deberían ser re-evaluados a la luz del conocimiento científico actualizado.

Neurotoxicidad

Un estudio toxicológico en ratas reveló que el glifosato provocaba una disminución de los neurotransmisores serotonina y dopamina.[53] El texto publicado no deja claro si la sustancia sometida a prueba era glifosato puro o la formulación comercial completa. En un ensayo in vivo en ratas también se observó que el glifosato producía lesiones en las células del cerebro.[54]

Un estudio epidemiológico llevado a cabo en Minnesota (EEUU) reveló que los hijos de los trabajadores que aplican pesticidas y están expuestos a herbicidas de glifosato, padecían una mayor incidencia de desórdenes neurológicos de comportamiento, incluyendo TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad). Este resultado sugería que los herbicidas de glifosato tienen impactos sobre el desarrollo neurológico.[55]

Un caso clínico describía cómo un hombre[56] expuesto a herbicidas de glifosato desarrolló el trastorno neurológico conocido como enfermedad de Parkinson. Otro estudio de caso distinto, de una mujer[57], obtuvo resultados similares, aunque no está claro si la persona había estado expuesta únicamente al glifosato o a la formulación comercial completa, puesto que la exposición se había dado en una fábrica de herbicidas.[57]

Un ensayo in vitro sugería un mecanismo por el cual el glifosato podría originar la enfermedad de Parkinson: se observó que el glifosato inducía una muerte celular programada y una degradación celular que provocaba la muerte de las células PC12 -células humanas que sirven de modelo experimental para las células nerviosas.[58]

Efectos negativos sobre las bacterias del sistema digestivo

Un estudio in vitro llevado a cabo para investigar el aumento de botulismo en el ganado en los últimos 10-15 años reveló que el glifosato y el Roundup eran tóxicos para las bacterias beneficiosas del sistema digestivo que inhiben el crecimiento de la bacteria que provoca esta afección, Clostridium botulinum , pero carecían de toxicicidad para la bacteria del botulismo. En resumen, el glifosato y el Roundup favorecían el crecimiento de la bacteria responsable del botulismo, Clostridium botulinum . Los autores concluían que la ingestión de residuos de Roundup en los piensos podría predisponer al ganado a contraer el botulismo.[59]

En otro estudio in vitro sobre cepas bacterianas del sistema digestivo de las aves de corral, una mayoría de las bacterias patogénicas sometidas a prueba eran muy resistentes al Roundup, mientras que las bacterias beneficiosas eran entre moderada y altamente susceptibles al herbicida. Los investigadores documentaron los daños antibióticos generados a bacterias beneficiosas del sistema digestivo por concentraciones muy bajas de Roundup, que permitían el sobre-crecimiento de patógenos graves como Clostridium botulinum, Salmonella spp. y E. coli. Estas últimas hubieran sido mantenidas bajo control por las bacterias beneficiosas que fueron aniquiladas por los residuos de Roundup presentes en los piensos.[60]

Los autores concluían que la ingestión de piensos contaminados por Roundup podría constituir un factor importante que predispone a las aves de corral a enfermedades provocadas por Clostridium botulinum. También explicaría la contaminación generalizada actual de productos avícolas por cepas bacterianas patógenas de Salmonella y de E. coli, que pueden hacer enfermar a las personas consumidoras.[60]

Un agente quelante de metales

El glifosato actúa como agente quelante (que secuestra) de metales que constituyen nutrientes esenciales, incluyendo el manganeso, el magnesio, el hierro, el zinc y el calcio, haciendo que no estén disponibles para las plantas fumigadas con el herbicida[61],[62], y tampoco para las personas y los animales que comen estas plantas. Un equipo de investigadores alemanes y egipcios descubrió que todas las vacas de explotaciones lecheras danesas sometidas a análisis excretaban glifosato en la orina. Se observaron también niveles inesperadamente bajos de manganeso y de cobalto en todos los animales, que según los autores podrían explicarse por el potente efecto quelante de metales del glifosato. También se observaron indicios de posible toxicidad en el hígado y los riñones de las vacas, lo que sería coherente con los resultados de los estudios de alimentación de roedores con plantas MG tolerantes al glifosato.[63]

Este efecto podría provocar deficiencias de los metales afectados, que constituyen nutrientes, afectando indirectamente a la salud animal y del ser humano.

Revisiones de los efectos sobre la salud de las fumigaciones con Roundup en Sudamérica

La fumigación de los cultivos de soja transgénica Roundup Ready con el herbicida Roundup, diseminado con frecuencia por la deriva o por el viento, ha generado una crisis de salud pública en Sudamérica. El herbicida es transportado a los hogares, las escuelas, los cultivos alimentarios y los cursos de agua, y se le culpa de graves problemas de salud muy extendidos.

Un informe encargado por el gobierno provincial de El Chaco (Argentina) descubrió que en las zonas donde se fumigan intensamente los cultivos de arroz y de soja MG, el índice de defectos de nacimiento se había multiplicado por cuatro y el de cáncer infantil por tres en tan solo diez años. El informe señalaba que los problemas se centraban en los "cultivos transgénicos, que requieren fumigaciones aéreas y terrestres con agroquímicos"; se citaban los herbicidas de glifosato como productos químicos objeto de preocupación.[64]

Una revisión de estudios en modelos animales y humanos sobre los efectos para la salud del glifosato y del Roundup, así como de otros pesticidas asociados a los OMG, concluía que el principio de precaución no se estaba observando en lo que respecta al modelo agrícola de OMG con tolerancia a herbicidas. Los autores concluían que: "Si la humanidad no empieza a priorizar políticas que favorezcan la seguridad ambiental y alimentaria por encima de los intereses de los mercados y de la industria química privada, no será posible diseñar una agricultura sostenible que satisfaga las necesidades sociales".[65]

Un informe de médicos y científicos argentinos fundamentado en datos clínicos y no revisado por pares, recogía minuciosamente los efectos crónicos y agudos sobre la salud humana asociados al aumento del cultivo de soja MG y de la exposición a fumigaciones con herbicidas de glifosato. Entre los efectos sobre la salud cabe citar una mayor incidencia de defectos de nacimiento (incluyendo en madres jóvenes), abortos espontáneos y cáncer infantil, juvenil, y en adultos. También señalaba un incremento de la incidencia de dificultades para concebir, daños genéticos (que pueden originar cáncer y defectos de nacimiento), incremento de los casos de enfermedades hepáticas, problemas neurológicos de desarrollo en los niños, fallo renal, problemas respiratorios y alergias. Se observaron también daños al ADN en las personas expuestas a las fumigaciones.[66]

Los médicos comentaban que llevaban prestando servicio más de 25 años a la misma población, pero que las tendencias actuales eran inusuales y estaban vinculadas a un incremento sistémico de las fumigaciones con pesticidas.[66]

Una publicación sugiere la posible vinculación del Roundup con las enfermedades modernas

Una revisión publicada en 2013 (Samsel & Seneff, 2013) proponía una hipótesis sobre un mecanismo por el cual los herbicidas de glifosato podrían estar contribuyendo a las enfermedades humanas que están aumentando a nivel mundial. Los autores se centraban especialmente en la intolerancia al gluten y la enfermedad celiaca, pero establecían también posibles vínculos entre la toxicidad del glifosato y un abanico más amplio de afecciones, como TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad), autismo, enfermedad de Alzheimer, infertilidad, defectos de nacimiento y cáncer.[67]

La revisión citaba la capacidad bien conocida del glifosato de afectar a las bacterias del sistema digestivo y bloquear la actividad de la familia de enzimas del citocromo P450 (CYP), que desempeñan un importante papel en la detoxificación de compuestos químicos dañinos. Los autores concluían que el glifosato aumenta los efectos dañinos de las toxinas ambientales y de otros residuos químicos presentes en los alimentos.[67]

Si esta posible vía hacia las enfermedades modernas fuese confirmada por nuevas investigaciones, pondría de relieve el hecho de que la industria haya considerado únicamente como mecanismo de la toxicidad del glifosato la ruta del ácido siquímico, presente en las plantas pero no en los animales ni en el ser humano. [40] En una segunda revisión, Samsel y Seneff señalaban que las bacterias del sistema digestivo sí tienen esta ruta y son vulnerables a la toxicidad del glifosato, lo que podría dar lugar a alteraciones en estas bacterias con posibles repercusiones para la salud humana y animal. Los autores señalaban también la capacidad del glifosato de actuar como agente quelante de metales esenciales en la nutrición, haciendo que no estén disponibles para los consumidores humanos y animales y afectando potencialmente a su salud.[68]

Vinculación del Roundup con una enfermedad renal crónica

En un estudio, se ha vinculado una epidemia de enfermedad renal crónica en regiones agrícolas de Sri Lanka y de otros países a la exposición al Roundup. Los autores del estudio proponen que el glifosato adquiere una toxicidad elevada para el riñón cuando se mezcla con aguas "duras", o con metales pesados como arsénico y cadmio, presentes de forma natural en los suelos o añadidos por los fertilizantes. Las aguas duras contienen metales como el calcio, magnesio, estroncio y hierro, así como carbonatos, bicarbonato, sulfatos y cloruros. El glifosato actúa como agente quelante o se adhiere a estas sustancias y las transporta a los riñones, provocando la destrucción de los tejidos.[69]

El estudio llevó al gobierno de Sri Lanka a decretar una prohibición de los herbicidas de glifosato.[70] Sin embargo, debido a las presiones del sector de las plantaciones, la prohibición fue posteriormente diluida, quedándose en una mera restricción en aquellas zonas donde la afección renal crónica era más grave[71], que más tarde fue revocada.

Merece destacarse el hecho de que también se observaron problemas renales en animales de laboratorio a los que se administró Roundup en el agua durante un periodo prolongado de 2 años.[34]

Los tribunales dictaminan que el Roundup no es seguro – Brasil intenta prohibirlo

Las afirmaciones de que el Roundup y el glifosato son seguros para la salud humana y el medio ambiente han sido desautorizadas por los tribunales en EEUU[72] y en Francia. Un tribunal francés obligó a Monsanto a retirar publicidad que afirmaba que el Roundup es biodegradable y que deja el suelo sin contaminar tras su utilización.[73]

En Brasil el fiscal federal solicitó al Ministerio de Justicia en 2014 que suspendiese la utilización de herbicidas de glifosato, los más utilizados en el país. El fiscal ordenó a la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (ANVISA) la re-evaluación de la toxicidad del glifosato, junto con otros 8 componentes activos de pesticidas sospechosos de provocar daños al medio ambiente y la salud humana.[74]

Los argumentos de que el Roundup sustituye a herbicidas más tóxicos son falsos

Los defensores de los OMG argumentan frecuentemente que el Roundup ha sustituido a herbicidas más tóxicos y que en consecuencia los cultivos MG Roundup Ready reducen la carga tóxica sobre el medio ambiente y las personas. Pero esta afirmación es falsa. Los cultivos transgénicos RR no solo han aumentado la utilización de herbicidas de glifosato, sino que han incrementado la aplicación de otros herbicidas posiblemente más tóxicos todavía, debido a la propagación de malezas resistentes al glifosato (ver Mito 5.2). Los agricultores ya no pueden controlar las malas hierbas solo con glifosato y añaden otros herbicidas a la mezcla fumigada.

Además, como ya hemos visto, la supuesta seguridad del Roundup es una afirmación publicitaria que no refleja la realidad científica.

Riesgos para la salud de otros herbicidas asociados a los cultivos MG

Dado que la expansión de malezas resistentes al glifosato hace que la tecnología de los cultivos MG Roundup Ready se haya quedado obsoleta, la industria está desarrollando variedades tolerantes a otros herbicidas, adicionalmente o en lugar del glifosato. Cualquier evaluación de los cultivos relevantes MG tolerantes a los herbicidas debería tener en cuenta los riesgos para la salud de estos herbicidas.

Por ejemplo, la empresa agroquímica y de semillas MG Dow ha solicitado al Departamento de Agricultura de EEUU (USDA) la aprobación de maíz y de soja MG resistentes al 2,4-D, un componente del Agente Naranja. La USDA ha hecho pública una opinión positiva sobre esta solicitud, a pesar de la fuerte oposición a la autorización de cultivos 2,4-D por parte de profesionales de la salud y de organizaciones como el Center for Food Safety. [75]

La exposición al 2,4-D ha sido asociada en algunos estudios a lesiones genéticas,[76],[77],[78] actividad como disruptor endocrino,[76],[79],[80] disminución del recuento de esperma,[81] problemas reproductivos,[82] defectos de nacimiento,[83] enfermedad de Parkinson,[84] y repercusiones dañinas sobre el desarrollo cerebral.[85],[86]

Los científicos alertan de que el cultivo generalizado de soja resistente al 2,4-D podría desencadenar por si solo un aumento considerable en el uso de este herbicida, con daños para otros cultivos debido a la deriva del producto y a la inevitable expansión de malezas resistentes al 2,4-D.

Conclusión: 

Las afirmaciones sobre la seguridad del Roundup son engañosas. Numerosos estudios independientes ponen en evidencia que las formulaciones completas, tal y como se venden y se utilizan, son mucho más tóxicas que el glifosato aisladamente, aunque incluso el glifosato por sí solo se ha revelado como tóxico.

Entre los efectos tóxicos del glifosato y del Roundup cabe citar la alteración de los sistemas hormonales y afección a bacterias beneficiosas del sistema digestivo, daños al ADN, toxicidad reproductiva y del desarrollo, malformaciones congénitas, cáncer y neurotoxicidad.

La seguridad a largo plazo del Roundup y de otras formulaciones a base de glifosato nunca ha sido sometida a prueba o evaluada con fines reguladores, dado que la industria solo ha realizado pruebas prolongadas del glifosato aisladamente, que se considera el único "componente activo" del producto. Por otra parte, el efecto "cóctel" y aumento de toxicidad provocados por la mezcla del glifosato con otros herbicidas no han sido nunca sometidos a prueba con fines reguladores. Esto a pesar del hecho de que las personas y los animales no están expuestos a un solo compuesto químico sino a mezclas de compuestos.

La industria de los OMG afirma que el glifosato no es tóxico para los animales y para el ser humano porque carecen de la ruta bioquímica del ácido siquímico presente en las plantas. Pero esta afirmación es falsa. Existen otras rutas a través de las cuales el glifosato y sus formulaciones comerciales pueden tener efectos tóxicos sobre los animales y el ser humano. Se ha observado que el glifosato y el Roundup interfieren con la ruta de control del ácido retinoico, que afecta a la expresión de los genes en los animales y en el ser humano. La alteración de esta ruta puede dar lugar al desarrollo de malformaciones. El glifosato y el Roundup afectan negativamente a las bacterias del sistema digestivo que son vitales para un funcionamiento correcto del sistema inmunitario. El glifosato actúa como agente quelante de metales que son nutrientes esenciales, haciendo que no estén disponibles para las plantas y en consecuencia para el consumidor. El glifosato y el Roundup actúan como disruptores endocrinos, un efecto que puede provocar multitud de problemas de salud durante el desarrollo y la vida adulta.

Los efectos del glifosato como disruptor endocrino son enormemente preocupantes, puesto que se manifiestan a dosis muy bajas y pueden provocar problemas de salud si la exposición es prolongada.

Se han observado efectos dañinos en animales de laboratorio, incluyendo malformaciones (defectos de nacimiento), incluso en los estudios realizados por la industria sobre el glifosato aisladamente. Estos efectos fueron desestimados por las autoridades reguladoras utilizando razonamiento acientíficos.

Las afirmaciones de que el Roundup utilizado en los cultivos MG Roundup Ready sustituye a herbicidas más tóxicos son engañosas. En primer lugar, la toxicidad del Roundup ha sido subestimada. Y en segundo, el fracaso de la tecnología Roundup Ready debido a la aparición de malezas resistentes ha llevado a la industria a desarrollar otros cultivos MG que toleran herbicidas posiblemente más tóxicos todavía, como el 2,4-D, un componente del Agente Naranja.

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