Mito 5.5: Los OMG han permitido adoptar la siembra directa, más respetuosa con el medio ambiente

Mito: Los OMG han permitido adoptar la siembra directa, más respetuosa con el medio ambiente

Realidad: Los OMG han tenido poca relación con la adopción de la siembra directa, y la siembra directa en combinación con cultivos transgénicos tolerantes a herbicidas no es respetuosa con el medio ambiente

El mito en unas líneas: 

Los promotores de los OMG afirman que los cultivos transgénicos tolerantes a herbicidas, en concreto los cultivos transgénicos Roundup Ready (RR), son respetuosos con el medio ambiente debido a que permiten al agricultor adoptar metodologías de cultivo mediante siembra directa. La siembra directa evita la necesidad de arar, lo que permite una mejor conservación del suelo y el agua. Este método reduce además las emisiones de dióxido de carbono debido a una mayor captura de carbono en el suelo.

Mediante la siembra directa de cultivos transgénicos tolerantes a herbicidas, el agricultor trata de controlar las malas hierbas aplicando herbicidas en lugar de recurrir a la escarda mecánica mediante el arado.

Sin embargo, según los datos de la USDA, la introducción de cultivos transgénicos no ha supuesto un aumento significativo de la adopción de la siembra directa.

Un estudio que compara el impacto ambiental de la soja RR respecto a soja no transgénica concluía que, si se tiene en cuenta el daño ecológico provocado por el uso de herbicidas, el impacto ambiental negativo de la soja transgénica es mayor que el de la soja no transgénica, en sistemas con o sin siembra directa. Además, la adopción de la siembra directa aumentaba los niveles de impacto ambiental negativo, tanto si la soja era transgénica como si no.

Las explotaciones en régimen de siembra directa no secuestran más carbono que aquellas que se aran, si se tiene en cuenta el secuestro de carbono a profundidades del suelo mayores de 30 cm.

No existe justificación para afirmar que los sistemas agrícolas de siembra directa combinados con cultivos tolerantes a herbicidas son beneficiosos para el medio ambiente.

Los promotores de los OMG afirman que los cultivos transgénicos tolerantes a herbicidas, en concreto los cultivos Roundup Ready (RR), son respetuosos con el medio ambiente debido a que permiten al agricultor adoptar metodologías de cultivo mediante siembra directa. La siembra directa evita la necesidad de arar, lo que permite una mejor conservación del suelo y el agua. Este método reduce además las emisiones de dióxido de carbono debido a una mayor captura de carbono en el suelo.

Mediante la siembra directa de cultivos transgénicos tolerantes a herbicidas, el agricultor trata de controlar las malas hierbas aplicando herbicidas en lugar de recurrir a la escarda mecánica mediante el arado.

A continuación se detallan varios problemas relacionados con las afirmaciones exageradas sobre los beneficios ambientales de esta metodología de cultivo.

La ingeniería genética no es necesaria para practicar la siembra directa

Los sistemas de siembra directa o con un empleo reducido del arado pueden utilizarse - y se utilizan - tanto en sistemas convencionales libres de OMG como en sistemas agroecológicos. No es necesario que un agricultor adopte el uso de cultivos MG o utilice herbicidas para poder practicar la siembra directa.

La ingeniería genética no ha aumentado significativamente la adopción de la siembra directa

La adopción de sistemas de siembra directa o con un empleo reducido del arado en EEUU tuvo lugar mayoritariamente de forma previa a la comercialización de los cultivos transgénicos, y la velocidad de adopción permanece estancada desde entonces, según un informe del Departamento de Agricultura de EEUU. El informe establece que la adopción de sistemas de siembra directa o con un empleo reducido del arado en cultivos de soja creció del 25% de las parcelas sembradas con este cultivo en 1990 al 48% en 1995, en el período de cinco años previo a la introducción de soja transgénica tolerante a herbicidas. El crecimiento de los sistemas de siembra directa y empleo reducido del arado siguió aumentando en 1996, el año en que comenzó la comercialización de variedades de soja tolerantes a herbicidas, pero se estancó durante los años siguientes en el 50-60%.[1]

El Dr. Doug Gurian-Sherman, experto en biotecnología de la Unión de Científicos Preocupados, declaró a raíz de estos datos: "Quienes han facilitado la siembra directa no han sido los cultivos Roundup Ready, sino las sembradoras adaptadas a la siembra directa y los incentivos de la legislación agrícola que entró en vigor en 1986. De hecho, atendiendo a los datos referentes a la adopción de la siembra directa tras 1996, sólo un pequeño porcentaje corresponde al maíz, prácticamente nada al algodón, y un poco más a la soja (del 5 al 10% de la superficie). Es decir, los datos no concuerdan con el mito que dice que los cultivos transgénicos han jugado un papel fundamental en el aumento de la siembra directa de las últimas décadas."[2]

Las afirmaciones sobre los beneficios ambientales de la siembra directa con OMG son engañosas

Las afirmaciones sobre los beneficios ambientales de la siembra directa con cultivos MG tolerantes a herbicidas son engañosas. Un estudio comparó el impacto ambiental de cultivar soja transgénica RR y no transgénica, utilizando un indicador denominado Cociente de Impacto Ambiental (CIA). El CIA refleja el impacto ambiental negativo del uso de pesticidas y herbicidas sobre los trabajadores agrícolas, los consumidores y el medio (peces, pájaros, abejas y otros insectos beneficiosos).

El estudio demostró que en Argentina, el impacto ambiental negativo de la soja transgénica era mayor que el de la soja no transgénica con o sin siembra directa, debido al impacto de los herbicidas utilizados. Estos son herbicidas de amplio espectro - es decir, que eliminan a todas las plantas excepto las plantas transgénicas diseñadas para tolerarlos. Es más, la adopción de la siembra directa aumentaba el CIA, independientemente de si la soja era transgénica o no. La razón principal del aumento del uso de herbicidas en sistemas de siembra directa era la propagación de supermalezas resistentes al glifosato.[3]

La propagación de supermalezas resistentes al glifosato ha perjudicado al modelo agrícola de siembra directa, obligando a los agricultores a volver a recurrir al arado e incluso a arrancar las malas hierbas a mano.[4]

La siembra directa no secuestra más carbono

La agricultura basada en el uso de agroquímicos es uno de los principales factores del cambio climático, ya que produce más del 20% de gases de efecto invernadero.[5] Los defensores de los OMG afirman que, en los sistemas con siembra directa, el suelo secuestra (almacena) más carbono que el suelo arado, evitando que el carbono se libere a la atmósfera en forma de dióxido de carbono y por tanto contribuyendo a mitigar el cambio climático.

Sin embargo, una revisión exhaustiva de la literatura científica demuestra que los sistemas con siembra directa no secuestran más carbono que los sistemas arados si se tiene en cuenta el secuestro de carbono por parte del suelo a profundidades mayores de 30 cm. Los estudios que afirman que el secuestro de carbono aumenta con la siembra directa sólo miden este hasta una profundidad de unos 30 cm, lo que no refleja la situación de una forma precisa.

Conclusión: 

Afirmar que la siembra directa combinada con el uso de cultivos transgénicos es beneficiosa para el medio ambiente es engañoso e injustificado. La siembra directa puede y es utilizada tanto en sistemas convencionales libres de OMG como en sistemas agroecológicos, y no es necesario utilizar cultivos transgénicos para practicarla. La introducción de los cultivos transgénicos no ha contribuido significativamente a aumentar la adopción de la siembra directa.

La siembra directa en combinación con los cultivos transgénicos tolerantes a herbicidas no es respetuosa con el medio ambiente. Un estudio llevado a cabo en Argentina demostró que el impacto ambiental negativo de la soja transgénica era mayor que el de la soja no transgénica, en sistemas con o sin siembra directa, debido al herbicida utilizado. Las parcelas cultivadas en régimen de siembra directa, además, no secuestran más carbono que las parcelas aradas si se tienen en cuenta profundidades del suelo superiores a 30 cm.

Referencias: 

1. Fernandez-Cornejo J, McBride WD. The adoption of bioengineered crops. Agricultural Economic Report No. 810. Washington, DC: Departamento de Agricultura de EEUU; 2002. Disponible en: http://www.ers.usda.gov/publications/aer810/aer810.pdf.

2. Gurian-Sherman D. Comment on: Science, dogma and Mark Lynas. The Equation. http://blog.ucsusa.org/science-dogma-and-mark-lynas. Publicado el 24 de enero de 2013.

3. Bindraban PS, Franke AC, Ferrar DO, et al. GM-related sustainability: Agro-ecological impacts, risks and opportunities of soy production in Argentina and Brazil. Wageningen, Países Bajos: Plant Research International; 2009. Disponible en: http://bit.ly/Ink59c.

4. Neuman W, Pollack A. US farmers cope with Roundup-resistant weeds. New York Times. http://www.nytimes.com/2010/05/04/business/energy-environment/04weed.html?pagewanted=1&hp. Publicado el 3 de mayo de 2010.

5 Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). Working Group III: Mitigation. A Report of Working Group III of the Intergovernmental Panel on Climate Change. Génova, Suiza; 2001. Disponible en: http://www.ipcc.ch/ipccreports/tar/wg3/index.php?idp=21.

6. Baker JM, Ochsner TE, Venterea RT, Griffis TJ. Tillage and soil carbon sequestration – What do we really know? Agric Ecosyst Environ. 2007;118:1–5.

Compártelo: