Título: 
La colza (Brassica napus) transgénica tolerante a glifosato puede persistir fuera de las parcelas agrícolas en Australia
Autores: 
R. Busi
S.B. Powles
Fecha: 
Miércoles, 13 Enero, 2016
Disponibilidad: 
Acceso no gratuito
Idioma: 
Inglés

En las últimas dos décadas, el cultivo de transgénicos ha aumentado progresivamente a nivel mundial. En Australia Occidental se ha cultivado colza transgénica tolerante a glifosato desde 2009. Este estudio se ha realizado para examinar el potencial de la persistencia de individuos transgénicos fuera de las parcelas agrícolas tras la comercialización de estos cultivos tolerantes a herbicidas. Se ha analizado la presión de los propágulos, las fluctuaciones de población y los resultados reproductivos de las plantas de colza tolerantes a glifosato en ambientes seminaturales (arcenes) y naturales en años consecutivos. La estimación de parámetros demográficos (supervivencia y fecundidad de las plantas) sugieren que la colza tolerante a herbicidas tiene pocas probabilidades de convertirse en invasiva, ya que las plantas se ven sujetas a estreses bióticos y abióticos que probablemente limitarán su capacidad de reproducción. Esto ha resultado especialmente envidente en un ambiente natural en el que un propágulo de 300 plantas de colza tolerante a herbicidas introducidas accidentalmente por una tormenta de viento llegaron a persistir tres años antes de extinguirse. Por tanto, en áreas naturales las poblaciones de colza tolerante a herbicidas no mostraron un relevo positivo y decayeron con el tiempo. Por el contrario, en los arcenes de las carreteras la correlación significativa (r = 0,975) entre la fecundidad vegetal media (lluvia de semillas) y la densidad del reservorio de semillas en el suelo al año siguiente sugiere que la aportación local contribuyó a la persistencia de la colza durante al menos tres años. Al no haberse encontrado individuos con transgenes combinados que otorgaran resistencia a múltiples herbicidas sugerimos que las plantas espontáneas de colza tolerantes a herbicidas podrían controlarse mediante una simple mezcla de herbicidas con distintos modos de acción distintos al glifosato, aunque la estrategia óptima sería la de una gestión integrada que incluyera operaciones de control mecánico.

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