Mito 5.8: Los cultivos transgénicos benefician económicamente a los agricultores

Mito: Los cultivos transgénicos benefician económicamente a los agricultores

Realidad: Los cultivos transgénicos afectan a los ingresos de los agricultores tanto positiva como negativamente, dependiendo de diversos factores

El mito en unas líneas: 

El impacto económico de los cultivos transgénicos sobre los agricultores es variable y depende de factores complejos.

No es habitual encontrar estudios llevados a cabo con los controles adecuados y que otorguen datos fiables.

La consolidación en el mercado semillero ha dado lugar a aumentos bruscos en el precio de la semilla transgénica en comparación con la semilla convencional.

La cuestión del impacto económico de los cultivos transgénicos sobre los agricultores reviste gran complejidad, y un análisis exhaustivo de la misma iría más allá del alcance de este informe. Los resultados son variables y dependen de diversos factores, que incluyen:

  • Los cultivos y prácticas agrícolas con los que se compara el cultivo transgénico (por ejemplo, variedades de la misma especie en un contexto de agricultura de subsistencia o agricultura intensiva convencional).

  • Características del adoptante y el no-adoptante, según describen Fernandez-Cornejo y su equipo en su informe para el Departamento de Agricultura de EEUU. Los autores señalan cómo no pueden compararse estas dos poblaciones de una forma científicamente controlada a partir de datos procedentes de encuestas, ya que los adoptantes y no-adoptantes podrían ser sistemáticamente diferentes - por ejemplo, en cuanto a capacidad de gestión.[1] Glenn Davis Stone indica que este mismo factor de desviación se encuentra presente en algunos estudios que hallaron un mayor beneficio económico entre agricultores de la India que adoptaron variedades de algodón Bt.[2]

  • El sesgo de cultivo, que Stone define como que aquellas semillas que tienen un precio relativamente mayor, o para las que el agricultor alberga mayores expectativas, son plantadas en lugares más favorables y reciben mejores cuidados que el resto de semillas. Stone halló que este efecto se daba en el algodón transgénico Bt en la India, y que no se ha controlado debidamente en diversos estudios sobre el impacto económico de estos cultivos.[2]

Otros factores que afectan al impacto económico son:

  • Adecuación del cultivo a las condiciones locales

  • Acceso a irrigación

  • Clima

  • Coste de la semilla

  • Prevalencia de plagas y enfermedades

  • Coste de la gestión de plagas y malas hierbas

  • Subvenciones e incentivos ofrecidos por gobiernos o empresas

  • Mercados disponibles para el cultivo

Los siguientes estudios ofrecen una visión general sobre esta cuestión.

Fernandez-Cornejo et al. (2014)

Este informe sobre la adopción de cultivos transgénicos en EEUU concluía, "La rentabilidad de las semillas transgénicas para el agricultor individual depende en gran medida del valor de las pérdidas de producción mitigadas y de los gastos en pesticidas y semilla asociados. La adopción de cultivos transgénicos tiende a aumentar el rendimiento neto si el valor de las pérdidas de producción mitigadas más el ahorro en pesticidas supera el coste adicional de la semilla modificada genéticamente... El impacto de la adopción de cultivos transgénicos varía según la especie y la tecnología en cuestión. La mayoría de estudios relacionan la adopción de algodón y maíz Bt con un mayor rendimiento neto... sin embargo, algunos estudios sobre el maíz Bt muestran que la rentabilidad es fuertemente dependiente de los niveles de infestación por plagas. El impacto de la semilla tolerante a herbicidas (en maíz, algodón y soja) sobre el rendimiento neto depende de diversos factores."[1]

Fernandez-Cornejo y McBride (2002)

Este informe sobre los impactos económicos de la adopción de cultivos transgénicos a nivel de explotación observaba que estos eran "mixtos o incluso negativos". El informe, basado fundamentalmente en datos procedentes de las encuestas de la USDA, halló que la adopción de maíz tolerante a herbicidas presentaba un efecto positivo sobre el rendimiento neto, pero que este efecto era negativo para el maíz Bt. Respecto a la soja transgénica, no se encontraron efectos en un sentido ni en otro.[3]

Gómez-Barbero y Rodríguez-Cerezo (2006)

Este análisis sobre el impacto económico de los principales cultivos transgénicos a nivel global, realizado para la Comisión Europea, concluía que la soja tolerante a herbicidas presentaba un efecto negativo sobre los ingresos de los agricultores estadounidenses. Sin embargo, este mismo cultivo sí suponía una ganancia económica para los agricultores argentinos, debido a los precios más bajos de la semilla modificada genéticamente en este país.[4]

¿Por qué adoptan los agricultores estadounidenses la soja transgénica si no supone un beneficio económico? Los autores sugerían que la razón podía ser que facilitaba la gestión de las malas hierbas,[4] aunque los datos citados en referencia a esta afirmación son previos a la explosión de nuevas supermalezas resistentes a los herbicidas, que han causado la aparición de nuevos desafíos para los agricultores (ver Mito 5.2).

El estudio señalaba que el algodón transgénico Bt chino sí había supuesto un beneficio económico para los agricultores, debido fundamentalmente al menor gasto en aplicaciones de insecticida. También se asociaba a un mayor beneficio económico al cultivo de algodón Bt en la India, aunque con una considerable "variabilidad local".[4]

Sin embargo, diversos estudios sobre el algodón Bt en la India siguen sufriendo la carencia de controles para las variables entre adoptantes y no adoptantes descritas por Fernandez-Cornejo[1] y Stone[2], así como el sesgo de cultivo descrito por Stone.

Además, varios de estos estudios fueron llevados a cabo antes de que los agricultores chinos e indios hubieran padecido de lleno la aparición de plagas resistentes y plagas secundarias (ver Mito 5.3).

“Los impactos económicos [de la adopción de cultivos transgénicos] para los agricultores parecen mixtos o incluso negativos.”

– J. Fernandez-Cornejo, W. D. McBride, “The adoption of bioengineered crops”, Departamento de Agricultura de EEUU[3]

Morse et al. (2005)

Este estudio concluía que el algodón transgénico Bt en la India conllevaba unos márgenes de beneficio mayores para el agricultor que el algodón convencional. Sin embargo, sus autores señalaban que estos beneficios sólo se mantendrían si las plagas no desarrollaban resistencias al algodón Bt.[5] Estudios recientes sugieren que estas resistencias ya están apareciendo (ver Mito 5.3). Estos hallazgos parecen verse confirmados por un documento filtrado, procedente del gobierno indio, que señalaba el fracaso del algodón Bt como culpable de la avalancha de suicidios de agricultores por todo el subcontinente. El documento afirmaba, "Los agricultores del algodón se encuentran en una profunda crisis desde la adopción del algodón Bt". La avalancha de suicidios de agricultores en 2011-12 ha sido especialmente grave entre los productores de algodón Bt." Este documento también indicaba que el éxito del algodón Bt sólo había durado cinco años. Desde entonces, la producción había caído y las infestaciones por plagas habían aumentado: "De hecho, el coste del cultivo del algodón ha crecido... debido al aumento del precio de los pesticidas. La producción total de algodón Bt en los últimos cinco años se ha visto reducida."[6]

La importancia de obtener información independiente de las empresas

Algunos de los que afirman que los cultivos transgénicos suponen un beneficio económico para los agricultores citan informes favorables escritos por Graham Brookes y Peter Barfoot, directores de una empresa consultora privada llamada PG Economics, cuyos principales clientes son empresas del sector biotecnológico y agroquímico.[7] Por lo general, quienes encargan los informes de PG Economics son empresas biotecnológicas o grupos de presión del sector como Agricultural Biotechnology in Europe,[8] cuyos miembros son las propias empresas productoras de semilla transgénica.[9]

El Dr Charles Benbrook ha publicado una crítica detallada de lo que él denomina "las creativas y altamente cuestionables estrategias metodológicas de PG Economics" para el cálculo del uso de pesticidas sobre cultivos transgénicos. Estas estrategias incluían el uso de datos procedentes de fuentes financiadas total o parcialmente por empresas del sector antes que datos ampliamente aceptados procedentes del gobierno del EEUU, o proyectar un aumento en la tasa total de aplicación de herbicidas en las parcelas de cultivos convencionales, a pesar de la tendencia a favor de los herbicidas de dosis reducida.[10]

La mayoría de los informes de PG Economics se publican sin someterse a revisión por pares, y utilizan fundamentalmente datos aportados por las propias empresas. Algunos se publican en una revista sometida a revisión por pares - la Journal of Agrobiotechnology Management & Economics,[11] también conocida como AgBioForum.[12] AgBioForum está financiada por la Alianza Biotecnológica Illinois-Missouri (IMBA).[13] La IMBA declara que su propósito es "financiar la investigación biotecnológica... dirigida hacia la expansión del volumen de negocios rentables en el sector agrícola y alimentario estadounidense".[14] La IMBA ha sido financiada desde 1997 por el Departamento de Agricultura de EEUU. Esta financiación se consiguió gracias a la ayuda de Richard Mahoney, quien era en aquel momento director ejecutivo de Monsanto.[15]

Aumento de los costes de la semilla transgénica y disminución de las opciones en cuanto a semillas disponibles

Un factor importante para analizar el impacto económico de los cultivos transgénicos es el coste de las semillas. En EEUU, donde el mercado semillero está dominado por las empresas productoras de semilla modificada genéticamente, un informe de 2009 recoge cómo el precio de la semilla transgénica aumentó dramáticamente en comparación al precio de la semilla convencional y la semilla con certificación ecológica, lo cual supuso un recorte en los ingresos de los agricultores estadounidenses que cultivaban variedades transgénicas. La semilla de soja RR2, que tenía un precio de 70$ la bolsa en 2010, costaba el doble que la semilla convencional, reflejando un aumento del 143% desde 2001.[16]

Los agricultores no pueden hacer mucho más que tolerar estas subidas de precio, dada la consolidación de estos productos dentro del sector semillero. En otras palabras, la industria dicta qué variedades de semillas están disponibles. En 2008, el 85% de las patentes de maíz transgénico y el 70% de las patentes de especies genéticamente modificadas distintas al maíz en EEUU pertenecían a las tres principales empresas semilleras: Monsanto, DuPont y Syngenta. Incluso entre estas tres compañías la independencia no es total, ya que firman acuerdos constantemente para intercambiar licencias relativas a rasgos de semillas modificadas genéticamente.[17]

La mayor de estas tres grandes empresas es Monsanto. En 2010, Monsanto subió el precio de la semilla de soja RR2 y del maíz SmartStax de forma tan abrupta que el Departamento de Justicia de EEUU puso en marcha (aunque nunca completó) una investigación sobre cómo la consolidación de estas empresas agroalimentarias ha llevado a fijar precios anti-competitivos y asentar prácticas monopolísticas. Los agricultores participaron activamente en la aportación de pruebas contra Monsanto y otras empresas semilleras.[18 19]

Conclusión: 

El impacto económico de los cultivos transgénicos sobre los agricultores es variable y depende de factores complejos. Es raro encontrar estudios llevados a cabo con los controles adecuados y que otorguen datos fiables. Sin embargo, la consolidación en el mercado semillero ha provocado bruscos aumentos en el precio de la semilla transgénica en comparación con la semilla convencional.

Referencias: 

1. Fernandez-Cornejo J, Wechsler S, Livingston M, Mitchell L. Genetically engineered crops in the United States. Washington, DC: Departamento de Agricultura de EEUU; 2014. Disponible en: http://www.ers.usda.gov/publications/err-economic-research-report/err162.aspx#.U0P_qMfc26x.

2. Stone GD. Constructing facts: Bt cotton narratives in India. Econ Polit Wkly. 2012;47(38):62-70.

3. Fernandez-Cornejo J, McBride WD. The adoption of bioengineered crops. Agricultural Economic Report No. 810. Washington, DC: Departamento de Agricultura de EEUU; 2002. Disponible en: http://www.ers.usda.gov/publications/aer810/aer810.pdf.

4. Gómez-Barbero M, Rodríguez-Cerezo E. Economic impact of dominant GM crops worldwide: A review. European Commission Joint Research Centre: Institute for Prospective Technological Studies; 2006. Disponible en: http://ftp.jrc.es/EURdoc/eur22547en.pdf.

5 Morse S, Bennett RM, Ismael Y. Genetically modified insect resistance in cotton: Some farm level economic impacts in India. Crop Prot. 2005;24:433–440.

6. Haq Z. Ministry blames Bt cotton for farmer suicides. Hindustan Times. http://bit.ly/IrPRRZ. Publicado el 26 de marzo de 2012.

7. PG Economics. Who we are. 2013. Disponible en: http://www.pgeconomics.co.uk/who-we-are.php.

8. Brookes G, Barfoot P. Co-existence of GM and non GM arable crops: the non GM and organic context in the EU. Dorchester, UK: PG Economics; 2004.

9. Gate2Biotech. 2014. Disponible en: http://www.gate2biotech.com/agricultural-biotechnology-in/.

10. Benbrook CM. Impacts of genetically engineered crops on pesticide use in the United States: The first thirteen years. Washington, DC: The Organic Center; 2009. Disponible en: http://www.organic-center.org/reportfiles/13Years20091126_FullReport.pdf.

11. Brookes G. Global impact of biotech crops: Environmental effects, 1996–2008. AgBioForum. 2010;13(1):76–94.

12. AgBioForum (The Journal of Agrobiotechnology Management & Economics). Home page [página web]. 2013. Disponible en: http://www.agbioforum.org/.

13. AgBioForum (The Journal of Agrobiotechnology Management & Economics). Welcome [página web]. 2013. Disponible en: http://www.agbioforum.org/welcome.htm.

14. Illinois-Missouri Biotechnology Alliance (IMBA). Home page. 2010. Disponible en: http://www.imba.missouri.edu/.

15. Illinois-Missouri Biotechnology Alliance (IMBA). History. 2010. Disponible en: http://www.imba.missouri.edu/index.php?region=3.

16. Benbrook CM. The magnitude and impacts of the biotech and organic seed price premium. Washington, DC: The Organic Center; 2009. Disponible en: http://www.organic-center.org/reportfiles/Seeds_Final_11-30-09.pdf.

17. Howard P. Visualizing consolidation in the global seed industry: 1996–2008. Sustainability. 2009;1:1266-1287.

18. Neuman W. Rapid rise in seed prices draws US scrutiny. New York Times. http://www.nytimes.com/2010/03/12/business/12seed.html?_r=1. Publicado el 11 de marzo de 2010.

19. Kirchgaessner S. DOJ urged to complete Monsanto case. Financial Times. http://www.ft.com/cms/s/0/6327dfda-a3ef-11df-9e3a-00144feabdc0.html. Publicado el 9 de agosto de 2010.

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