Mito 4.2: Una regulación estricta garantiza que solo estamos expuestos a niveles seguros del Roundup

Mito: Una regulación estricta garantiza que solo estamos expuestos a niveles seguros del Roundup

Realidad: Es posible que a fin de cuentas los denominados niveles "seguros" de Roundup no sean seguros

El mito en unas líneas: 

Se afirma con frecuencia que la normativa nos protege de una exposición peligrosa a los pesticidas. Pero los efectos de ingerir crecientes cantidades de residuos del Roundup en los cultivos MG Roundup Ready (RR) sobre los animales y las personas no han sido investigados. Por otra parte, desde la introducción de los cultivos transgénicos RR, las autoridades reguladoras han modificado las normas de seguridad para permitir niveles más altos de residuos de glifosato en la cadena alimentaria, de manera que los animales y las personas que consumen este tipo de cultivos están ingiriendo residuos de herbicidas potencialmente tóxicos.

Los niveles de glifosato supuestamente seguros establecidos por las autoridades reguladoras no han sido nunca sometidos a prueba para averiguar si un consumo prolongado realmente es seguro. Además, los límites de seguridad han sido establecidos para el glifosato, no para las formulaciones completas de herbicidas que se comercializan y utilizan. Sin embargo, numerosos estudios ponen en evidencia que las formulaciones que contienen otros componentes (coadyuvantes) son más tóxicas que el glifosato aisladamente.

En algunos estudios in vitro (estudios de laboratorio sin animales) se ha observado que el propio glifosato tiene efectos tóxicos a niveles permitidos en el agua para consumo humano de la UE y de EEUU, aunque estos resultados deberían ser confirmados con ensayos in vivo (experimentos con animales).

Los cultivos MG han incrementado el uso del glifosato y la exposición de las personas a este compuesto, lo que supone un riesgo que no ha sido considerado adecuadamente en las evaluaciones reguladoras.

Los cultivos tolerantes a los herbicidas están diseñados para sobrevivir a las fumigaciones con grandes dosis de herbicida que aniquilarían un cultivo no modificado genéticamente (no-MG). El cultivo MG más extendido es la soja Roundup Ready (RR),[1] en su mayor parte cultivada en Sudamérica y utilizada para piensos en la cría intensiva de ganado en Europa y en otros países industrializados. Inevitablemente, los cultivos RR contienen niveles mucho más elevados de residuos del Roundup que los que anteriormente habían formado parte de nuestra dieta.[2]

Se afirma con frecuencia que la normativa nos protege de una exposición peligrosa a los pesticidas. Pero la realidad es que los efectos de ingerir crecientes cantidades de residuos del Roundup en los cultivos transgénicos Roundup Ready (RR) sobre los animales y las personas no han sido investigados. Contrariamente, desde la introducción de los cultivos transgénicos RR, las autoridades reguladoras han modificado las normas de seguridad para permitir niveles más altos de residuos de glifosato en la cadena alimentaria -sin ninguna evidencia experimental que demuestre que estos niveles de exposición son efectivamente seguros.

Por ejemplo, tras la comercialización de la soja transgénica RR en 1996, las autoridades reguladoras de la UE aumentaron el límite máximo de residuos admisibles (LMR) para el glifosato en la soja importada, multiplicándolo por 200, de 0,1mg/kg a 20mg/kg.[3] El gobierno del Reino Unido declaró que esta medida resultaba necesaria para adaptarse a la nueva práctica agrícola de utilizar el glifosato como desecante para secar los cultivos antes de la cosecha, facilitando así su recolección y almacenamiento sin problemas de pudrición de cereales y legumbres. [3] Pero esto no es cierto, y además coincidió convenientemente con la introducción de la soja RR.

Efectivamente, un informe de 1994 de las Reuniones Conjuntas FAO/OMS sobre Residuos de Pesticidas (RCRP) admitía indirectamente que la soja transgénica constituía un factor determinante de la necesidad de un límite más elevado. Esta reunión parece haber sido el origen de la recomendación de establecer un nuevo límite de residuos. El informe recomendaba un nivel máximo de residuos de 20mg/kg para la soja. La RCRP afirmaba que el cambio era necesario no solo debido a la utilización del glifosato como desecante antes de la cosecha, sino para adaptarse a la "aplicación secuencial del glifosato en el cultivo".[4] Esta práctica solo es posible con la soja transgénica RR, puesto que aniquilaría la soja no-transgénica.

En una entrevista de prensa de 1999, Malcolm Kane, que acababa de retirarse del puesto de jefe de seguridad alimentaria de la cadena de supermercados británica Sainsbury, confirmaba que las autoridades reguladoras europeas habían aumentado el límite de residuos para "satisfacer a las compañías de la ingeniería genética" y allanar el camino para que la soja MG entrase en el mercado alimentario y de los piensos. Kane añadía: "No hay que ser un activista, ni abiertamente anti-transgénicos, para señalar que los cultivos resistentes a los herbicidas tienen un precio: el de contener considerables residuos químicos del componente activo del herbicida comercial".[3]

Análisis recientes han revelado que las plantas transgénicas RR pueden acumular hasta 100mg/kg de glifosato. [5] El Codex Alimentarius, la agencia que establece los estándares alimentarios a nivel internacional, autoriza la acumulación de hasta 500mg/kg en algunos cultivos destinados a piensos. [6]

¿Hasta qué punto son seguros los niveles "seguros"?

El límite máximo de residuos (LMR) establecido por las autoridades reguladoras para el glifosato en algunos cultivos alimentarios y destinados a piensos en la UE es de 20mg/kg. [7]La "ingesta diaria aceptable" de glifosato se ha fijado en 0,3mg por kilo de peso corporal y día (expresado como 0,3mg/kg pc/d). [8]

¿Son seguros estos niveles? Existen importantes razones para dudarlo, debido a que:

  • Estos niveles supuestamente seguros de consumo de glifosato no han sido nunca sometidos a pruebas para averiguar si su consumo prolongado es realmente seguro. En vez de ello, los niveles supuestamente seguros son extrapolados de las pruebas realizadas por la industria utilizando dosis muy altas y venenosas. Esto no es válido, porque se sabe que algunas toxinas, especialmente los disruptores del sistema hormonal (disruptores endocrinos), son más tóxicas a dosis bajas que a dosis elevadas, de manera que no pueden deducirse los niveles seguros a partir de los efectos observados a dosis mayores. [9]

  • Los límites de seguridad se establecieron para el glifosato, no para las formulaciones completas de los herbicidas que se comercializan y utilizan (esta limitación del proceso regulador es aplicable a todos los pesticidas en todos los países del mundo). Las formulaciones completas contienen coadyuvantes cuya toxicidad ha sido puesta en evidencia, y que aumentan la toxicidad del glifosato según ensayos in vitro (estudios de laboratorio sin animales) realizados en células humanas. [10]Los ensayos en ratas llevados a cabo por científicos independientes ponen de manifiesto que las formulaciones comerciales son tóxicas a niveles considerados seguros por las autoridades reguladoras para el glifosato aisladamente. [11],[12],[13]

  • Estudios in vitro con células humanas muestran que las formulaciones de herbicidas basados en glifosato son mucho más tóxicas que el glifosato aisladamente. Este esquema se repite en 8 de los 9 pesticidas sometidos a ensayo: las formulaciones eran hasta 1.000 veces más tóxicas que el componente activo aislado.[14] En consecuencia, los niveles seguros de glifosato no son adecuados para garantizar la seguridad de las formulaciones comerciales.

  • Según algunos ensayos de alimentación en cerdos[15] y ratas[16] en los que se comparaba directamente la toxicidad del glifosato con la de las formulaciones comerciales, estas últimas eran mucho más tóxicas.

  • Las pruebas realizadas con glifosato por la industria revelaron efectos tóxicos por debajo de los niveles que las autoridades reguladoras afirmaban que no tenían efectos tóxicos, pero estos resultados fueron ignorados o desestimados por dichas autoridades a la hora de determinar los niveles supuestamente seguros. En consecuencia, incluso los niveles "seguros" establecidos para el glifosato son cuestionables.[11]

  • Un ensayo con Daphnia magna (un tipo de pulga de agua utilizada frecuentemente como modelo experimental en estudios de toxicidad ambiental) demostraba que la exposición crónica al glifosato y a una formulación comercial de Roundup provocaba problemas reproductivos, incluyendo descenso de la fertilidad y aumento de los índices de aborto espontáneo, a concentraciones ambientales de 0,45-1,35mg/L es decir, en algunos casos por debajo de los límites de tolerancia ambiental establecidos en EEUU (0,8mg/L). Con una exposición de 0,05 mg/L se observó una disminución del tamaño de los individuos juveniles.[17] Los autores comentaban que sus resultados contrastaban acusadamente con las presunciones reguladoras del mundo entero, que estaban fuertemente influenciadas por viejos estudios de Monsanto que afirman que el glifosato es prácticamente no-tóxico para Daphnia magna. [18]

  • El glifosato, su metabolito AMPA y especialmente la formulación comercial Roundup han resultado tóxicas, en algunos casos a niveles extremadamente bajos, en estudios realizados in vitro. [19],[20],[21] El Roundup daña y aniquila las células humanas a niveles inferiores a los utilizados en la agricultura[22], y a niveles residuales que serían previsibles en los alimentos y los piensos derivados de cultivos tratados con este herbicida, [19]El Roundup es un potente disruptor endocrino, que altera el funcionamiento hormonal en células humanas en ensayos in vitro a concentraciones 800 veces menores que los niveles permitidos en algunos cultivos alimentarios y destinados a piensos.[23]

Los niveles de glifosato detectados en la soja transgénica son superiores a los que provocan la proliferación de células cancerígenas in vitro.

En un estudio in vitro, el glifosato actuaba como sustituto del estrógeno en células humanas de cáncer de pecho dependientes de hormonas, estimulando su crecimiento a concentraciones mínimas, de hasta 10(-12)M. El efecto tóxico era máximo a la dosis más elevada de 10(-9)M, descendiendo a partir de entonces a medida que aumentaban las concentraciones.[24] Este ensayo constituye un ejemplo de respuesta no-lineal al incremento de dosis: el efecto tóxico no aumentaba en línea recta proporcionalmente a la dosis, sino que descendía a medida que ésta se incrementaba. Este tipo de respuesta es típica de los disruptores endocrinos, compuestos químicos que alteran el funcionamiento de las hormonas.[9]

Los resultados indican que concentraciones bajas y ambientalmente relevantes de glifosato tienen actividad estrogénica. Este estudio reveló asimismo que existe un efecto estrogénico aditivo entre el glifosato y la genisteina, un fitoestrógeno (estrógeno vegetal) presente en la soja. Los autores concluían que sus resultados requerían estudios adicionales con animales.[24]

La dosis más tóxica en este experimento, 10(-9)M, equivale a 169ng/L ó 169ppb (partes por billón) de glifosato; 10(-12)M equivale a 0.169ng/L ó 169ppt (partes por trillón). Aunque 169ppb de glifosato está muy por encima del límite máximo permitido en la UE para el agua para consumo humano –establecido actualmente en 100ng/L ó 100ppb para cualquier componente activo de un pesticida[25]- también se observaron efectos estrogénicos evidentes a concentraciones progresivamente menores, hasta 10 (-12)M[24], una concentración que se encuentra dentro de los límites permitidos en la UE.

Es decir, el glifosato provocaba efectos estrogénicos e inducía una proliferación de células cancerígenas in vitro a niveles permitidos en el agua para consumo humano de la UE.

¿Qué importancia relativa tienen estos niveles comparados con los niveles de residuos de glifosato detectados en la soja transgénica en análisis recientes? Un grupo de investigadores analizó el contenido de soja MG tolerante al glifosato, soja no-MG cultivada industrialmente y soja de cultivo ecológico. El resultado reveló que la soja transgénica contenía niveles altos de residuos de glifosato y de su metabolito AMPA (una media de 3,3 y 5,7mg/kg, respectivamente), mientras que la soja no-MG procedente de cultivos industriales y ecológicos no contenía ninguno de los dos compuestos químicos.[2]

La propia Monsanto había calificado anteriormente de "extremos" estos mismos niveles de glifosato. Es evidente que desde que el cultivo de soja MG tolerante al glifosato se ha generalizado, los niveles "extremos" de glifosato han pasado a ser la nueva norma.[18]

La cifra de 3,3mg/kg de glifosato en la soja MG (excluyendo el AMPA) equivale a 3,3ppm (partes por mil) ó 3.300.000ppg (partes por billón). Ello representa una concentración impresionantemente más elevada -19.500 veces- que el nivel de 10(-9)M detectado como tóxico en el experimento in vitro, y 19.500.000 veces más elevada que el nivel de 10(-12)M, al que se observaron también efectos de mimetismo de la actividad de los estrógenos.[24] En resumen, el nivel de glifosato en la soja se encontraba muy por encima de aquel en el que aparecían efectos estrogénicos en las células de cáncer de pecho en los ensayos in vitro.

Reservas e interrogantes

Al evaluar la importancia de estos resultados es preciso tener en cuenta una serie de reservas y de cuestiones no resueltas.

La más importante es que desconocemos qué cantidad del glifosato de la soja es absorbido por el consumidor humano o animal cuando se presenta en estos niveles en los alimentos o los piensos. Dado que la cantidad necesaria para provocar efectos estrogénicos in vitro es tan pequeña, es posible que se incorpore y acumule en el cuerpo una cantidad suficiente para alterar el sistema hormonal, incluso estimulando el crecimiento de células malignas de pecho dependiente de estrógenos. Pero no lo sabemos con seguridad, porque existen importantes lagunas de conocimiento en cuanto se refiere a índices de absorción, de acumulación y de excreción del glifosato y el AMPA.

Las cantidades de glifosato detectadas en la orina de ciudadanos de la UE en un estudio realizado por la ONG Friends of the Earth[26] podrían ser biológicamente significativas y tener efectos de alteración hormonal, especialmente dado que la exposición se produce durante periodos prolongados. Pero una vez más, nadie lo sabe con seguridad.

Aunque los niveles medios detectados en la soja de 3,3mg/kg para el glifosato y 5,7mg/kg para el AMPA[2] están muy por debajo del límite máximo de residuos establecido para la soja en Europa (20mg/kg de glifosato), ello no significa que estos niveles de consumo sean seguros. Además, el límite oficial no tiene en cuenta el aumento de toxicidad de las formulaciones comerciales completas, incluyendo coadyuvantes, con respecto al componente activo aisladamente. Como ya se ha dicho, la toxicidad a largo plazo de las formulaciones no ha sido sometida a pruebas.

En conjunto, estos resultados nos permiten concluir que las personas que comen productos derivados de cultivos MG Roundup Ready están ingiriendo cantidades de estas sustancias que pueden tener efectos tóxicos, en particular de alteración endocrina. Serían necesarios más ensayos con animales para confirmar o refutar esta posibilidad.

Estudios in vitro o estudios in vivo

Los resultados sobre toxicidad de los experimentos in vitro con células producidas en cultivo de tejidos debieran confirmarse con ensayos animales ( in vivo ). Esto se debe a que en la situación actual del conocimiento científico, no podemos comprender con exactitud a partir de estudios in vitro cómo afectaría la misma toxina a mamíferos vivos. No obstante, los resultados de los estudios de toxicidad llevados a cabo in vitro no debieran ser ignorados (como hacen las autoridades reguladoras y la industria con demasiada frecuencia), sino que deberían considerarse indicadores de la necesidad de otros ensayos con animales. Dichos ensayos con animales deberían someter a prueba dosis ambientalmente relevantes de la formulación pesticida completa durante periodos prolongados, reproduciendo la exposición humana real.

Las personas y los animales están sometidos a una exposición generalizada al glifosato

Los herbicidas de glifosato no sólo son utilizados por los agricultores. También se utilizan de forma generalizada para control de malas hierbas en ambientes no agrícolas –por ejemplo, en cunetas y en vías de tren, en parques y jardines, en los patios de recreo de las escuelas y en jardinería doméstica. De manera que el nivel de exposición puede ser importante incluso en la población urbana. En las zonas agrícolas donde se siembran cultivos MG resistentes al glifosato, el nivel de exposición es probable que aumente de forma exponencial.

No es sorprendente por tanto que el glifosato y su metabolito AMPA estén presentes de forma generalizada en el medio ambiente y en los cuerpos de las personas y de los animales. Cabe reseñar los siguientes resultados de estudios:

  • El glifosato y su metabolito tóxico AMPA fueron detectados en más del 75% de las muestras de aire y de lluvia analizadas en la región agrícola del Delta del Mississippi en 2007. Los investigadores señalaron que la presencia generalizada del glifosato se debía al cultivo de variedades MG tolerantes al glifosato.[27]

  • Durante la temporada de cultivo se detectó la presencia frecuente de glifosato y AMPA en arroyos del Medio Oeste Americano.[28]

  • En un programa de seguimiento en Dinamarca se observó que en algunos tipos de suelos el glifosato y el AMPA eran lavados de la zona de la raíces del cultivo y arrastrados por el agua de drenaje en concentraciones medias que superaban el límite permitido en la UE para el agua para consumo humano (0,1μg/l).[29],[30]

  • En Canadá se descubrió glifosato circulando en la sangre de mujeres no embarazadas. Las cantidades de este producto detectadas oscilaban de un mínimo indetectable a 93,6ng/ml (93,6μg/L), con un promedio de 73,6ng/ml (73,6μg/L).[31] Lo preocupante de este descubrimiento es que esta cantidad cae de lleno dentro del rango de concentración de glifosato que actuaba como disruptor endocrino del sistema hormonal de estrógenos en los ensayos in vitro ,[24] que podrían dar lugar a enfermedades de inicio lento en caso de exposición prolongada y a efectos reproductivos y de desarrollo nocivos en la descendencia. [9]

  • En un estudio in vitro que modelaba las exposiciones humanas, un 15% del glifosato administrado cruzaba la barrera de la placenta humana y penetraba en el compartimento fetal. El estudio demostraba que la barrera placental de los mamíferos no protege al feto de la exposición al glifosato.

  • En pruebas de laboratorio contratadas por dos organizaciones de la sociedad civil, se descubrieron niveles de glifosato de 76μg/L a 166 μg/L –es decir entre 760 y 1600 veces mayores que el nivel permitido en la UE para el agua para consumo humano- en la leche materna de las mujeres americanas. Sin embargo, estos niveles eran inferiores al límite máximo de contaminación (LMC) de 700μg/L permitido para el glifosato en el agua para consumo humano de EEUU. Las pruebas realizadas en la orina de las mujeres detectaron unos niveles máximos de glifosato más de 8 veces superiores a los de la orina de la población europea[33] (ver siguiente punto). Estos niveles elevados plantean el interrogante de si el glifosato es bioacumulable en nuestro organismo. Si así fuese, los denominados niveles "seguros" carecerían de sentido, puesto que el glifosato podría acumularse hasta niveles peligrosos incluso con exposiciones diarias bajas.

  • En pruebas de laboratorio encargadas por Friends of the Earth, se detectó glifosato y AMPA en la orina del 44% y el 36% de la población urbana respectivamente. Los niveles observados variaban, pero los más altos para el glifosato y el AMPA ascendían a 1,8μg/L and 2,6μg/L respectivamente.[34]

  • Los niveles de glifosato en orina ascendían a 1,6ppb en padres agricultores y a 1,5ppb en padres no agricultores. En madres agricultoras los niveles eran de 1,1ppb y en madres no agricultoras, de 1,2ppb. Los niveles de glifosato en orina de los niños de familias agricultoras eran de 1,9ppb, mientras que ascendían a 2,5ppb en niños de familias no agricultoras. Los autores sugerían que el mayor nivel de glifosato detectado en la orina de los niños procedentes de familias no agricultoras se debería a la utilización generalizada de glifosato en zonas no agrícolas, por ejemplo en los jardines de las viviendas.

  • Un estudio detectó glifosato en la orina de vacas, conejos y seres humanos. Las vacas criadas en una zona declarada libre de transgénicos presentaban concentraciones de glifosato en la orina inferiores a las procedentes de sistemas ganaderos convencionales. También se detectó glifosato en los intestinos, hígado, músculos, bazo, y riñones de las vacas sacrificadas. Los niveles de glifosato eran significativamente mayores en la orina de personas con una alimentación no ecológica, comparado con aquellas que consumían principalmente alimentos ecológicos. Las personas con enfermedades crónicas presentaban niveles de residuos de glifosato en la orina significativamente mayores que la población sana.[36]

¿Son peligrosos estos niveles? Nadie lo sabe, puesto que no se han realizado las pruebas en animales necesarias para determinar los niveles de "ingesta diaria aceptable" considerados seguros, ni tampoco se han sometido a prueba a niveles de exposición realistas las formulaciones completas del herbicida que se comercializan y utilizan.

Existen motivos para preocuparse, y existe justificación fundada para aplicar el principio de precaución a nivel individual y social, con el fin de minimizar la exposición al glifosato hasta que la ingesta diaria aceptable haya sido evaluada experimentalmente de forma directa en estudios de alimentación a largo a plazo.

Las normativas actuales no protegen a las personas ni a los animales

Un análisis de la autorización actual del glifosato en la UE y en EEUU sugiere que el nivel de "ingesta diaria aceptable" (IDA), el nivel de exposición considerado seguro para las personas durante periodos prolongados, es inexacto y peligrosamente alto.[11]

Las autoridades reguladoras calculan la IDA basándose en estudios de la industria presentados para respaldar su solicitud de autorización del producto químico. La cifra utilizada para establecer el IDA es la dosis más alta a la que no se encontró ningún efecto adverso (No Observed Adverse Effect Level, NOAEL), que es también más baja que la dosis más baja que tiene efectos tóxicos (Lowest Observed Adverse Effect Level, LOAEL). La IDA se halla dividiendo esta cifra por 100, para dar un margen de seguridad. [11]

La IDA actual para el glifosato en la UE[8] y Australasia[37] es de 0,3mg/kg pc/d.

Pero dos estudios independientes sobre Roundup basados en ensayos de alimentación en ratas han puesto en evidencia que este IDA es inexacto y es posible que sea peligrosamente alto. Los estudios descubrieron que:

  • El Roundup es un potente disruptor endocrino y provocaba alteraciones en el desarrollo reproductivo de las ratas cuando la exposición coincidía con el periodo de pubertad de los animales. Se observaron efectos nocivos a todos los niveles de dosificación, incluyendo la LOAEL de 5mg/kg pc/d, entre los que cabe citar pubertad retardada y reducción de la producción de testosterona.[12]

  • El herbicida de glifosato causaba daños probablemente "irreversibles" a las células hepáticas de las ratas, según los investigadores, a una dosis de solo 4,87mg/kg pc/d.[13]

En estos estudios no se encontró un nivel seguro o "sin ningún efecto" (NOAEL). Incluso la dosis más baja probada producía un efecto tóxico, y no se han hecho más experimentos con dosis más bajas para establecer el NOAEL. Una estimación razonable del NOAEL basada en estos estudios podría ser de 2,5mg/kg de peso corporal –aunque este nivel tendría que comprobarse en estudios a largo plazo, utilizando la formulación comercial completa, para obtener más certidumbre. Aplicando el factor de seguridad de 100, la IDA debería ser de 0,025mg/kg pc/d, 12 veces menor que el límite máximo admisible de glifosato actualmente vigente en la UE.[11]

Si se consideran únicamente los estudios de la industria, la IDA actual debería ser todavía menor. El resultado de un análisis objetivo de estos estudios es una IDA más exacta objetivamente de 0,1mg/kg pc/d, un tercio de la IDA actual.[11]

Es preciso tener en mente, sin embargo, que puesto que es sabido que los herbicidas de glifosato tienen propiedades de disruptor endocrino, podrían ser tóxicos a dosis mucho menores que esta. Esta posibilidad no ha sido estudiada en las pruebas realizadas con fines reguladores. Si se confirmase que los niveles muy bajos que se observó que alteraban el sistema hormonal en un estudio independiente in vitro se comportan del mismo modo in vivo , no podría reivindicarse la existencia de una dosis segura, y los herbicidas de glifosato tendrían que prohibirse. La toxicidad del Roundup a dosis extraordinariamente bajas observada en el ensayo de alimentación en ratas de dos años del profesor Gilles-Eric Séralini[38] atestigua esta posibilidad.

Las dosis de aplicación recomendadas no protegen la vida silvestre

Existe evidencia de que las dosis de fumigación de Roundup recomendadas por los fabricantes no protegen a los anfibios. El resultado de un estudio en un entorno natural revelaba que la aplicación del Roundup a la dosis recomendada por el fabricante eliminaba a dos especies de renacuajos y casi exterminaba a una tercera, provocando un declive del 70% de la riqueza de especies de renacuajos. ContrariamenteContrariamente a lo que suele creerse, la presencia de suelo no mitiga los efectos de este producto químico. [39] En nuevos experimentos a concentraciones más bajas, cumplidamente dentro de los niveles previsibles en el medio ambiente, se seguía observando una mortalidad de anfibios del 40%.[40]

Conclusión: 

La soja transgénica Roundup Ready (RR) es el cultivo MG más extendido. Está modificada para tolerar las fumigaciones con el herbicida Roundup, basado en el compuesto químico glifosato. La mayor parte de la soja transgénica RR se destina a piensos compuestos para los cebaderos de ganado intensivos en Europa y en otros países industrializados. La siembra generalizada de soja transgénica RR en América del Norte y del Sur ha llevado a grandes incrementos del volumen de herbicida de glifosato utilizado. Las autoridades reguladoras han respondido aumentando el límite máximo de residuos permitido para el glifosato en cultivos destinados a la alimentación del ganado y de las personas. En la soja transgénica RR se han detectado niveles muy altos de residuos de glifosato, superiores a los que se observó que inducían la multiplicación de células cancerígenas en experimentos in vitro. Las personas y los animales que comen cultivos transgénicos RR están ingiriendo cantidades de residuos de herbicida potencialmente tóxicos y que podrían actuar como disruptores endocrinos.

Las afirmaciones de la industria y de las autoridades reguladoras de que estos niveles de Roundup son seguros se basan en estudios de la industria sobre el glifosato aisladamente. La interpretación de estos estudios por las autoridades reguladoras es cuestionable, puesto que en algunos de ellos se observaron efectos tóxicos a niveles inferiores del que dichas autoridades afirman que no produce efectos. Los efectos observados en ensayos en animales y con células humanas en el laboratorio incluyen daños y mortandad celular, daños al ADN, alteración hormonal, defectos de nacimiento y cáncer. Algunos de estos efectos han sido detectados a niveles muy por debajo de los utilizados en agricultura, que corresponden a niveles bajos de residuos en la alimentación y en los piensos. Los componentes añadidos (coadyuvantes) presentes en la formulación comercial del Roundup aumentan la toxicidad del glifosato, cuyo principal metabolito, el AMPA, también es tóxico.

El riesgo de aumento de la exposición a residuos del Roundup debido a la presencia de cultivos transgénicos RR en nuestro suministro alimentario y en los piensos no ha sido considerado adecuadamente en las evaluaciones con fines reguladores.

Referencias: 

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